Guerras de hambre

Guerras de hambre

Era enero de 2013. Entre sonrisas tímidas y caras de incredulidad de abrigados funcionarios, una multitud desaparece, en sólo 18 segundos, los 2 kilómetros de la rosca monumental que, desde comienzos del milenio, ofrecen año con año los panaderos de la capital de Zacatecas. El episodio tuvo resonancia nacional y quedó inmortalizando en una serie de videos colgados en Youtube; tan solo uno de ellos registra hasta la fecha 82 mil vistas, cifra de consideración para un evento ocurrido en una ciudad que, con todo y zona conurbada, apenas roza los 243 mil habitantes. Aunque con menos espectacularidad, y sin superar la hazaña cronométrica del primer año, la anécdota se está convirtiendo en tradición: así lo testimonian, para los eventos de 2014 y 2015, otros videos en el mismo portal.

¿Se trata de acciones espontáneas del público asistente? ¿O hay una organización previa, que mece alguna mano oscura? Son preguntas que evidentemente arroja el episodio. De lo que no queda duda, es del estrato humilde de la mayor parte de los protagonistas: por iniciativa propia o motivados por “alguien”, es innegable que el destino final de los pedazos de pan, apilados por montón en bolsas de plástico, será aliviar una castigada mesa familiar en plena cuesta de enero. En un estado como Zacatecas, donde 65 % de los trabajadores ganan menos de tres salarios mínimos al día -199 pesos y 35 centavos-, una rosca familiar, que en promedio se comercializa entre 200 y 250 pesos, es un verdadero lujo.

En las redes sociales la nueva “tradición” ha sido parodiada en una multiplicidad de memes –imperdible el que homenajea a The Walking Dead o el que hace lo propio con 300-,  y cada año se lanzan apuestas sobre si el “record” de los 18 segundos será batido. Un humor muy sano para una sociedad a la que urge aferrarse a la terapia de saber reír de sí misma. El trasfondo del episodio, no obstante, es más complejo, refleja una realidad imposible de eludir: en Zacatecas hay hambre. Los datos son duros y fríos: 54 % de la población del estado vive en situación de pobreza según el Coneval, 9 puntos porcentuales por encima de la media nacional. Así, Zacatecas es la sexta entidad con mayor porcentaje de habitantes pobres, sólo detrás de Chiapas, Guerrero, Puebla, Oaxaca y Tlaxcala.

Pese al rezago histórico, del que citado evento de la rosca es apenas una estampa, sólo 14 municipios zacatecanos están incluidos actualmente dentro del millar de municipalidades atendidas por la Cruzada Nacional contra el Hambre de Gobierno Federal. Dato sorprendente, si se considera que 31 de los 58 municipios registran niveles de pobreza extrema superior al promedio del país y que tres de cada 10 zacatecanos perciben ingresos que no les permiten siquiera comprar una canasta básica: están por debajo de la línea de bienestar mínimo.

Si bien, Zacatecas es, junto con Tabasco, una de las entidades con mayores avances en combate a la marginación durante el último lustro, según la propia Coneval, la raquítica “inclusión” en la Cruzada, otrora programa estrella de Gobierno Federal, resulta inexplicable para un estado al que algunos promueven como el “más peñista” del país (sí, hay todavía quien usa esos adjetivos propios del precámbrico Echeverrista). Pero se vuelve más dramática ante el panorama lóbrego que comienza a dibujarse para los siguientes años. La caída en los precios internacionales del petróleo –cuya venta representa 33 % de los ingresos fiscales-, se traduce ya en un drástico recorte de 124 mil millones de pesos del gasto público federal, equivalente a casi cinco veces el presupuesto de Zacatecas para este 2015.

Aunque Hacienda jura que la “poda” no afectará programas sociales, como los asociados a la Cruzada, es un hecho que en Zacatecas, en donde la administración pública es una de las mayores empleadoras de manera directa e indirecta, los recortes impactarán sobremanera, con el agravante de la crisis que comienza a experimentar la minería, a consecuencia del desplome a nivel internacional del precio de los metales de uso industrial. Tan solo el cobre, del que la entidad es la segunda productora en el país, registra una depreciación de más de 25 %. De seguir esta tendencia, escenas dramáticas como la del cierre de la mina Aránzazu en Concepción del Oro, y sus 735 empleos directos perdidos, podría reproducirse como una epidemia por todo el territorio zacatecano.

Frente a la magnitud de la crisis, el Gobierno Federal advirtió desde ya, que el presupuesto para 2016 vendrá con una cirugía mayor a las finanzas públicas. Sin embargo, quienes aprobarán, rechazarán e incluso podrán reorientar los alcances del gasto público para el futuro serán nuestros representantes legislativos. Aunque tristemente nos hemos acostumbrado a que las campañas se conviertan en una mera pasarela de birria, tambora y muchas matracas, ante la gravedad del momento, es indispensable preguntarles a los flamantes candidatos cómo piensan afrontar la viruela de los recortes. Este año quienes ganen una curul, sacarán un monito de rosca explosivo: de ellos dependerá, que el récord de los 18 segundos no se esfume como

humo. ■

 

Twitter: @VeremundoC

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