Personas con discapacidad: ¿objeto de caridad o sujetos de derechos?

Personas con discapacidad: ¿objeto de caridad o sujetos de derechos?

Las personas con discapacidad deben ser sujetas de derechos, no objeto de caridad. El enfoque de la Fundación Teletón promueve la caridad y los gobiernos que la apoyan lo hacen con la expectativa de crear lazos de contacto con Televisa. Y la crítica a la real perversión del “buen corazón” de Televisa no viene sólo de intelectuales o activistas de las izquierdas, sino de la propia Organización de las Naciones Unidas, que señaló hace poco la absoluta impostura del gobierno mexicano de “apoyar esta noble causa” que da como resultado, que del total de los recursos que recibe la Fundación el 40 por ciento son púbicos.

La discapacidad es definida como una disminución de las capacidades que hace que las personas pierdan o vean entorpecida su autonomía; es decir, que requieren de otras personas para moverse o trasladarse, tener acceso a información, opinar, para manipular objetos, comer, etcétera. Y las dificultades para actuar con autonomía tienen como efecto su marginación de la vida social. En otras palabras: la falta de autonomía inhibe su inclusión. Por ello, la discapacidad no es un asunto individual y privado, sino un tema de justicia: una cuestión de interés público. Así las cosas, los problemas de las personas con discapacidad es un asunto que concierne a las obligaciones del Estado, porque éste tiene el deber de asegurar la igualdad en las oportunidades de la población con desventajas de cuna o de biología. A esa obligación se le llama “Equidad”. En suma, entre las acciones que el Estado debe emprender para promover la equidad social, está activar programas para que las personas con alguna discapacidad puedan tener las mismas oportunidades de inclusión que el resto de la población, y para lograrlo debe generar apoyos especiales, desde distribución de tecnologías de apoyo como aparatos para movilidad, para mejorar la escucha, o de soporte visual, y más. Y también la atención en la rehabilitación para lograr que las personas discapacitadas mejoren sus capacidades propias y requieran menos apoyos externos.

Todas las medidas señaladas son para cumplir el derecho de toda persona a ser incluida en la vida social y las oportunidades que ésta brinda, no porque tengamos lástima de nadie y nos mueva la caridad. Otra vuelta de tuerca: se les debe apoyar con efectividad porque tienen derecho a ser incluidos, y su derecho lo debe garantizar el Estado. Justo para eso hay Estado. La visión que muestra la Fundación Teletón a través de la estructura dramatizada de sus anuncios no es la de los derechos sociales, sino la de caridad de telenovela. Y las empresas privadas y los propios gobiernos terminan cooperando no por el tema mismo, sino para congraciarse con el poder de Televisa; y además, lo hacen a cuenta de impuestos. Como ciudadanos debemos exigir al Estado que cumpla con la misión para la que ha sido erigido: asegurar los derechos de todos a la inclusión, independientemente de nuestro origen étnico, cuna socioeconómica o condición biológica. Todos los derechos para todos.

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