Los que saben de minería

Los que saben  de minería

Como si en Zacatecas tuviéramos problemas de salud o de educación, todavía hay muchos ingenuos que pretenden estudiar para ser médicos o maestros. No se han enterado que lo de hoy es la minería, tanto, que el Tecnológico de Río Grande abrió una carrera relacionada con la minería, la UTEZ otra de técnico minero, y se triplicó el número de estudiantes en las carreras de minería en la Unidad de Ciencias de la Tierra de la UAZ según informó la Subsecretaría de Minas y Parques Industriales de la Secretaría de Economía (Sezac).
Es lógico, en Zacatecas está Peñasquito, la mina de oro más grande de América Latina y una de las tres más importantes del mundo, propiedad de la trasnacional canadiense Goldcorp. En dicha mina se han invertido 2 mil 500 millones de dólares mientras Mazapil, el municipio donde se encuentra, tiene a 72.2 por ciento de su población en situación de pobreza de acuerdo el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (nota del periódico El Financiero del 24 de mayo de este año)

Quien conoce la historia de la mina Real de Angeles, antes un orgullo económico de la entidad y hoy un cráter rodeado de 900 hectáreas contaminadas por plomo y arsénico puede prever los daños ecológicos que las minas actualmente activas dejarán. Pero lo compensan con arbolitos y unas cuantas migajas insignificantes para las ganancias de las compañías. Según el doctor Arturo Burnes, especialista en el tema, de cada mil dólares que recibe una empresa minera, el pueblo de Zacatecas se queda sólo con 18 centavos.
Para el gobierno nada de eso importa mientras se creen empleos, que son pocos en realidad si atendemos que 80 por ciento de los zacatecanos se dedican a labores relacionadas con los servicios y el comercio según el dr. Burnes.
Estos empleados, los mineros, los de abajo, pocas veces son escuchados. No los recibe el gobernador y la Universidad Autónoma de Zacatecas no firma convenios con ellos; tampoco tienen presupuesto para trasladar periodistas con comidas incluidas para conversar con ellos. Eso los hace invisibles con frecuencia; ni siquiera en el periódico Imagen que tiene una sección dedicada exclusivamente a minería se refleja ese sector y su problemática, vaya usted a saber si habrá algún convenio que lo impida.

Quizá es que Peñasquito y Mazapil quedan muy lejos de la capital para ir a hablar con los trabajadores, pero a la mano está Ojocaliente y la mina El Coronel, donde los empleados están en huelga desde el 28 de mayo, aunque permanecen sin noticia de los directivos desde el 8 de junio. No tienen con quién dialogar, y vaya que quieren hacerlo. Bastó identificarse y una grabadora y ellos dieron una entrevista que necesariamente es colectiva, porque colectivamente piensan, con espíritu de cuerpo, sin líderes tan destacados como para comprarlos o desaparecerlos. Aquí sus palabras documentadas en un audio en mi poder:
“Ya tenemos un mes, ya psicológicamente nos están maltratando”, “Se están poniendo en contacto con nosotros con los números confidenciales que les dimos para reportar una emergencia en la mina para que le avisen a nuestra familia si algo llega a pasarnos, pero los están usando para hostigarnos”, “hasta con amenazas” completa una señora.
“Las personas más allegadas a la empresa andan asustando a nuestra familia echándoles las camionetas encimas”, “a dos personas las golpearon, dos mujeres”, la periodista pregunta quién las golpeó, “los de la CROC” (Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos) responden. “Esa mentada Gaby fue la que trajo los vándalos para golpear a los mineros”, “Guillermo Jasso también”, apunta otro.

Sobre el derrame de cianuro responden: “siempre los ha habido ¡nada más mire cómo tienen la comunidad de Boquillas! ¡ahora resulta que se preocupan!” Explican que cuando llueve hay derrames, un valiente reta “y ojalá que llueva porque a nosotros nada nos detiene”, eso inspira la risa y luego la proclama “mineros unidos, jamás serán vencidos”, “que llueva, que truene, ya nada nos detiene”
Exigen que les permitan elegir sindicato, uno dice “El contrato colectivo lo tiene la CROC, pero nos ha robado desde hace seis años, tiene más de un millón y medio de nosotros y no nos lo quiere dar”, dicen que ya se los gastaron, un tercero explica en qué: “en los cholos”, (golpeadores contratados por la empresa, según acusan los mineros).

“Miguel Alonso no nos apoya, está con ellos”, dice uno, mientras otro relata: “El día que vinieron a golpearnos estaban dos patrullas de estatales, estaban viendo el pleito así y cuando se vino la bola se quitaron, y pues a correr nosotros, qué más hacíamos”, se disculpa.
Dicen que viven del apoyo de las comunidades, que temen de los esquiroles pero que dudan que alguien calificado acepte los mil 300 o mil 500 pesos que ellos ganan.
Cuentan que “esta mina la tenían registrada que era de cobre y carbón, y es de oro y plata, no estamos conformes que se estén llevando el dinero y nosotros con hambre”, “Zacatecas minero, y los trabajadores sin dinero” resume otro.
Curioso, en la mina coinciden con el dr. Burnes, por algo será. ■

@luciamedinas

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