■ Este género requiere imprimir emociones a través del desarrollo de algún tema, explica
El cine documental en México requiere de una apertura de espacios, así como de difusión en televisión, salas de cine y cine-clubes, y de la formación para investigadores interesados en este género del cine de no ficción, apuntó la documentalista Melissa Saucedo, durante su visita al municipio de Jerez para participar en la Semana de Cine Documental 2013.
Saucedo, quien actualmente reside en la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, impartió un taller de producción y post-producción de cine documental, en el que explicó las modalidades de este cine, su historia y estructura narrativa.
Enfatizó que el realizar cine documental no es sólo tener una cámara de video y grabar, pues se requiere imprimir emociones a través del desarrollo de algún tema en específico, es narrar una realidad.
Sin embargo, se puede ser autodidacta y aprender del cine de no ficción a través de la información que se genera en el uso de las tecnologías, además de que hay un auge de documentalistas en México, quienes fomentan talleres para la formación de aquellos que no pueden estudiar en la Ciudad de México.
Pero en comparación con Estados Unidos, dijo, no existen espacios en las salas de cine, en la televisión y tampoco hay difusión. En aquel país, dijo Saucedo, existe más apertura a este tipo de trabajos y lugares de formación para documentalistas.
Aun así, se ha avanzado en este tema, pues en los últimos años cada vez más, gente de provincia se interesa en reflejar la realidad de sus comunidades a través de este tipo de trabajos. Asimismo, destacó que el cine documental puede reflejar situaciones que se vive en una sociedad.
“El cine documental es una forma artística de reflejar una historia, pero a la vez de hacer una crítica y un análisis sobre lo que estamos viviendo, informando a las personas a través de una historia, la cual no se muestra en televisión, no escuchando cifras ni estadísticas”, dijo Saucedo.
Sobre su trabajo en Trenza Films, de la cual es co-fundadora junto a Benjamín Contreras, explicó que nació en el año 2010 por la necesidad de traducir en imágenes parte de la historia de los mexicanos, y explicar de esta forma lo que sucede en nuestra sociedad.
Por medio de la tecnología, en este caso el Internet, buscaron dar espacio a aquellos documentalistas que no cuentan con la apertura de una sala de cine o cine-clubes.
Ante la necesidad de ampliarse, nació la plataforma tecnológica Filmdu en el año 2012, en la cual se cuenta con un amplio catálogo de trabajos de documentales hechos en México, que abordan diferentes temas, tanto sociales, políticos, económicos, entre otros.
A este proyecto se han unido documentalistas de países como Argentina, Chile y España, quienes quieren mostrar su trabajo a los mexicanos.



