Integrantes del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano ofrecieron una conferencia de prensa en la que, junto con el economista de la Universidad Nacional Autónoma de México, Arturo Huerta González, advirtieron sobre la crisis estructural que enfrenta el sector agrícola mexicano, la dependencia de importaciones y la necesidad de modificar la política económica para garantizar la autosuficiencia alimentaria del país.
Durante el encuentro, el dirigente nacional del FNRCM, el ingeniero Alberto Santiago Murillo, señaló que la organización mantiene un monitoreo constante de la situación del campo y manifestó su solidaridad con los productores que actualmente se movilizan en distintas regiones. Subrayó que estas manifestaciones representan una forma de visibilizar la problemática y encender “el foco amarillo” ante la situación que atraviesa la agricultura nacional.
El dirigente insistió en la necesidad de impulsar una reforma estructural que establezca una política pública proteccionista y nacionalista que garantice la sustentabilidad del campo. Asimismo, criticó que las administraciones anteriores no han cumplido con las demandas del sector y llamó al Poder Legislativo a generar leyes que respondan a las necesidades reales de los productores. También advirtió que actualmente los agricultores enfrentan criminalización por ejercer su derecho a la protesta.
Santiago Murillo destacó la importancia de la unidad entre productores, instituciones académicas y sociedad para construir soluciones, al afirmar que los agricultores son quienes generan alimentos y, por tanto, salud para la población. En ese sentido, insistió en la necesidad de regular el mercado y establecer precios justos que permitan la sustentabilidad de la producción agrícola.
Asimismo, informó que, de acuerdo con estimaciones del frente, en Zacatecas se registró una producción cercana a 400 mil toneladas, de las cuales aproximadamente 220 mil ya no se encuentran disponibles, al señalar que una parte se encuentra en manos de intermediarios o en centros de abasto. Explicó que la propuesta presentada a nivel nacional consistió en ampliar los recursos para la compra de grano de 90 mil a 180 mil toneladas, con el fin de atender la problemática inmediata.
Añadió que, tras movilizaciones recientes, se logró una ampliación de 7 mil 500 toneladas y posteriormente otra de 8 mil 500, aunque consideró que estas cifras siguen siendo insuficientes. También expresó su expectativa ante la visita presidencial, al señalar que confían en que se amplíe el volumen de compra y se atienda la demanda del sector.
Por su parte, Arturo Huerta González afirmó que la crisis agrícola es un fenómeno global y mencionó las manifestaciones de productores en Europa, particularmente en Francia, ante acuerdos comerciales que afectan su competitividad frente a productores de América del Sur. Señaló que en México ocurre una situación similar debido a la apertura comercial y a la fijación de precios con base en la bolsa mercantil de Chicago, lo que coloca a los productores nacionales en desventaja frente a importaciones más baratas.
El economista explicó que antes del Tratado de Libre Comercio las importaciones agrícolas representaban alrededor del 10 por ciento de la producción nacional, mientras que en 2024 alcanzaron el 48 por ciento, lo que ha provocado la descapitalización y el endeudamiento de los productores. Advirtió que esta situación compromete la autosuficiencia alimentaria del país y aumenta la vulnerabilidad económica.
Huerta González señaló que el contexto internacional, marcado por conflictos geopolíticos y el encarecimiento de fertilizantes y energéticos, agravará la problemática. Indicó que México importa más de la mitad de los granos básicos que consume y depende del exterior para insumos estratégicos, lo que podría generar presiones inflacionarias y afectar la producción agrícola nacional.
Asimismo, explicó que el aumento del precio del petróleo representa una oportunidad para que el gobierno obtenga mayores recursos y los destine al fortalecimiento del campo. En este sentido, criticó la política de austeridad fiscal y las altas tasas de interés, al señalar que estas medidas limitan la inversión productiva. “Las finanzas públicas deben responder en favor de los productores nacionales”, sostuvo.
El economista destacó también que sólo el 1.4 por ciento del crédito de la banca comercial se destina al sector agrícola, lo que dificulta el acceso a financiamiento y obliga a los productores a endeudarse en condiciones desfavorables. Añadió que esta situación contribuye a la descapitalización del campo y al rezago productivo.
Huerta González subrayó la necesidad de impulsar la autosuficiencia en granos básicos, fertilizantes y energía, así como fortalecer el mercado interno mediante mayor gasto público y empleo bien remunerado. También señaló que el modelo económico actual prioriza al sector financiero sobre el productivo, lo que ha limitado el crecimiento económico y el desarrollo del campo.
Respecto a las movilizaciones, consideró que las protestas son un mecanismo legítimo para que los sectores afectados sean escuchados. “Históricamente los cambios se dan en las calles… los sectores afectados tienen que manifestarse para que sus demandas sean satisfechas”, afirmó.
El investigador advirtió que, de mantenerse la política económica actual, el sector agropecuario continuará deteriorándose, con menor empleo formal, mayor informalidad y aumento de la desigualdad. Señaló que el abandono del campo podría intensificar la migración hacia actividades informales y agravar problemas sociales como la delincuencia.
Finalmente, los integrantes del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano reiteraron el llamado a establecer un diálogo nacional en materia agrícola y a replantear la política económica para fortalecer la producción interna, reducir la dependencia alimentaria y garantizar la seguridad alimentaria del país ante un contexto internacional cada vez más complejo.



