Madrid. “O hay decreto en el que se garanticen nuestros derechos o no nos vamos de aquí”, advirtieron desde la Puerta del Sol, donde hace 15 años nació el histórico movimiento de “los indignados”, los jóvenes que ahora decidieron expresar su hartazgo ante la precariedad provocada por el principal problema de este país: la vivienda: o no la hay, o es muy cara, o está acaparada por los fondos buitre o los grandes poseedores para transformarla en pisos turísticos o simplemente reconvertirla en residencias de lujo para que finalmente la compren extranjeros con alto poder adquisitivo.
El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, respondió desde un mitin que está trabajando “a contrarreloj” para aprobar mañana un decreto en el que se eviten lanzamientos, como el que sufrió en carne propia Maricarmen Abascal, la anciana de 87 años que fue desahuciada de su vivienda por un fondo buitre y que es el origen de esta nueva generación de ciudadanos indignados y hartos por la falta de futuro.
Hace 15 años, pero en mayo y en medio de una de las peores crisis económicas que ha vivido este país en décadas, miles de personas decidieron expresar su hartazgo con una histórica acampada en la Puerta del Sol. La brutal represión durante la madrugada, ordenada por el gobierno central de entonces, presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, provocó un efecto de contagio en el resto de ciudades españolas, que decidieron emular al que pasó a la historia como el “movimiento de los indignados” o del “15-M” y hacer lo propio en sus propias plazas o calles.
Jóvenes indignados
Los jóvenes que están acampando ahora en la Puerta del Sol, como Alicia del Río, la vocera del Sindicato de Inquilinas, tenían menos de 12 años cuando nació el 15-M, pero su influencia la vivieron de alguna forma en sus propias casas, en sus barrios, en las escuelas.
Y ahora vuelvan a decir “¡basta ya!”, ante la crisis estructural de la vivienda que impide que muchos de ellos se emancipen de la casa familiar o el poder vivir más holgadamente al no tener que destinar más de 50 por ciento del salario a la renta. Y por eso decidieron volver a extender las casas de campaña para reclamar que no haya desahucios brutales y para exigir al gobierno central que apruebe un decreto en el que se incluyan sus exigencias.
Del Río explicó a los medios de comunicación que “si esto no se aprueba, en este país siguen gobernando los fondos buitres. Por eso nos preguntamos: ¿Qué problema tiene Pedro Sánchez y su partido con que haya vidas estables para un 30 por ciento del país?”. Y una de las condiciones innegociables de los jóvenes indignados es que se dicte por ley que todos los contratos de renta de vivienda sean indefinidos por defecto y que sea el arrendatario el que decida si quiere anular el acuerdo, nunca el arrendador.
Además aspiran a que se expropien más de 650 mil viviendas que según sus cálculos tienen los fondos buitres. Y, por supuesto, acabar con los desahucios, que cada año condenan a la incertidumbre a más de 25 mil familias.
Luis Ángel y Carolina son dos jóvenes de Almería, de Andalucía, y desde su pequeña casa de campaña, levantada sobre el asfalto caliente de la plaza, explicaron: “hay varios motivos para estar aquí, además de la coyuntura actual que nos ha motivado para levantar la voz y expresar nuestro sentimiento de indignación. Pero sobre todo porque nos sentimos indefensos ante un sistema que se pone totalmente del lado del rentista y que nos destroza la vida. Por eso nos vamos a quedar en un principio hasta mañana, que es cuando esperamos que apruebe el decreto para, entre otras cosas, congelar el precio de los alquileres. Pero a partir de ahí nosotros queremos quedarnos de forma indefinida hasta cambiar las cosas de raíz”.
Adela, de 27 años y de Madrid, también está en la protesta porque ya no soporta más la asfixia económica que sufre por los altos precios de la renta, que le absorben más del 60 por ciento de su salario.
“Los jóvenes tenemos la obligación de levantarnos y sublevarnos ante esta crisis brutal, que está deteriorando tanto nuestros servicios públicos y nuestra vida. Especialmente en Madrid, con nuestra presidenta y nuestro alcalde, pero también por la hipocresía del supuesto gobierno progresista, que supuestamente es de izquierdas y debería velar por nuestros intereses, se lava las manos y dice algo tan mediocre como que no es su competencia. De aquí no nos movemos hasta que el gobierno ceda”.
Al plantón se unieron miles de personas que participaron en la movilización de profesores y el sector de la educación por un servicio público de calidad, que aprovecharon su movilización para expresar su apoyo a los nuevos jóvenes indignados. A la manifestación asistieron más de 20 mil personas, según la delegación del gobierno.
En la antípodas de ellos, el líder de la extrema derecha, Santiago Abascal, definió a los jóvenes acampados: “las milicias de Sánchez”, les acuso de “mafiosos” y que durante los ocho años que llevan gobernando “han entrado a España 8 millones de extranjeros y se han hecho menos de 90 mil viviendas al año. Y esa es una de las razones de los precios imposibles, de las emancipaciones frustradas de millones de jóvenes”.
En cualquier caso, todas las miradas están puestas en mañana, cuando se prevé que el gobierno apruebe el decreto y ponga de acuerdo a una mayoría suficiente del arco parlamentario.



