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jueves, 11 agosto, 2022
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“Nadie sabe para quién trabaja”

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Por: ÁNGELES GONZÁLEZ GAMIO •

El se dicho popular se aplica muy bien al hermoso templo de la Profesa, que engalana la avenida Madero en su esquina con Isabel la Católica. Recordemos brevemente su historia. La Compañía de Jesús, mejor conocida como los jesuitas, fue una de las últimas órdenes religiosas en llegar a la Nueva España en 1572 , por lo que se vio obligada a establecerse en el oriente de la ciudad, que era la zona menos poblada. Sin embargo, en 1592 decidieron edificar un templo y la que sería su sede principal, así como casa de oración y recogimiento conocida como la Casa Profesa, en un céntrico predio que compraron a don Hernando Caballero.

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La orden enfrentó la oposición de franciscanos, dominicos y agustinos que tenían en las cercanías sus templos y conventos que consideraban que la demanda religiosa estaba suficientemente cubierta y, sobre todo, porque les disminuirían las limosnas. Los jesuitas aducían que contaban con una bula papal, a lo que afirmaban los contrarios que había sido ganada con siniestra relación…. En la pugna intervino el cabildo, se hicieron bandos y finalmente se salieron con la suya y levantaron el templo y la casa de oración.

El edificio se dañó severamente con la inundación de 1629 y ante la necesidad de construir uno nuevo –después de conseguir generosos benefactores– contrataron al arquitecto Pedro de Arrieta, autor entre otras obras de excelencia del Palacio de la Inquisición. Al concluirlo en 1720, por su elegancia y hermosura se tomó como modelo para muchos otros.

Sus fachadas son geométricas, armoniosas y equilibradas. Las portadas tienen rica ornamentación labrada en la cantera que sobresale espléndidamente por el contraste con el tezontle color vino que las rodea.

El espacioso interior es de tres naves y en el siglo XIX fue despojado de sus soberbios altares barrocos para ponerlo a la moda del neoclásico; por lo menos tuvieron la delicadeza de contratar a Manuel Tolsá para que hiciera la remodelación.

Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, los padres del oratorio de San Felipe Neri, que no habían logrado concluir sus instalaciones en la calle ahora llamada República de El Salvador, casi al momento se apropiaron de la iglesia, convento y casa de oraciones, efectuando una veloz compraventa –según afirman unos y niegan otros, que dicen que simplemente se la adjudicaron–. En febrero de 1861, tras la exclaustración juarista, se demolieron el convento y la casa para abrir la avenida 5 de Mayo y en el terreno restante construir, entre otros, el hotel Gillow, que aún existe.

A lo largo del tiempo conformaron una bien surtida pinacoteca, de la cual ahora tenemos la oportunidad de conocer 22 de las obras más notables que recientemente fueron restauradas en la exposición Joyas de la Pinacoteca de la Profesa. Dos congregaciones y una colección, que expone El Banco Nacional de México por medio de Fomento Cultural Citibanamex, AC, en el majestuoso Palacio de Iturbide.

La muestra se ha dividido en seis núcleos temáticos en los que se destacan aquellas pinturas de gran relevancia no sólo para la propia Pinacoteca, sino para la pintura novohispana en general.

Hay obras notables de los mejores artistas virreinales entre los que destaco a Cristóbal de Villalpando, Miguel Cabrera, Nicolás Enríquez, Francisco Antonio Vallejo y José de Ibarra.

En la inauguración se resaltó la necesidad de que se apoye la restauración, tanto de las obras de arte como del templo, que sufrió daños estructurales en el temblor de 2017 y…. sigue esperando.

Otra noticia es que a una cuadra, en Madero esquina con Filomeno Mata, hay una casona de vieja historia que podemos leer en el recién abierto comedor Mata Cantina. Está sobre la callecita, en el 18, locales 6 y 7 altos.

En una excelente restauración dejaron a la vista unos bellos muros de tezontle con marcos de cantera, que seguro son de la casa del siglo XVI y en otro salón, un domo afrancesado de la remodelación que realizaron en el siglo XIX.

De pilón, la comida está sabrosísima; algunas muestras: caldo cantina –revive de la peor cruda–, sopa de hongos, chamorro rostizado o al pibil o lentejas con chistorra. Muy sano: tofu a las brazas con chilacayote, cebolla y jitomate, el portobello a la parrilla o unas ensaladas diferentes y deliciosas. Hay tortas y tacos con recetas muy originales como calamar zarandeado y fideos con tuétano. El remate dulce: flan de coco o mil hojas de temporada.

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