El arte de volar con las manos (en recuerdo del Mtro. Miguel Juárez López)

El arte de volar con las manos (en recuerdo del Mtro. Miguel Juárez López)

A principios de 2008 se intentó incorporarlo en el Libro “Manos en armonía”, un homenaje que el gobierno de Zacatecas rindió a 28 artistas populares de la Entidad, de los cuales muchos ya han fallecido; eran ya mayores de edad para entonces, pero se pretendió perpetuarlos en una memoria escrita que diera testimonio de su obra.  Faltó en este recuento, el artista guadalupense, quien se negó aludiendo que tenía mucho trabajo por hacer y por entregar, él tenía su propia idea del prestigio.

Miguel Juárez López, en la última llamada telefónica se mostró cortés, pero desinteresado; amable pero tajante, confinado a su mundo extraordinario de labrar  figuras religiosas de una exquisita belleza y sensibilidad que lo sitúan entre los más hábiles escultores en madera y estofado de México en lo que concierne a imaginería religiosa, cuyo número abruptamente se reduce debido a la falta de apoyo institucional, a las nuevas tecnologías, a los productos sintéticos llegados de China que han lesionado la producción artesanal mexicana, al vender a precios más bajos, usando procedimientos mecánicos y explotando a sus propios connacionales, para hacer “copias” de nuestro arte popular en un mercado negro interminable.

La principal razón de esta situación,  sería que histórica y culturalmente en México, sus estados y municipios ha prevalecido un profundo desdén por sus artesanos, por incentivarlos y mejorar su precaria situación económica y su seguridad social, ya que no existen iniciativas que los favorezcan, y en los  momentos de enfermedad, el auxilio queda limitado a los amigos cercanos que comienzan a convocar para reunir fondos que amparen los gastos médicos, o los de defunción cuando es el trance último de su existencia.

El pasado mes septiembre, el maestro Miguel Juárez López falleció a los 80 años de edad, y deja a su familia y conocidos en el más profundo dolor, porque a conciencia, su partida es irreparable, no sólo por la honradez,  rectitud y fe religiosa que lo distinguió en vida, sino porque se ha perdido a un hacedor de milagros, quien  a través de sus manos, con herramientas mínimas como gubias y navajas creaba figuras de excepcional belleza que reflejaban sentimientos de piedad, bondad, alegría, nostalgia y amor.

Zacatecas ha perdido a su más entrañable artífice, el gran maestro del arte sacro, quien por más de 60 años dedicó su vida, su tiempo hasta altas horas de la madrugada para crear rostros y figuras singulares con un delicado esgrafiado, que reposan en templos y colecciones privadas de distintos lugares del País y del extranjero, incluyendo el Vaticano.

En la Galería de Nacimientos, casi frente a Catedral, propiedad de la familia López de Lara, se encuentran un San José y una Virgen María, primorosamente hechos  por el maestro, que lograba policromías notables, a la usanza tradicional de la escuela clásica de los grandes maestros de la imaginería popular.

Su ausencia es motivo de reflexión, porque su conocimiento se fue con él, no hay registro de su trabajo y en cascada se asoma la problemática de los pocos artesanos que trabajan la madera ya sea de arte sacro o festivo, de la poca investigación, capacitación y actualización que tienen las autoridades para conminarlos a seguir y que, bajo la modalidad de taller familiar, enseñen a sus hijos para que aprendan el oficio y éste se preserve.

Lamentablemente, cada vez hay menos mascareros, talladores, estofadores, quizá se pueda contar uno en municipios como Fresnillo, Tabasco, Monte Escobedo, Juchipila, pero a la postre se encuentran abandonados, con grandes dificultades económicas para sobrevivir y seguir trabajando en su especialidad.

Hay varias historias por contar de maestros de otras disciplinas, que uno a uno se ha ido muriendo, en medio de una gran soledad no sólo para su círculo familiar, sino para la urdimbre orgullosa de nuestra identidad cultural.

Invariablemente, el mejor tiempo de rescate y puesta en valor de la artesanía y el arte popular en Zacatecas, fue en la administración 2004-2010, antes y después de ese período, ha sido una simulación tremenda, y la verdad, no tendría por qué ser así, sino que lo deseable, sería que cada mandato gubernamental asegurara la continuidad y una corrección de lo que no se hizo bien, siempre en una línea ascendente de servicio y gestión cultural.

La pérdida del maestro Juárez López, asienta un enorme vacío para el patrimonio cultural intangible que, en la agenda global de la discusión, representa un desafío, porque inevitablemente, ya no se puede rescatar su saber y su hacer, se ha ido ya, y sin memoria de su creación artística, se perderá para siempre en el olvido.

Por ello, para reconocer su mérito como escultor, restaurador y estofador, no basta con el reconocimiento que el pueblo del municipio de Guadalupe le brindó a través de la Cofradía de las Morismas y de la Orden Franciscana, o lo que sus aliados han publicado y exaltado en las redes sociales; no, el actual gobierno de Zacatecas y el de Guadalupe, conforme a la gobernanza que han comprometido en materia cultural, sería justo que convinieran en la necesidad de hacer un libro de arte de este singular personaje que amó profundamente sus raíces.

Un volumen que compendie su vida y su obra, que trascienda para ejemplo de las nuevas generaciones de artistas y ciudadanos, hoy amenazadas por la apatía y la precariedad.

Larga vida a Don Miguel Juárez López.

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