Alba de Papel | Tras el desgaste, remontar…

Alba de Papel | Tras el desgaste, remontar…

Un ciclo gubernamental está por cerrarse, con el emprendimiento que mostró a lo largo de cinco años, deja una brecha enorme de pendientes, donde algunas acciones deberán mejorarse, enmendarse, y si no se hicieron, asumirlas con sensibilidad y compromiso en tiempos que son de apremio para Zacatecas.

El desempeño del gobierno próximo a concluir, queda al escrutinio de los analistas políticos, en especial, de su gente, la que vive en su territorio, y la que radica en los Estados Unidos de América, una primera división no entendida ni analizada para fijar estrategias de identificación con el imaginario cultural de lo zacatecano.

Para muchos observadores, fue clara la pobreza de alianzas y de sectorización para sumar y ganar en calidad en la planeación para el desarrollo integral de la Entidad, particularmente en los rubros de economía, desarrollo urbano, campo, turismo, cultura, seguridad, administración de recursos humanos y financieros del propio aparato gubernamental, con resultados delicados qué en varios sentidos, serán una bomba de tiempo para la siguiente administración gubernamental.

Errores cometidos desde el principio, dónde a pesar del desempleo y a la seguridad de que hay perfiles con talento y amor por Zacatecas, se insertó a un secretario de Economía que no logró identificación con el Estado, ni pudo mostrar el talento que le precedía y así sucesivamente algunas personas más venidas de otros lugares y contextos ajenos, que no fructificaron ni respondieron a las necesidades acuciantes que presenta, que ya hoy son impostergables.

El papel de la alianza como instrumento de planificación y de suma de esfuerzos, será un indicador fundamental para el gobierno entrante, que deberá mostrar empatía en un nuevo modelo de gobernanza, realmente próximo a la población y a sus demandas de cambio, en varios sentidos, con transparencia y responsabilidad.

Carlos Fuentes escribió que “No hay presente vivo sin pasado muerto”, ambos tiempos están indisolublemente unidos, uno es efecto y el otro es causa, son de algún modo, valores de la democracia y de la libertad por la que se lucha, lo que impulsa a preguntarnos en este momento, para la siguiente gestión gubernamental, ¿Cuál habrá de ser el papel del Estado, en una sociedad como la nuestra, semiparalizada a causa del abandono histórico del que ha sido objeto, con graves problemas financieros, carenciada en educación en valores y lazos emocionales que la fortalezcan, violentada por la delincuencia, dentro de una pandemia que no ve su fin, atenuada por la violencia familiar y de género?

No hay respuestas rápidas, ni soluciones fáciles, lo primero, quizá sea humildad, para no perder el principio de realidad de lo que significa el poder y el acto de mandar, reconocer los aciertos que hubo (si los hay), mantenerlos, si son propositivos a la comunidad, y corregir lo incorrecto bajo la lupa del diagnóstico, para que esos errores no se vuelvan a repetir. Hay tanto dispendio, que gracias a que no existe lamentablemente una opinión pública sólida, se cometen una y otra vez, en un marco de complicidad compartida, que ya no puede sostenerse más.

Diálogo constante y permanente con la población y sus comunidades, sin pleitesía ni actos simuladores de buena comunicación, sino el establecimiento honrado de canales efectivos que realmente pulsen el sentimiento y las necesidades que tiene la población en Zacatecas.

En este sentido, el valor transversal de todo lo que se vaya a plasmar en el nuevo plan estatal de desarrollo 2021-2027, sería extraordinario que fuera el de la cultura, ya que es la única vía para fomentar un desarrollo progresista, prometedor y libertario de la identidad social y cultural del pueblo zacatecano. Incluso, es una razón de ser para que el progreso exista y el Estado se transforme.

Igual que otras regiones de México y el mundo, no se requiere mayor inversión en seguridad y en la militarización de las ciudades, para nadie son señales de seguridad y confianza, por el contrario, son signos de miedo y desconfianza, por lo que una mayor inversión a la cultura, sería una sabia decisión, no sólo para mejorar el estado emocional, fortalecer la educación y el patrimonio cultural y natural, ampliar los horizontes de libertad de las comunidades de origen, sino también, para educar en valores a sus habitantes, y reconciliarlos con la vida.

Apostar por la cultura, sirve para progresar con mayores oportunidades para todos, permite incrementar la economía y el desarrollo social, está comprobado que disminuye la violencia y la pobreza, que fomenta el respeto al medio ambiente y a los animales, que es un constructo ético para animar los valores espirituales y morales, que es alimento para el alma y es la convocatoria más fuerte, para lograr la pacificación que soñamos.

Finalmente se está ponderando la resignificación del papel de la familia, ante la educación y la cultura, para propiciar el desarrollo social que anhelamos, en términos de libertad y de justicia social. En el camino vamos, cada quien puede aportar su granito de arena, para que nuestro ideal de un proyecto idóneo para Zacatecas, no pierda el piso y germine con la firmeza que nos legaron nuestros antepasados. Que la utopía nos inspire siempre.

Ánimo y fortaleza para todos.

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