Gabriel de la Mora en Zacatecas

Gabriel de la Mora en Zacatecas
Gabriel de la Mora. De la exposición 'El poeta es el autor que desaparece'.

Editorial Gualdreño 487

 

Gabriel de la Mora estuvo en Zacatecas para inaugurar su exposición El poeta es el autor que desaparece, en el Museo Francisco Goitia, el pasado 8 de julio. Al día siguiente tuvimos la oportunidad de asistir a una reunión en el mismo museo, convocada por la directora Adela Bañuelos, y en la que pudimos escuchar del artista originario de la Ciudad de México cómo fue que esta exposición fue concebida y sobre los procesos de intervención a los que las piezas fueron sometidas para ser exhibidas finalmente en formatos unificados de 20 x 25 centímetros, ya consolidadas y en soportes de madera entelados.

La exposición es realmente buena y vale mucho la pena ser vista. El espectador descubrirá que está conformada por 47 piezas en formatos pequeños distribuidos a la distancia suficiente para que puedan entablar un diálogo entre ellos mismos y el espectador. El atinado montaje, a cargo del personal del museo, contribuye a que las piezas puedan ser apreciadas con detenimiento, el aire entre los cuadros permea y unifica pulcra y sencillamente los espacios de las salas temporales del museo, sin saturaciones innecesarias ni estridencias para que sea cada uno de los cuadros protagonista de su propia historia. La exposición puede ser vista como si de un libro se tratara: página a página usted puede ir descubriendo lo que el tiempo “o la venganza de la naturaleza” -como dijo una espectadora- ha hecho sobre las superficies: craquelados que hacen surcos, cuadriculan o forman espirales que se integran a los paisajes que originalmente hicieran, hace años, autores cuyo nombre se desconoce.

Las pinturas originales fueron adquiridas por De la Mora en bazares, mercados de pulgas e incluso rescatadas de sitios en donde habían sido desechadas. Una vez adquiridas, fueron sometidas a un proceso de “intervención de la naturaleza” en la azotea del estudio del artista y los procesos de cambio fueron registrados hasta que este consideraba que era tiempo de consolidarlas profesionalmente -con la asesoría de un restaurador especializado en conservación- en otro tipo de soportes. Los resultados son sorprendentes, en cada uno de estos “nuevos” cuadros lo que prevalece es la belleza.

Una de las reflexiones de De la Mora en la conversación que tuvimos con él, fue la que tiene que ver con “lo contemporáneo”; para él, todo lo que se realiza en este tiempo compartido es de esa naturaleza. No es contemporáneo solo lo que se ha etiquetado como tal en el arte, al relacionarlo con ese tipo de producción artística que está ligado solo a lo conceptual dejando hasta cierto punto de lado su parte formal. “Contemporáneo es Goitia, no hay nada más contemporáneo que su Ahorcado exhibido en este museo”, dice De la Mora, y es que toda esa serie de los ahorcados del artista fresnillense, aunque se haya hecho en las primeras décadas del siglo pasado tiene una vigencia insoslayable, por más dolorosa que resulte.

Con estudios de arquitectura y una maestría en arte, Gabriel de la Mora es un artista que desafía constantemente, y desde que era niño, las formas y los convencionalismos de lo que tradicionalmente se concibe como “permitido”. Es zurdo y cuando comenzaba a tomar clases en la escuela, una maestra le dejó que hiciera una plana completa de la letra “m”; aún conserva esa retícula en papel en la que por un lado de la página hizo, sin entrar en controversia con su profesora, la letra tal y como ella le dijo; pero, por el otro lado, hizo una página con la misma letra escribiéndola en sentido contrario, como le resultaba más cómodo y natural escribir desde entonces, cuando tenía 4 años. Esa puede ser considerada su primera obra de arte, más allá de la evidencia de una clara rebeldía, en ese pedazo de papel está la predicción del camino que tomaría como artista para encontrar los vínculos entre la ciencia, la técnica, el arte y la belleza.

La exposición El poeta es el autor que desaparece, cuyo título está inspirado en una frase dicha por Octavio Paz, estará en exhibición en el Museo Francisco Goitia hasta marzo del siguiente año; como se presta para hacer sobre ella diferentes lecturas cada que usted la visite, le recomiendo que empiece ya, que vaya por primera vez a verla en estas fechas veraniegas y que regrese después, todas las veces que pueda.

Que disfrute su lectura.

 

 

 

 

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