La ausencia de la agenda ambiental en el debate electoral

La ausencia de la agenda ambiental en el debate electoral

Los impactos del daño ecológico son globales, pero la atención a las causas que los provocan son, en gran medida, de carácter local. No es gratuito que en la Ley de Cambio Climático se haya dedicado espacio importante no sólo a las tareas de los gobiernos intermedios, sino a los municipios. Sin embargo, una buena parte de las regulaciones que contribuyen al cuidado del medio ambiente es de competencia federal, como es el caso de la minería, los cuerpos de agua y el subsuelo. Hay mucha normatividad, pero poquísima aplicación y vigilancia.

Si las condiciones ya eran complicadas con la pandemia ahora enfrentamos la alta probabilidad de estar ante otra sequía, parecida a la del 2011, la falta de agua afectará no solamente el cultivo de temporal, sino la recarga de los mantos de agua subterránea y el incremento de incendios forestales. Zacatecas tiene algunas debilidades y amenazas serias en materia ambiental: el cultivo extendido de frijol que desertifica toda la franja fértil del estado y la ausencia de un adecuado equilibrio en la diversidad de cultivos; el sistema de riego llamado ‘de rodado’, que desperdicia el 60 por ciento del 80 por ciento del agua extraída; el sobre pastoreo de los terrenos llamados de ‘agostadero’ que dan prioridad a bovinos en terrenos que no tienen esa vocación; la destrucción de zona que deben ser de reserva, pero su importancia en la recarga de agua, sobre todo a partir del proceso de privatización de los ejidos; los métodos de relleno en el tratamiento de los residuos o basura, que emiten cantidades ingentes de metano; la falta de control de las mineras, que destruyen territorios enormes, usan cantidades gigantescas de agua y contaminan subsuelo y superficie; y el descontrol del uso del suelo en las zonas limítrofes de los municipios metropolitanos que provocan que se establezcan asentamiento humanos donde no deben.

Como podemos observar, todos los problemas ambientales son producto de políticas del Estado, como la privatización del ejido o el modelo de promoción minera, de formas económicas, como el tipo de producción agrícola (como el monocultivo y la preferencia de forrajes); y la ausencia de Estado, como la forma de establecer el uso de suelo. Pero en su totalidad, son temas que deben ser asumidos por el Estado. Los problemas ambientales son causados por la acción humana, la cual es regulada por el Estado. Así las cosas, si los desastres del entorno natural son problemas públicos, entonces deberían estar en la mesa de discusión en la presente coyuntura electoral. Y no lo veos. ¿Cuál es la importancia que los grupos contendientes dan a los temas ambientales más allá de declaraciones genéricas y vacías? En algunos casos, puede ser contra-popular asumir una agenda ambiental seria. Cuando las propuestas toman concreción toman carácter agónico y de lucha, disputa y querella. Y este carácter litigante es poco favorable para campañas que quieren representar ‘a la sociedad’ en general. En suma, la defensa del medio ambiente es incompatible con partidos ‘cachalotodo’. El esencial antagonismo que tiene la defensa del medio ambiente necesita de partidos con una clara definición ideológica, lo cual no hay tal en ningún partido de las boletas actuales. En una época de decadencia política, como la actual, la defensa real del ambiente es tabú.

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