Milagros electorales… e inesperados

Milagros electorales… e inesperados

¿Quién no recuerda la gran película “Miagros Inesperados”, con el gran Tom Hanks y el versátil actor Michael Clarke? En dónde un sentenciado a muerte (de ahí viene el nombre original Green Mile, o corredor de la muerte) que tiene todo el aspecto ser un despiadado asesino de menores, resulta ser una persona tan dulce que llega a hacer contacto con dios y a través de él, realiza una serie de sorprendentes actos que parecieran ser un milagro.

Además de ser una gran película, proveniente de una excelente historia a cargo del maestro Stephen King, tiene un gran mensaje que, para mí, es el siguiente:

La sociedad tiende a estereotipar a las personas por su aspecto, es un hecho que la definición de la perfección va ligada indiscutiblemente con el físico y no con el intelecto y esto hace prejuzgar a quienes pudieran ser (algo, lo que sea) y no lo es por que se les calificó mal por su aspecto. Bien, pues resulta que también funciona a la inversa. En la película, el actor Clarke que de entrada da la imagen de ser un matón, despiadado y fornido, crea la sensación de ser culpable desde el primer segundo que sale a escena. Por otro lado, los policías blancos, de sacos y zapatos impecables resultan ser unos verdaderos barbajanes y escorias sociales, a excepción de uno, que es precisamente el que interpreta Tom Hanks.

La clase política en su mayoría es esos policías de trajes y zapatos impecables, pero que resultan ser una remora para la sociedad. Y contados políticos, porque de que los hay, los hay, y el pueblo, son el presunto asesino negro, rudo de aspecto, áspero porque así lo hicieron los golpes de la vida, pero de un corazón enorme al final.

Los milagros electorales ya comenzaron, la realidad es que es bien triste ver nuestro sistema político, convertido en un circo. No hay congruencia, no hay moral, no hay principios, no hay ética, no hay respeto por el electorado que los eligió o los va a elegir, en fin, es grotesco a últimas fechas observar y ser parte de estos procesos electorales.

Hace unos años no creí que se pudiera pervertir más la actividad política y me equivoqué rotundamente, de por sí las candidaturas, las cámaras y los demás espacios en los tres niveles de gobierno son ocupados en parte por parientes sin talento pero con el mismo apellido que políticos consolidados, ahora hay que sumarle los jóvenes que recién ingresan a las campañas políticas en busca del dinero fácil, del trabajo a cambio de… de la regiduría para vestir bien, pasear bien, comer bien y vivir mejor a costa del erario. Sin embrago, la culpa no es de estos abnegados familiares ni de estos inquietos jóvenes, lo es de la clase política constituida, rancia, decrepita y anquilosada que ha dejado al país en los huesos y continúa sin parar. ¿qué se puede esperar de la sociedad y su comportamiento político y aspiracional, cuando ven a un senador como Samuel García, Candidato a Gobernar el segundo estado más importante del país, hacer política cómica, cometer misoginia premeditada, ganar voto duro regio con desplantes clasistas?

O bien, siendo claros y serios y para poner un ejemplo en lo local: ¿qué necesidad del alcalde con licencia, precandidato ahora a diputado local, de dilapidar parte de lo ganado en su administración, referente a derechos políticos, paridad de géneros, libertades para todos y reconocimiento a los movimientos LGBT’s, yéndose caprichosamente a un partido conservador, moralino y retrograda como el PES? Pues la respuesta es sencilla, puede más la posibilidad de llegar a otro espacio, que la imagen que pueda quedar en algunos de un alcalde oportunista y electorero, si al final se puede incidir en la elección con dinero y manejando aún sobre la ley los programas sociales y los recursos de la presidencia municipal y sustituir a quien se quiera ir, por votos masivos de lideres en las colonias que estén dispuestos a entregar su alma al diablo por una despensa.

Tengo la oportunidad de conocer Ulises, puedo decir que hay estima y que alguna vez fuimos amigos, es decir, fuimos más cercanos antes que ahora. Puedo decir también que en un principio me indignó lo que a él le indignaba y que una parte de los zacatecanos se identificaba con su pleno derecho a aspirar; pero lo que ya no puedo decir, es que Ulises desconocía las reglas, así decidió jugar, perdió, mordió la mano que lo puso ahí y se fue indignado, pero sin irse, porque quiere seguir teniendo el control y el presupuesto de la presidencia para utilizarlo a su favor en la elección. Tiene gente buena a su alrededor y políticos serios a su lado, ojalá y en una gran reflexión decidan jugar con honor el proceso que ya comenzó.

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