Instrucción pública de las primeras letras en la ciudad de Zacatecas

Instrucción pública de las primeras letras en la ciudad de Zacatecas

El 22 de abril de 1768, al siguiente año de haber ocurrido la expulsión de los jesuitas de los dominios de la corona española, tuvo lugar una reunión de cabildo en la ciudad de Zacatecas, en ella el escribano real del Ayuntamiento dio lectura a la Real provisión expedida por el Consejo de Indias el 5 de octubre anterior en la que se conminaba a los comisionados de temporalidades1 para que, “sin la menor dilación” se subrogara la enseñanza de las primeras letras, latinidad y retórica, que habían tenido a su cargo los padres jesuitas, pasando a ser administrados dichos tipos y niveles educativos por maestros y preceptores (sacerdotes) seculares por oposición.2

Desde que accedieron a la corona del Imperio Español, los Borbones, para no compartir el poder que sobre la educación ejercían los Jesuitas, utilizaron como uno más de los pretextos para expulsarlos, al decir del monarca Carlos III, el atraso que existía en la enseñanza del latín y las letras. Esto generó un vacío educativo en aquellas partes del Imperio español en donde la Compañía había establecido instituciones educativas como fue el caso de Zacatecas.

Para llenar el hueco que en la educación había dejado la salida de la Compañía de Jesús en el nuevo mundo, como parte de las preocupaciones de Carlos III, una fue la de instruir o dotar de “luces” a sus súbditos. Instruirlos o educarlos. Fue precisamente este monarca quien, en la primera máxima luminosa, fijó la instrucción de la juventud por medio de maestros de primeras letras como una de sus prioridades.

De esta manera, durante el reinado de Carlos IV, cuando ocurrió la reapertura del Colegio Seminario de San Luis Gonzaga en 1785, el mismo que había sido administrado precisamente por los jesuitas, el ayuntamiento de Zacatecas con los fondos de aquél asumió y tomo bajo su mando la dirección de dos escuelas de primeras letras, de cuyos caudales dependió su sostenimiento. Dichas escuelas tuvieron un carácter público. Se ubicaron, una en la Plaza de la Pirámide (o del “Pírame”, como la nombraban los pobladores) y la otra en la plaza de Villarreal. Sus primeros maestros fueron Gerónimo Ramírez y Mariano Fernández, respectivamente. Percibían un sueldo de 300 pesos anuales y 3 pesos semanales para su manutención.

Antes de la apertura del Colegio Seminario San Luís Gonzaga y con ella el establecimiento de las dos escuelas públicas referidas, es probable que hayan existido en ésta y en otros reales, ciudades, pueblos y villas, escuelas particulares y también parroquiales que se crearon como obras pías. Desconocemos si al momento de inaugurarse el sistema de intendencias existían en el territorio de Zacatecas curas doctrineros de las ordenes mendicantes que se ocuparan de la educación de los indios, es probable que sí. Esto en virtud por que a finales del siglo XVII y a mediados del siguiente, por lo menos en la ciudad de Zacatecas, las parroquias de los pueblos de indios estuvieron asistidas por los frailes de las órdenes de los franciscanos, agustinos y dominicos.

Aunque durante la colonia prevaleció la máxima de “obedézcase pero no se cumpla”, no está demás anotar que en el año 1773, el Rey de España, haciéndose eco de la queja que le hiciera llegar en senda representación, el franciscano Fray Bernabé de Amarilla que trabajaba en la Reducción (reservación) de San Fernando de Chacón, en Buenos Aires, Argentina; dio instrucciones por medio de una Real cédula para que los estipendios y sínodos que correspondían a los curas doctrineros en todos los dominios del imperio no se les regatearan y por el contrario se les entregaran de manera íntegra para su sostenimiento.3 Y es que sucede que los prelados de sus respectivos conventos se quedaban con los sueldos que les correspondían a los doctrineros. Esta situación estaba provocando su deserción o movilidad de un lugar a otro en detrimento de la educación de los indios y demás sujetos que acudían a las clases en las que se les enseñaba sobre todo la religión cristiana y el castellano. Esta Real cédula llegó a la Nueva España en 1774 y tras ser recibida por el Virrey Antonio Bucareli y Ursúa, la remitió a la provincia de Zacatecas para su conocimiento y cumplimiento por parte de los Oficiales Reales de la misma. Lo que nos indica la probabilidad de que en Zacatecas existieran todavía por ese entonces curas doctrineros. Además de la religión y el idioma, algunos frailes doctrineros introdujeron la enseñanza de las primeras letras.

Nota y referencias de archivo:
1 Las Juntas municipales de temporalidades, también conocidas como “Temporalidades”, fueron los órganos o comités encargados en cada municipio en donde los jesuitas habían tenido propiedades, de realizar el inventario, resguardar y poner a subasta dichos bienes una vez que fueran autorizadas por las Juntas Provinciales y de la Real Junta Superior de Aplicaciones, dependientes de la Real Hacienda

2 AHEZ, Fondo Ayuntamiento, Serie Enseñanza “Thestimonio acerca de la fundación del colegio de San Luis Gonzaga, y de los capitales que tenía al establecerse el año de 1767”, 27 fojas, f. 9.v.

3 ARHZ, Serie Cargos y datas, “Libro de Asientos de Reales cédulas, órdenes y despachos de los Excelentísimos señores virreyes, desde 8 de junio de 1774 en adelante”.

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