El libro de texto accesible y la creación del Departamento Editorial de la UAZ (1/2)

El libro de texto accesible y la creación del Departamento Editorial de la UAZ (1/2)

En el año de 1966 el Rector José Abraham Torres Viramontes manifestaba que los estudiantes requerían materiales de trabajo para lograr sus objetivos, en particular sus libros de texto. La situación económica de muchos de ellos urgía un apoyo institucional, razón por lo cual, la Librería Universitaria tenía como objetivo que el estudiante universitario adquiriera sus libros de texto a un costo menor que el establecido en las librerías comerciales. Se pretendía evitar el lucro a costa de la juventud estudiosa.

Torres Viramontes manifestaba que una de las preocupaciones del Instituto de Ciencias Autónomo de Zacatecas (ICAZ) era la creación de un Departamento Editorial con la finalidad de facilitar y difundir entre los alumnos y el público en general, las obras de importancia de autores regionales y nacionales. La situación económica del ICAZ en ese momento no lo permitía pero se seguía trabajando en ello.

Como parte de las gestiones para concretar el proyecto de la tan anhelada Editorial, el Rector gestionó la donación del Pasaje ubicado en la calle Allende en el centro de la ciudad de Zacatecas, se preveía que con lo recuperado por concepto de rentas, en poco tiempo se adquiriría un linotipo para iniciar el proceso de impresión a menor costo. Con los donativos aportados por el Patronato Universitario finalmente se compró el equipo necesario para la instalación de la Editorial.

La apremiante necesidad de contar con textos pertinentes para una enseñanza ágil y profunda, fue uno de los principales resolutivos del Simposio de Reforma de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) en 1971. Con carácter de inmediato se buscaban alternativas para permitirle al estudiante el acceso a un conocimiento preciso de la realidad. Era responsabilidad de la institución educativa auxiliar al alumno en el acercamiento a la realidad que le tocaba vivir a él y enfáticamente no, a la que había vivido o vivía su maestro. Con esta medida no se pretendía suprimir la experiencia del maestro, ni mucho menos su capacidad; simplemente se señalaba una necesidad histórica: que los alumnos superen a sus maestros. Se buscaba liberar la enseñanza en los estudiantes, que sus mentes y sus habilidades fueran más allá del yugo de los educadores.

Resultaba evidente que al modificar sustancialmente el concepto mismo de la educación y en consecuencia los planes y programas de estudio, debían de suprimirse los compendios anacrónicos y obsoletos, en algunos casos francamente acientíficos. La búsqueda de textos más eficientes se convirtió en un imperativo. Consecuente la Editorial Universitaria se dio a la tarea de publicar libros, desde luego con mucho sacrificio, en razón de las dificultades económicas y la falta de un presupuesto, característica que era muy común en las Universidades de provincia.

Como parte de la investigación descubrimos información sobre tres de los textos editados en esa ápoca. El primer título es Metodología de la Ciencia de los autores Lic. Benjamín Arellano Valdez, Lic. Juan Francisco Valerio Quintero, Lic. Guillermo García Flores, Cenobio García Reyes y C.P. Fernando Incháurregui. La Metodología de la Ciencia era un área nueva en los planes y programas de estudio, no solamente en la escuela Preparatoria de la UAZ sino en las del país.

Su inclusión en el plan de estudios se sustentaba en las siguientes reflexiones: ¿Puede existir la ciencia sin un método de investigación?; ¿El método científico es sustancialmente igual (o diferente) del método de investigación?; ¿Sabemos definir qué es la ciencia y qué es su método?; ¿Podríamos precisar cuáles son las relaciones entre la ciencia, entendida como actividad humana y no como rama del conocimiento y su método? La formación de los futuros profesionistas implicaba acercarlos a las bases científicas, por lo que se consideraba esencial estudiarlas. Uno de los argumentos para incluir la Metodología de la Ciencia en el nuevo plan de estudios era que hasta cierto punto el desarrollo de la ciencia se había realizado sin centrarse en la lógica, y a pesar de ella. En las Universidades la enseñanza de la lógica continuaba anexa como parte de la materia de Lógica formal.

Se discurría que limitar la enseñanza de la lógica a su carácter formal, implicaba quedarse en la apariencia del fenómeno sin estudiar lo esencial del mismo, que cuando se trataba de la enseñanza y no de la investigación de la lógica, era necesario una modificación en el enfoque. Que si no se atendía ésa dicotomía se generaría una creciente aversión y rechazo de los alumnos por la ciencia de la Lógica.

El texto editado por el Departamento Editorial de la UAZ tomaba en cuenta estas consideraciones. En la presentación del mismo se señalaba que el contenido de ninguna manera era una aportación original de los autores, pero que constituía un precedente a partir del cual, en el futuro sería posible la publicación de otros libros más apropiados a las necesidades del curso y, fundamentalmente, al continuo desarrollo de la ciencia, con un lenguaje más accesible a los alumnos y con una serie de modificaciones producidas por la madures del texto, alcanzada durante su trabajo en los cursos.

*Docente Investigador de la Unidad Académica de
Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT
*Docente Investigadora de la Unidad Académica Preparatoria.
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