2021, año visionario

2021, año visionario

Llegó 2021 y a diferencia de años anteriores, para este año las perspectivas económicas son desagradables en todo el mundo, y en México, nada halagüeñas pintan.

La pandemia de Covid-19, que tan dolorosamente nos afecta, ya produjo casi millón y medio de contagios confirmados y ha cobrado la vida de más de 128 mil personas. Miles de hogares enlutados. Hay un sufrimiento nunca antes visto en México. Tristemente vemos cómo cada vez fallecen más amigos, familiares, personas conocidas, compañeros de trabajo, de escuela, vecinos, sin que la pandemia ceda significativamente.

En el ámbito económico, centenares de miles de empleos se han perdido por quiebra de empresas carentes de la solvencia necesaria para soportar la contingencia y otras que, dentro de la estrategia nacional de lucha contra el coronavirus, debieron cerrar por ser consideradas “no esenciales”, con los consecuentes despidos de personal. Miles de trabajadores han debido renunciar a algunos derechos, como aguinaldos y otras prestaciones, y hasta reducciones salariales.

Con esta cauda negativa trascendimos al 2020, lamentablemente sin haber aprendido las lecciones que pudo habernos dado el Covid-19. La solidaridad social no se manifestó adecuadamente. Por los noticiarios de televisión y los diarios vimos cómo miles de personas, en las principales ciudades de la República, recorrían —sin cubrebocas y menos guardando la sana distancia— los grandes centros o zonas comerciales para abastecerse de productos no indispensables.

Los puestos de tacos, tortas y fritangas fueron abarrotados sin ninguna precaución. El comercio informal, en parte es comprensible su necesidad de estar en la calle, no pudo contenerse, por la gran demanda consumista. Las playas estuvieron pletóricas y las autoridades locales fueron incapaces de imponer las medidas sanitarias dispuestas por dependencias encargadas de la salud.

No aprendimos la lección, las consecuencias las pagamos y así será hasta que comience la aplicación masiva de la ansiada vacuna, al llegar el segundo semestre, si los planes no fallan.

Poco alentadoras parecen las perspectivas anuales. Como sea, no podemos caer en el pesimismo, ni colectiva ni individualmente. La apuesta a un futuro mejor debe imponerse, porque a final de cuentas, lo que caracteriza a los humanos es su capacidad resiliente. A todo podemos adaptarnos y frente a las mayores adversidades sabemos hacer de tripas corazón. Esta es una de las mejores características de los mexicanos. Somos luchones y nunca nos damos por vencidos. Así lo grita nuestra historia.

En el terreno local y ante lo inminente, sabemos que en Zacatecas habrá dificultades, pero también hay capacidad para enfrentarlas, porque desde 2017, bajo la conducción de Alejandro Tello Cristerna, se montó un gobierno con rumbo claro y metódicamente delineado hacia el progreso general. Vano sería decir que todas las metas se cumplirán. Algunas, antes de la pandemia, ya estaban cumplidas; otras están en proceso y, debe reconocerse, pocas no serán alcanzadas, porque la contingencia pandémica fue un obstáculo extremo. Lo destacable es que cuando un gobierno se compromete verdaderamente con los gobernados, se conduce con eficiencia y se orienta a servir, las dificultades, por más ásperas e inesperadas que sean, pueden aligerarse y ser mejor respondidas.

Todo esto: adversidad, capacidades y buena voluntad, se conjugan en el Issstezac, donde anida uno de los problemas más complicados de la administración de Alejandro Tello Cristerna, y cuya solución no radica exclusivamente en decisiones gubernamentales, sino en el conjunto de las fuerzas que influyen en el conflicto y en su solución.

El Congreso del estado es una de esas fuerzas, porque una reforma a la Ley del Issstezac podrá darle viabilidad en el mediano plazo. Por eso mantenemos un diálogo permanente con quienes podrán y deberán sentar nuevas bases legales, no únicamente para rescatar al Instituto, sino para hacerlo perdurable y darle fortaleza para cumplir su objetivo al más largo plazo posible.

Por nuestra parte, la Dirección General y la Junta Directiva trabajamos para lograr la venta de terrenos, cuyo producto permitirá solventar las inmediatas obligaciones corrientes y así mantener la operatividad y cumplirle a trabajadores y pensionados.

Otro aspecto importantísimo es la restructuración burocrática y de áreas administrativas y comerciales para alcanzar la máxima funcionalidad al menor costo. Aparejado va el desarrollo de un sistema informático para mejorar los procesos y garantizar la certeza jurídica.

Encaramos un reto colosal, solo superable si todos los actores, internos y externos, nos unimos en el gran objetivo de rescatar al Issstezac, una noble institución que merece el mayor esfuerzo de los zacatecanos, porque en ella radica gran parte de nuestra estabilidad.

*Director General del ISSSTEZAC

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