Futuro de la humanidad: imaginación colectiva

Futuro de la humanidad: imaginación colectiva

Las dinámicas sociales no dejan de sorprendernos: los mercados con alzas y bajas, la política en la misma dinámica y la recuperación económica se percibe lejana.

¿Qué necesitamos para armonizar el trabajo entre los sectores privado, público y la sociedad?

Necesitaríamos entender cuáles son los pasos y decisiones del gobierno central para redireccionar el país en medio de una crisis que ha tocado a todos los sectores económicos y sociales. Sin embargo, nos enfocamos en las discusiones habituales que poco influyen en la búsqueda de soluciones.

¿Qué está pasando hoy en el mundo y cuál es el significado profundo de los acontecimientos? Un mundo global ejerce presión sin precedentes sobre nuestra conducta personal y nuestros valores. Tras el hundimiento del fascismo y el comunismo, el capitalismo está en apuros. ¿Hacia dónde vamos?

En el mundo, siete mil millones de personas tienen siete mil millones de prioridades. Pensar en una acción común y colectiva es difícil. Enfrentamos el desafío de mantener enfoques colectivos e individuales.

Las constantes crisis políticas y sociales demandan políticos e instituciones capaces de comprenderlas y gestionarlas. Así, el oficio político enfrenta inexorablemente el gran reto de profesionalizarse o desaparecer.

La política puede ser salida, aunque hay quienes creen que por naturaleza es egoísta, pero para los optimistas puede convertirse en un espacio de colaboración y construcción de un proyecto colectivo.

No es sencillo lograrlo, pero entiendo que es la única actitud que transformará y mejorará nuestro mundo. Debemos aprender a vivir juntos siendo diferentes. La riqueza de nuestras sociedades nace de la diversidad, de la existencia de proyectos y puntos de vista que mantienen la tensión y que, cuando somos capaces de unificarlos, hacemos crecer y progresar a nuestra sociedad.

Lograremos la transformación si, en lo individual, cooperamos. Cooperar es fundamental para erradicar las crisis que enfrentamos.

Los conflictos suelen ser destructivos si no los canalizamos correctamente; en cambio, son constructivos cuando propician el intercambio y la creatividad de todos. Debemos transformar el peligro destructivo de los conflictos en fuerza creativa para sacar adelante a la sociedad.

La gran variedad de planes, ideas y oportunidades puede florecer con armonía en un proyecto colectivo. La política nace del conflicto y puede ser aprovechada de manera civilizada para beneficiar a todos.

Debemos reconocer la existencia de intereses y posiciones diferentes, pero hagamos del diálogo un mecanismo para generar respuestas y soluciones que beneficien a todos.

Encontremos el equilibrio de posiciones legítimamente divergentes, los espacios de intersección que nos permitan convivir con diferentes generaciones. Cuando la política es blanco o negro o se condiciona entre los tuyos y los míos, simplemente desaparece.

La política de la manipulación y el engaño les funciona a unos y no estoy de acuerdo con Maquiavelo, porque nunca vamos a pasar del yo al nosotros. No solo debemos observar nuestro entorno, también debemos discutir cómo nos gustaría de fuese.

La política es imaginación, es un sueño. Implica mirar al futuro con ilusión y, si se quiere, con la ingenuidad de quien se siente con la capacidad de transformar el presente. Es la capacidad para mirar lo inexistente, pero que nos gustaría que existiese. No podemos permitir que la realidad nos venga dada, que las cosas sean como son. Esa visión de la realidad, aunque cómoda, es insuficiente y me parece pobre. No nos permite ver lo distintivo de la política, que no es otra cosa que una vocación para ir más allá de la realidad e imaginar escenarios inexistentes done hay capacidad para impulsar proyectos superiores.

Esa imaginación debe ser colectiva. No hablamos de proyectos personales; hablamos de un proyecto colectivo. No se trata de pensar qué queremos según nuestra carrera profesional, sino qué comunidad queremos construir entre todos. Tenemos que potenciar las virtudes individuales y también las comunitarias, siempre con el compromiso de edificar una mejor sociedad.

La naturaleza es lo que nos han dado; la ciudad es aquello que hemos hecho. Necesitamos articular las capacidades de imaginación colectiva para recuperar la esencia de la política. No solo es hacer cosas diferentes, sino hacerlas de manera diferente. Imaginar colectivamente nuestro futuro, construirlo a partir del diálogo y la interacción con otros y entre todos.

La gente necesita creer y que no la engañen, hacer las cosas unida a sus gobiernos. El futuro de la humanidad está en la imaginación colectiva; lograrlo es tarea de todos, con la participación armónica entre sectores privado, público y social. ■

*Director General del ISSSTEZAC.

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