La Catrina Cristina

La Catrina Cristina

Autor: Eduardo Ortiz Espinoza

Residencia: Sauceda de la Borda, Vetagrande, Zacatecas, México

 

 

1
Ya son las 6 de la mañana
y los gallos con su cantada
me despiertan, y yo sólo espero
leer el periódico LA JORNADA.
2
Me presento con mucho gusto,
soy una hermosa Catrina.
Desde el crestón de La Bufa,
los saludo. Mi nombre es Cristina.
3
Por la estatua de Pancho Villa
me paseo siempre a diario.
En su caballo de acero,
fue un gran revolucionario.
4
Al teleférico me subí
con ganas de una paseada,
pero me decepcioné
al ver que no funcionaba.

5
Desde temprano yo asusto
con mi vestuario moderno,
y donde más me divierto
es en Ciudad Gobierno.
6
Entré a la oficina del gober
para asustarlo primero,
pero ya estaba asustado
con los presupuestos en cero.
7
Ya de regreso en camión,
tomé la ruta diecisiete,
y me bajé orinada,
pues me sentía en un cohete.
8
Hasta el estadio llegué
a ver a Mineros jugar.
Desde las gradas, gritaba
¡equipo vamos a ganar!
9
Ahora no pude entrar
a plaza Bicentenario;
los del túnel me dijeron,
“cubrebocas reglamentario”.
10
Un cubrebocas compré,
ya me dejaron pasar,
y ahora escucho en todos lados
cámbiate a Movistar.
11
Caminé y caminé
por el histórico centro,
y su hermosa Catedral
es todo un monumento.
12
Allí me encontré a la Muerte
con un atole champurrado,
y en la otra mano tenía
un taco envenenado.
13
Le dije qué mala eres,
nunca un taco me invitas.
Me respondió vente, vamos
con Doña Julia por unas gorditas.
14
Quedamos muy satisfechos,
ahora tenemos sed,
y por suerte va pasando
el burro del aguamiel.
15
Íbamos ahora a Portales,
pasando por el crucero,
y a un gato lo iba siguiendo
el de Burritos El Güero.
16
Dentro de la plaza Goitia
estaba el payaso Rolando.
A carcajadas tenía
a las calacas que estaban mirando.
17
Nos fuimos a Guadalupe,
cerca del área Covid,
y a los enfermeros gritamos
luchando deben de seguir.
18
A todos los que no crean
que existe el coronavirus,
el panteón los está esperando
a que los llenen de sirios.
19
Entonces, atravesamos
por el parque de La Plata,
y para variar compramos
una nieve de garrafa.
20
Sentí el estómago vacío
mientras que en el parque andaba,
y yo sólo me imaginaba
ir a Jerez por una tostada.
21
Después, en la mina El Edén,
nos metimos un ratito,
y salimos muy contentas,
paseándonos en trenecito.
22
Al último, visitamos
el parque de LA ENCANTADA.
Sus paisajes son tan bellos
que terminé enamorada.
23
Mi ciudad es linda, señores,
vengan todos de visita.
No es como Guanajuato,
que solicitaba la visa.

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