Crítica de Reyes Heroles al PRIMOR

Crítica de Reyes Heroles al PRIMOR

Mucho he hablado del sistema político mexicano y su desahucio. El colapso de este es inminente y tal vez, diseñado para implosionar. Pero hoy me concentraré en el fenómeno del Movimiento social más grande la historia de México (y su contribución en él y al sistema), ahora convertido en partido político. MORENA, el movimiento que bajo la bandera de “la esperanza de México” aglutinaba las causas justas de los desfavorecidos, de los relegados… de los olvidados. Pero no solo se refiere a los olvidados sociales, sino a los olvidados políticos, a los relegados en sus institutos, a los que ya no cabían, a los impresentables, a los oportunistas y a los que fueran. El movimiento, pragmático como obligaba la coyuntura, juntó el agua con el aceite, reunió a tirios y troyanos y le dio “forma” al partido político nacional más importante del México contemporáneo.

El sistema político mexicano entendido como el conjunto de su gobierno, sus poderes, sus niveles y sus instituciones, va de la mano con sus institutos políticos y en ambos casos y en el concepto más amplio, los identifica la democracia de la cual emanan y para la cual coexisten. En el año 2000, México conoció por primera vez en su historia la transición, no así la alternancia. El caso es que el partido hegemónico entendió que era tal su protagonismo, que era necesario ceder el poder político, para que el sistema, al cual evidentemente pertenecía, no fuera a morir por metástasis, sino que respirara por lo menos un tiempo, en lo que el cáncer corroía a todos. El PAN gobernó el país durante 12 años, en ese lapso, la izquierda gobernó varios estados y se consolido en algún momento como la segunda fuerza nacional, en resumen, el pastel democrático se dividió en rebanadas que si bien no eran del mismo tamaño, a todos los comensales les tocaba. El problema de origen continuaba, la brecha de desigualdad y la falta de identidad y representatividad de los partidos políticos hacia los ciudadanos era enorme. No existía. Esto aunado a los malos gobiernos cristalizaron más temprano que tarde la aspiración de AMLO y fraguaron el movimiento al que me refiero en un inicio, sin embargo, ya en el desgaste del poder y en la vorágine del sistema político, ahora como un partido más (el más importante) la contaminación existe, es un cáncer ya, a muy temprana edad. No podía ser de otra manera, MORENA es un hibrido con la verticalidad del PRI y lo caníbal del PRD, con personajes de aquí y de allá. vaya binomio.

Reyes Heroles, uno de los más admirados políticos ideólogos del que escribe, destacó 10 puntos calamitosos en la vida interna del PRI, que son los mismos padecimientos que ahora vemos en morena. Veamos:

– “exclusivismo partidista” como su nombre lo indica, es la exclusión de algunos miembros en los procesos o tomas de decisión, para imponer a la nomenclatura.

– “dogmatismo” es la necesidad de que los principios del partido encajen en una realidad que no corresponde. Adoctrinar a la población con la cartilla moral, por ejemplo.

– “oportunismo político” bueno, dejo a su reflexión, estimado lector, de quienes está compuesto este instituto político.

– “seguidismo”. Reyes Heroles lo definió como la “idolatría temporal en torno a las personas de éxito político”. El “seguidismo” no es otra cosa que andar de lambiscón con todo aquel que sustente un puesto importante.

– “nepotismo” la acción delictuosa cometida por algún o algunos personajes encumbrados para promover a su familia.

– “camarillismo” “Cuando la amistad es un vínculo, estamos frente al amiguismo, cuando es la complicidad, estamos frente al camarillismo”. Esta es una desviación muy parecida al “nepotismo” o el “seguidismo”, ya que los políticos que realizan corruptelas buscan a sus familiares e incondicionales para que sean sus cómplices.

– “politiquería” o grilla, que es esa capacidad (al final, la es) de “parlotear” para promover o para promoverse sin proyecto y sin idea, solo con la finalidad de esconder los números y la realidad.

– “influyentismo”. Dígase de la práctica de crear equipos de trabajo con personas que quizás no son las más ideales, son incluso incompetentes, pero son incondicionales y con aquello basta.

– “retórica hueca” se da mucho y en todos lados y es la acción de repetir lo que otros dijeron, pero cada vez más viciado el mensaje, es una especie de teléfono descompuesto que deja un muy mal sabor de boca y que caracteriza a ciertos personajes que no tienen la capacidad de emitir ideas propias.

– “sectarismo”. Reyes Heroles lo definió como aquella práctica de sacar “membresías”, hacer “clientes” y “sectas” que se declaran incondicionales y a cambio, se les abre las puertas.

Cuando el sistema político mexicano esté colapsado y no haya una esperanza más, tendrá paradójicamente vigencia el adagio de AMLO de: “solo el pueblo puede salvar al pueblo”.

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