Después del TMec, los dilemas macroeconómicos de México

Después del TMec, los dilemas macroeconómicos de México

Ya que se firmó el TMec, y la población tiene la expectativa de que sirva para acelerar la economía mexicana que ayude a salir de la crisis a la que apenas entramos. Ya tuvimos un desplome del consumo del 23 por ciento, lo cual habla de una disminución de la demanda que no pinta nada bien. Pero es cierto que el aumento de las exportaciones será uno de los componentes de la estrategia para enfrentar la recesión, que si no se cuida, puede convertirse en depresión. Pero para estimular la exportación es importante depreciar un poco la moneda y bajar los tipos de interés para incrementar la inversión. Eso mejora la economía real del país y acelera las exportaciones, pero afecta los intereses del capital financiero global, que al ver disminuir las tasas de interés, no ve suficientes ganancias que satisfaga su ambición. Con esto claro, la pregunta es, ¿por qué México mantiene una alta tasa de interés, cuando todos los países líderes la han llevado a cero? Una tasa del tipo actual de México aumenta la demanda de moneda (la revalúa) y al final, produce déficit comercial (baja las exportaciones). ¿Por qué mantener esas tasas que solo benefician a los grandes dueños de dinero global?

El argumento es que es prioritario mantener una inflación baja. Empero, si el crecimiento es cero y la inflación (para marzo) es de 3.25 por ciento, significa que la inflación que hay, no es debido a la demanda global, sino a los aumentos de los costos de materia prima y los alimentos. Por tanto, la estrategia no debe ser por ningún motivo contener la demanda, sino atender la mejora de los precios de las materias primas, lo cual se logra con fórmulas microeconómicas donde las empresas responsables bajen sus costos de producción. Pero ojo: para los neoliberales bajar costos es disminuir salarios, y no es por ahí, sino por el incremento de la productividad, la cual es efecto de la innovación de procesos. En otras palabras, debe ser prioridad ahora mismo la confluencia de investigación, desarrollo e inversión productiva, o en otras palabras: acercar la educación superior al conjunto de la economía. Lo que a su vez implica apoyar (no abandonar) a las universidades.

Otro elemento que debe cambiar ya mismo es la visión sobre el gasto público. Uno de los dogmas neoliberales es el llamado ‘equilibrio presupuestario’, que significa que se debe gastar sólo lo que ingrese, no más. Y su argumento parte de identificar la economía de un país con la economía de los hogares. Pues eso es falso: la mecánica de la macroeconomía no es similar a la economía doméstica; eso es una gigantesca tontería. Sí México capta el equivalente al 18 por ciento del PIB, pero ocupa gastar el equivalente al 40 por ciento para reactivar la economía, debe poner en la basura los dogmas neoliberales. El paquete de apoyo de México para enfrentar la recesión ahora mismo es de 1.5 por ciento del PIB, que no hace cosquillas a la crisis. En macroeconomía puedes gastar dinero que no tienes ingresado, porque la inversión puede empezar por el gasto, no por el ingreso: los frutos de la inversión producen el ingreso. En suma, para salir de la recesión sin caer en espirales inflacionarias, se necesita elevar las exportaciones, bajar las tasas de interés y elevar (mucho) el gasto público, y algo ahora mismo esencial: incrementar la productividad por la vía de la innovación. Pero si seguimos atrapados en el dogma del equilibrio presupuestario y las altas tasas de interés, estaremos caminando al fatal pantano de la depresión.

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