Adam Driver y un vuelo brevísimo al Quijote

Adam Driver y un vuelo brevísimo al Quijote

Adam Driver es uno de los actores que ha sorprendido por sus dotes histriónicos, quizás es de los pocos del cast que logra mantener en sintonía la tragedia galáctica de la última trilogía de Star Wars. Ésta causó discusiones en donde hubo opiniones encontradas, negativas y positivas, y no considero relevante abordarla. No obstante, quise resaltar, a riesgo de leerme pretencioso, la actuación de Driver y no a su personaje. Por alguna razón, llevo un tiempo siguiendo su carrera, es curioso que su serie debut, Girls, no la he mirado, quizás sea mi aversión no por HBO sino el mirar las seis temporadas entre asientos. Recién me entero que participó en el drama histórico “Lincoln” (Dir. Steven Spielberg, 2013) y la comedia negra dramática “Inside Llewyn Davis” (Dir. Hermanos Coen, 2013), en las cuales presté mayor atención a otros actores y a las historias en sí mismas. En “While We’re Young” (Dir. Noah Baumbach, 2015), comienzo a sentir simpatía por el actor, aunque la trama de la película es terrible y engañosa, que plantea las dudas de un matrimonio. Driver interpreta el papel del joven cineasta Jamie, que con su esposa, mantiene una amistad muy peculiar con el documentalista Josh Srebnich y su mujer Cornelia. Esta película se estrena el mismo año que el episodio VII de la saga de Star Wars, quizás la película en donde comienza una transición que no satisfizo a muchos.

En 2016, se estrenan “Midnight Special” (Dir. Jeff Nichols), “Paterson” (Dir. Jim Jarmusch) y “Silence” (Dir. Martin Scorsese). La primera no termino de comprenderla, por no decir que no me gusta, quizás sea porque no estoy familiarizado con este tipo de cine. La segunda, de alguna extraña manera, me recuerda a la novela Moronga” de Horacio Castellanos Moya —claro, ambos no están enlazados y tampoco tratan los mismos temas. Esta película es bastante agradable e incluso Marvin, el perro de la película, fue galardonado con el Premio Palm Dog, alternativo por supuesto, que se otorga a la mejor actuación de un canino vivo o animado. Y finalmente, “Silence” fue reveladora en ese año, al ser una adaptación de la novela homónima de Shūsaku Endō. Ambas tratan el viaje de dos sacerdotes jesuitas del siglo XVII, quienes buscan en Japón a su mentir desaparecido y a la vez difunden el cristianismo católico. La novela es una joya, por representar la censura, el castigo y la persecución de los misioneros por parte de las autoridades niponesas. A partir del 2017, el actor continúa participando en proyectos cinematográficas, unos más redituables que otros, y entre ellos destacan “The Man Who Killed Don Quixote (Dir. Terry Gilliam, 2018) y “Marriage Story” (Dir. Noah Baumbach, 2019).

El cine también cuenta con un anecdotario interesante. Terry Gilliam presenta su versión de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, que originalmente fue concebida en 1998 pero sufrió varios reveses en la producción e incluso intentos fallidos de rodaje a lo largo de 19 años. Por sí misma, las fases de producción de la película dan material para escribir un buen libro, documental o literario, por todo el entramado de vicisitudes. La novela de Cervantes es una de las más importantes del mundo, considerada por la crítica como la primera novela moderna, enmarcada en el humor y la crítica contra la literatura de caballería, muy popular en su época. La obra es difícil por sí misa, debido principalmente a su estructura o niveles del relato, que se van ligando mediante la locura de Alonso Quijano, y quizás en menor medida el lenguaje. La novela ha sido estudiada y también ha sido tomada como molde para otras novelas o cuentos, la última que sé es “Quijote” (Salman Rushdie, Seix Barral: 2019).

La película “The Man Who Killed Don Quixote” no es el primer intento por adaptar la obra, pero sí es un caso curioso por las peripecias que implicó su producción. Este film acompaña a un productor de cine, quien filma su segunda versión de don Quijote y se encuentra a unos kilómetros del pueblo en donde filmó su primera versión, ésta realizada cuando era estudiante. En esta película, se plantea el encuentro de dos tiempos, que se comunican tras el encuentro del productor con el viejo zapatero, que interpretó a Quijote en su primera versión y ahora es un hombre que perdió la locura y se cree ese el caballero de la triste figura. El héroe tragicómico se vuelve el enlace de otros niveles de la narrativa, su propia locura que le construye una realidad, la del pueblo y la de sus más cercanos. Esta tríada corta al presente del productor, a quien confunden con Sancho, y comienza un viaje hacia la negación de la cordura en dos sentidos, la del propio productor y la del mismo zapatero. Sin embargo, éstas van desenmascarando una dura crítica a las casas cinematográficas, quienes muchas veces se rodean de personajes oscuros y con moral cuestionable. También, es una dura lectura al abandono a la salud mental y la burla hecha contra el paciente.

En esta película, Adam Driver entrega un Sancho poco carismático y problemático, que pronto enloquecerá.

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