El paraíso y el vergel

El paraíso y el vergel
Felguérez en Zacatecas. Foto de Jorge Gallegos

Editorial Gualdreño 436 / Manuel Felguérez: in memoriam

 

 

“Honrarme con ser Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Zacatecas pues es algo que le tenía yo muchas ganas” dijo sonriente el maestro Manuel Felguérez aquel 25 de octubre de 2018 en el Teatro Fernando Calderón. Esa tarde el recinto universitario estuvo lleno; además de funcionarios, académicos y ciudadanos de Zacatecas hubo muchos artistas que acudieron a felicitar al artista nacido en Valparaíso en 1928 por la distinción recibida cuando su cumpleaños estaba cerca; de alguna manera iniciaba con este acto la celebración de sus 90 años.

Dos días después me avisaron del MAAMF que podría entrevistarlo. Ese sábado estaba acompañado de Meche; sabía que estaba cansado por la gran cantidad de periodistas a quienes había atendido en días recientes, así que le agradecí, mientras nos dirigíamos a la sala en la que se encuentra El Retablo de los Mártires, y le dije que trataría de ser muy breve. Había hecho una pausa en el camino para abrocharse las cintas de sus zapatos y ahora caminaba apoyado por su bastón, estaba contento, “Tárdate lo que necesites, pregúntame lo que quieras. ¿Sí sabes que me estoy despidiendo, verdad?”, Héctor Ávila y yo nos sorprendimos con la frase y antes de que dijéramos nada, continuó sonriendo y tranquilamente dijo: “Es normal, tengo casi 90 años, cada vez me queda menos tiempo”. En la entrevista, el maestro se sinceró al hablar de sus orígenes, recordó cómo fue que salió huyendo de Valparaíso con su familia y pese a eso, tenía buenos recuerdos de ese lugar en el que confluían “el paraíso y el vergel”, como los paisajes, su caballo, el queso añejo, el de tuna… y aquella vez en la que el Ayuntamiento lo había homenajeado cuando tenía 70 años. Después de eso regresó a la Ciudad de México.

“El 12 de diciembre cumple 90”, dijo Alfonso López Monreal unos días después, y desde ese momento comenzó a organizar la fiesta de cumpleaños; esa noche nos reunimos en la planta baja de la casa de Alfonso además de amigos muy cercanos del maestro, algunos artistas de Zacatecas como Iván Ávila, Chucho Reyes, Juan Carlos Villegas, Omar Lemus, Alfonso Vázquez y Martín Coronel. La hora del pastel, efectivamente fue un agasajo, porque este tenía una imagen de La Máquina Estética; cuando lo vio, dijo “Dónde lo firmo” y antes de soplar las velitas continuó con esa alegría que lo caracterizaba “Es una maravilla, gracias por todo, por su asistencia, todo ha sido sorpresa, todo ha sido nuevo… no tengo ninguna culpa, más que el horror de cumplir 90 años, que no se los recomiendo, pero sí les recomiendo: es mejor llegar a 90 que no llegar”. Todos aplaudimos, mientras recibía regalos como una bufanda que le llevó Irene y un retrato que le hizo Villegas. Tomamos whisky con él, le cantamos las mañanitas y lo vimos feliz todo el tiempo.

En 2019 continuaban los festejos, el Ayuntamiento de Valparaíso le hizo un homenaje en el que le cantaron su corrido “San Agustín fue una hacienda muy bella en nuestra entidad, ahí fue donde naciera aquel hombre intelectual, Valparaíso, Zacatecas, hoy lo quiere homenajear”, interpretaba con mariachi un paisano haciéndolo sonreír y comentar con Meche cada detalle. Después de esa bienvenida, lo subieron a una calandria blanca en la que recorrió seguido de una caravana de músicos y charros a caballo las calles de Valparaíso, los niños de las escuelas lo vitoreaban a su paso, los carros tocaban los cláxones a su encuentro, la gente le aplaudía y las bandas de guerra lo recibieron en la presidencia… luego la comida en la Casa de Cultura en la que le dijeron sus coterráneos cuánto lo querían y hasta poemas en su honor declamaron. Porque sí: Manuel Felguérez fue muy querido y motivo de orgullo para los zacatecanos.

La última vez que lo vimos fue en febrero pasado en la Zona Maco; estaba en el área de una galería estadounidense que exhibía su obra reciente, acompañado de su inseparable compañera, recibiendo el cariño de la gente que aprovechaba al verlo para conversar y por supuesto, sacarse una foto con ellos. Esa es la última imagen que tengo de él, sonriente siempre, con Meche siempre.

El 18 de mayo, para conmemorar el Día Internacional de los Museos, el IZC subió a las redes un video en el que sale el maestro en su estudio mostrando su obra y hablando de ese “diabólico virus” al que habríamos de vencer, porque como dice nuestro escudo: “El trabajo todo lo vence”. Se veía pleno, porque fue así: en plenitud de su vida trabajó todos los días de manera disciplinada en la búsqueda del placer estético, hasta el final.

El 7 de junio por la noche nos enteramos de que su condición de salud era grave, que el Covid 19 estaba ganando la batalla y que no quería ya comer. Recordé en ese momento la frase que dijo en una entrevista para el Canal 14 hace pocos años: “No me asusta la muerte, me asusta la enfermedad, la mía y de la gente que quiero”, y de alguna manera supimos que el final estaba cerca. El lunes 8 de junio nos despertamos con la noticia de que el maestro Manuel Felguérez Barra había fallecido durante la madrugada. Silencio.

Un silencio pesado nos cubrió en la ciudad de Zacatecas, una tristeza profunda. Por la tarde un homenaje oficial en su museo… las calles se llenaron de pendones en donde aparecía la imagen de un Felguérez sonriente. Hay un silencio en este junio que no acaba por irse, tendremos que acostumbrarnos a no verlo; sin embargo, hemos de seguir celebrando su vida y su ejemplo. Que el paraíso y el vergel le sean eternos.

Nuestras condolencias para su querida Meche.

 

[email protected]

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_436

 

 

https://youtu.be/8Xke2jbjqMY

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