Industria de la construcción y el mercado interno zacatecano

Industria de la construcción y el mercado interno zacatecano

Es claro y evidente que una manera de estimular el conjunto de la economía de un país, región o estado es a través del impulso de la industria de la construcción. Es un sector económico aglutinante y altamente explosivo: cuando se hace una casa, se moviliza la industria del acero, el cemento, la cal, arena, la madera, iluminación, pintura, vidriera, y un largo etcétera. Lo cual implica que, aun cuando la mayoría de los proveedores de fábrica son externos al estado, las empresas intermediarias pueden estar residiendo en la entidad. Con lo cual, una obra puede movilizar al menos otros 10 sectores.

Los empleos directos e indirectos son muchos: arquitectos, ingenieros civiles, maestros de obra, albañiles y peones, de forma directa; pero areneros, ladrilleros, carpinteros, resanadores, vidrieros, ferreteros, y otro etcétera. Y no es todo. Todos lo empleos que genera la industria, generan ingresos que, claro está, se convierten en ingresos de zapaterías, fruterías, abarrotes, gasolineros, y un tercer etcétera. Esto es, es una industria que tiene gran expansión en empleos y en derrama o circulación monetaria. Una verdadera piedra angular de la economía.

En Zacatecas esta industria genera más de 17 mil empleos, y representa ella sola (sin los efectos multiplicadores) el 7 por ciento del PIBE. Inyectar recursos públicos a la construcción es buena decisión, sin embargo, habrá que ver si la cantidad que tienen programada es suficiente para detonar al conjunto de la economía o se queda corta. 400 millones es una cantidad pequeña para logar un efecto positivo en el conjunto del sistema económico local, dada la recesión en que ya nos encontramos. Del mismo modo, se debe tener claridad del modelo de aplicación del recurso: no contratar empresas constructoras externas, sino empresas locales que, a su vez, contraten trabajadores zacatecanos. Es importante generar el efecto ‘desarrollo endógeno’ con la circulación monetaria interna.

En este caso se trata de construcción educativa, pero podría gestionarse además la construcción de vivienda. Detonar los créditos para la autoconstrucción es algo factible porque no se trata de recursos de fondo perdido, sino de créditos. Al hacerlo dirigidos a la autoconstrucción y con bajas tasas de interés, también detonan la economía local. La autoconstrucción estimula a las familias de albañiles locales, abarata los costos de las viviendas y se provoca el mismo efecto multiplicador descrito arriba. Las grandes constructoras no generan ‘efecto endógeno’ porque sus proveedores son externos (ya que buscan bajos cotos, no rentabilidad social) y terminan rompiendo la circulación interna del dinero. Al contratar pequeños equipos de albañiles locales se garantiza el efecto endógeno y se abaten los costos de las viviendas. Es muy importante que se revise el modelo de gasto de esos 400 millones de pesos: que se inviertan de tal manera de lograr la mayor multiplicación de beneficios de la economía zacatecana.

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