Covid-19 sobrecarga el tráfico mundial de Internet

Covid-19 sobrecarga el tráfico mundial de Internet

En pocos días, la crisis por la enfermedad Covid-19 hizo que el tráfico mundial de internet alcanzara la cifra histórica de 9.1 Tbps en el nodo ubicado en Frankfurt (Alemania)[i].
Tbps (tera bytes por segundo) significa la generación de un billón de bytes por segundo. En realidad, Tbps es una medida que antes del siglo XXI era difícil de concebir.
Así, 9.1 Tbps equivaldría al envío -por segundo- de 2 millones de videos en calidad HD y a un volumen de datos equivalente a dos mil millones de folios tamaño A4, que apilados tendrían una altura de 200 kilómetros. Si la enfermedad se expande, habrá nuevos récords de tráfico de internet en 2020.

A todo vapor
Gobiernos de todo el mundo han decretado medidas excepcionales y masivas para frenar la propagación del virus.
Europa, Asia, América Latina, Estados Unidos, Australia y Canadá han puesto el candado a sus fronteras y aplicado un paquete de medidas extremas y necesarias.
El teletrabajo, la educación online como alternativa al cierre de centros de enseñanza, y el confinamiento de millones de personas en sus casas viendo películas en streaming, videos o jugando online ‘Call of Duty: Warzone’, hace que la estructura digital opere ‘a todo vapor’.
Telecom Italia señala que, en dos semanas, el tráfico de internet aumentó en más de un 70 por ciento. Pornhub, la red pornográfica más grande del mundo, ofrecerá a los italianos su servicio premium durante 30 días, gratis.
Los principales operadores de telecomunicaciones en España reclaman que ante la emergencia provocada por el Covid-19, se haga un uso racional del consumo de datos de internet, limitando en la medida de lo posible el uso del streaming para ver plataformas de series y de cine, así como del gaming para que no se saturen las redes.
Vodafone, MásMóvil, Movistar, Orange y Euskaltel advierten que “hacemos todo lo posible para garantizar la calidad del servicio y la conectividad (…) todas estas mejoras deben ir acompañadas, especialmente ahora (…) de un uso inteligente y responsable de la red y los recursos que nos proporciona.[ii]”.
En Reino Unido y Suecia, los operadores amplían su capacidad de red. En Países Bajos, el Amsterdam Internet Exchange (AMSIX) asegura que la infraestructura digital simplemente “no puede fallar”. Pero, es algo que se comprobará en las próximas semanas y meses, cuando miles de millones de personas se conecten al mismo tiempo a la web.
Tal y como lo reconoce un funcionario holandés, “los Países Bajos nunca antes habían tenido una situación en la que todo el sector educativo tuviera que trabajar desde casa. No tenemos una situación comparable en el pasado[iii]”.

El nodo de Frankfurt
Siendo prácticamente un distrito separado de la ciudad y que se consolidó por la presencia del De-Cix, el nodo de internet de Frankfurt ejecuta una cantidad muy grande de operaciones. Esta maraña de centros de datos consume el 20 por ciento de la electricidad de la ciudad, superando al aeropuerto de Frankfurt. Si un nodo falla, internet deja de funcionar y puede ‘apagarse’.
En 2017, los centros de datos de Frankfurt usaron mil 37 gigavatios hora, lo cual se suma a los 47 mil gigavatios hora de electricidad que Alemania necesita para alimentar computadoras, dispositivos electrónicos y redes de comunicación[iv].
Los nodos son puntos neutrales en los que los operadores, webs, plataformas de contenido y empresas intercambian tráfico haciéndolo llegar por la vía más rápida, óptima y barata, lo que permite reducir costes, ancho de banda y latencia.
“Es importante intensificar los esfuerzos para proteger el clima […] Se necesita una estrategia para controlar la creciente demanda de electricidad de los centros de datos”, pide Rosemarie Heilig, Concejal y Jefe de Medio Ambiente en Frankfurt[v].
La red de centros de datos de eficiencia energética (NeRZ) y la Asociación de la Industria de Internet Eco, critican que los centros de datos de Alemania sean una excepción en el aprovechamiento del calor residual que generan.
El diario Der Tagesspiegel informa que la eficiencia energética de los centros de datos también es un problema a nivel federal. En la 92ª Conferencia de Ministros de Medio Ambiente en mayo de 2019, los estados federales decidieron desarrollar una iniciativa de TI Verde. El uso de calor residual debe ser un área clave de acción, admiten[vi].

Impacto ambiental
En los últimos 20 años[vii], la industria de TI se ha enfocado en satisfacer la demanda de servicios de internet. Pero, con el aumento de tamaño, también crece su huella de carbono y coste energético.
Distintos estudios (The Shift Project[viii]) sitúan el consumo de energía del sector “electrónico” en el 5 por ciento del total de la energía mundial, pero con el aumento previsto de la demanda en los próximos diez años, el uso de energía del sector de las TIC podría aumentar al 20 por ciento para 2025 y será responsable del 5.5 % de todas las emisiones de carbono.
Y, esto sin considerar el impacto de la basura electrónica (E-waste) o lo que esconde la cadena de producción -fósil y minería- de la totalidad de nuestros dispositivos.
El Instituto Borderstep predice que podría haber alrededor de 1.700 millones de electrodomésticos conectados en Europa para 2025.
“En toda Europa, este consumo adicional puede sumar hasta 70 teravatios por año a largo plazo. Esto corresponde al consumo anual de electricidad de todos los hogares en Italia”, documenta un estudio realizado por el instituto en 2018.
En otras áreas, los dispositivos en red podrían contribuir inicialmente al ahorro energético: por ejemplo, los termostatos de radiadores en red tienen la capacidad de regular automáticamente el calentamiento, según sea necesario.
Ralph Hintemann, del Instituto Borderstep, ve un potencial de ahorro del 25 al 30 en esta área. Según su estimación, un apartamento podría ahorrar 2,000 kilovatios hora cada año.
Sin embargo, si los electrodomésticos, como los hervidores de agua en red o las lavadoras, están activados para recibir las 24 horas comandos de voz y señales de otros dispositivos, entonces la factura de electricidad puede aumentar hasta 100 euros al año, es decir, no habría ahorro energético[ix].
Si bien la industria digital ensaya métodos para mejorar su impacto ambiental y reducir su huella de carbono, lo cierto es que el Covid-19 adelanta lo que podría ser nuestra realidad en un futuro inmediato: crisis que alterarán un modelo de sociedad basado en la concentración y desplazamientos de personas, forzando cada vez más el uso masivo y sincronizado de una estructura digital que tiene un importante costo energético, y la cual también es vulnerable. ■

Referencias:
[i]Meinberzirk.at 29.10.2019. Internethauptstadt Frankfurt. Url: https://bit.ly/2TMSpbb
[ii] El Pais. 15.03.2020. “Las operadoras piden que se use el ‘streaming’ para ver series en horas no laborales para no colapsar las redes” Ur: https://bit.ly/2TSmcz9
[iii] Punt.avans.nl. 11.03“Massal thuiswerken:technisch gaat het wel lukken”. Url: https://bit.ly/2x0UQxL
[iv] CleanEnergywire.org. “Internet hub Frankfurt struggles to reduce energy use as online data volumes skyrocket”. Url: https://bit.ly/2U2TWZL
[v] Frankfurter Rundschau. 27.11.2019. “CO2-Ausstoß in Frankfurt sinkt nur langsam”. Url: https://bit.ly/2w9rGMS
[vi] Der Tagesspiegel. 06.11.2019. Was unser Digitalkonsum an Energie kostet Url: https://bit.ly/3aRHpz5
[vii] DataEconomy. 08.01.2020. Are Extinction Rebellion Angry About The Carbon Footprint of Data Centers? Url: https://bit.ly/2WdDXe8
[viii] The Shift Project. Url: https://theshiftproject.org/en/home/
[ix] Der Tagesspiegel. 06.11.2019. Was unser Digitalkonsum an Energie kostet Url: https://bit.ly/3aRHpz5

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