■ Comentarios Libres El movimiento feminista

■ Comentarios Libres El movimiento feminista

No es nuevo. Tampoco moda de las primeras décadas del siglo XXI. Ciertamente, ahora ha recurrido a mayor violencia, para exigir justicia en contra, vaya la redundancia, de la violencia que en todos los ámbitos: físico, psicológico, sexual, económico, laboral, familiar y social, sufren millones de mujeres en nuestro país. Ha sido una lucha histórica cuyo objetivo es lograr la plena igualdad jurídica, económica, política y social, respecto de la mujer con el hombre. Aunque este movimiento persiste y se ha manifestado de manera notable en 2020, sus antecedentes datan de la Revolución Francesa, y más tarde, de diversas doctrinas socialistas del siglo XIX.

En plena guerra de nuestra independencia, destacaron un mínimo de valiosas mujeres liberales como Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, a quienes obviamente no les amparaba ningún derecho para tener participación política. La exclusión de la mujer, se manifestaba en publicaciones de Gacetas y en el Diario de México desde el siglo XVIII, en las que, se determinaba de manera explícita el rol de la mujer: “guardianas del hogar”, “esposas amantísimas” y “madres abnegadas”. Sin embargo, esta ideología no cambió durante todo el siglo. Así, continuaron publicando las revistas: “Calendario de las Señoritas Mexicanas”; “El Semanario de las Señoritas Mexicanas”; “El Panorama de las Señoritas”

Si en la guerra de independencia su participación fue mínima, durante la intervención francesa, fue más destacada y se unieron a la Sociedad Ignacio Zaragoza, en ella se encontraron: Margarita Maza de Juárez; Altagracia P. de Morales; Dolores Escalera; Dolores Delgado de Alcalde; Dolores Herrero de Bravo; Luz Zamora de Herrera; Josefina Broz de Riva Palacio y Juana Maza de Dublán.

Benito Juárez, impulsó la educación de la mujer. Para lograrlo, en 1867 expidió la Ley Orgánica de Instrucción Pública en el Distrito Federal, mediante la cual además de los planteles municipales, se establece la apertura de cuatro más a cargo de la federación, tres para niños y una para niñas, y se crea la escuela secundaria de “personas del sexo femenino”, donde las alumnas permanecerían cinco años, tres de secundaria propiamente dic ha y dos del actual bachillerato, En la inauguración de la secundaria femenina, acto al que asistió Juárez, la directora del plantel, María de Belém Méndez y Mora, informó que las estudiantes recibirían enseñanza sobre “matemáticas puras; idiomas español, inglés, francés e italiano ; teneduría de libros; historia universal y de México; cronología; medicina doméstica; jardinería y horticultura; moral; dibujo; música vocal e instrumental; toda clase de costuras, bordados, tejidos, flores de mano. Las alumnas, diría la funcionaria, de aquí saldrán honestas, instruidas y económicas; obreras útiles que entrarán en los talleres con la conciencia de su aptitud, se harán respetar y economizarán el fruto de su trabajo. (Gran Diccionario Enciclopédico Visual. Humberto Musacchio).

No obstante que la mujer aún permanecía relegada, en gobiernos posteriores, reivindicaba derechos aun cuando muy precarios. Por ejemplo con Carranza, se logró la Ley de Divorcio de 1914, la cual daba cierta libertad a la mujer separada. Otra, fue la Ley de Relaciones Familiares que estableció la igualdad conyugal, y otorgó a la mujer el derecho de contraer obligaciones de carácter laboral y mercantil,

Políticamente, el Constituyente de Querétaro en el que se excluyó absolutamente la participación femenina, no logró otorgar el sufragio a la mujer. Sin embargo, al año siguiente, en Motul, Yucatán se celebró el Congreso Socialista, y en él se habló de la doble explotación de la mujer, en su centro de trabajo y en el hogar y se demandaba el sufragio femenino aunque esta petición, fue nuevamente ignorada.

En 1922 fue fundado el Consejo Nacional de Mujeres, planteaba igual oportunidad que los hombres, y salario igual a trabajo igual; regeneración de las prostitutas, moralidad igual para ambos sexos, fundación de guarderías, dormitorios y comedores para las obreras y sus hijos, así como el derecho a votar y ser votadas a cargos de elección popular. Esta última demanda fue atendida, y se concedió únicamente para Yucatán, siendo las primeras diputadas a la Legislatura XVIII, Elvia Carrillo Puerto, la poetiza Beatriz Peniche y la profesora Raquel Dzib Cicero. En cambio, las educadoras Genoveva Pérez y Rosa Torres, ocuparon las regidurías en el Ayuntamiento de Mérida.

La lucha principal del movimiento feminista se centraba en la demanda del derecho al sufragio. Paulatinamente se fue logrando esta petición pero únicamente a nivel local. Por ejemplo, aun cuando no son cargos de elección popular, la mujer empieza a conquistar espacios políticos: el presidente Manuel Ávila Camacho, nombró por primera vez a una mujer como embajadora Palma Guillen. A otra, Matilde Rodríguez Cabo, la nombró Jefa del Departamento de Previsión Social de la Secretaría de Gobernación,

Después, en 1947 se concedió el derecho a las mujeres de votar y ser votada en elecciones municipales. Virginia Soto, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, se convirtió en la primera alcaldesa mexicana.

Fue hasta el 17 de octubre de 1953, durante el sexenio del presidente Adolfo Ruiz Cortines, cuando se emitió el decreto mediante el cual, las mexicanas mayores de 21 años, obtuvieron el derecho a elegir y ser elegidas para todos los cargos. ■

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