Eliminar la separación Iglesia-Estado: la peligrosa propuesta de Soledad Luévano

Eliminar la separación Iglesia-Estado: la peligrosa propuesta de Soledad Luévano

En sociedades tradicionales se asoció la vida ética y política de los países con el ejercicio de una religión particular. En el caso de Europa y las colonias en América, no había líneas divisorias entre el poder temporal (civil) y el religioso. En el siglo 16 las naciones se dividían entre aquellas de adscripción protestante y las católicas. La guerra fue brutal. A los grupos disidentes les fue mal. Desde los judíos expulsados y confiscadas sus pertenencias, hasta los mismos religiosos, pero de signo distinto, fueron muertos por vía armada o procesados y luego torturados hasta morir. Son legendarios los suplicios (el arte de hacer vivir en el dolor) de la Inquisición Española. Y en los países protestantes la cosa no fue nada distinta, incluso, en algunos casos su saña sangrienta fue peor que la católica: la persecución de brujas en los países protestantes llena de sangre las páginas de la historia. Verdaderos horrores. En un país confesional no hay libertad, porque no hay posibilidad de la diferencia.

El laicismo nace con la idea de construir una ética cívica en una nación de pluralidad de valores y de autonomía del Estado. Esto es, al laicismo le interesan dos cosas: (1) el respeto a la pluralidad de valores, y (2) la acción autónoma del Estado que, por serlo, responda a los intereses de toda su población, no sólo los intereses de alguna iglesia particular, por mayoritaria que sea. El Laicismo NO es un discurso contra la religión, ni la espiritualidad, ni las iglesias. Es la posibilidad de la coexistencia de todas ellas, y además de los credos incrédulos, que tienen los mismos derechos.

Conquistar la autonomía del Estado en México causó sangre, sudor y lágrimas. Arrancarle el poder político a la iglesia y ascender a un país más libre fue producto de luchas que costaron vidas y sacrificios sociales enormes. La Reforma fue justo eso: la pelea entre liberales y conservadores. Por eso extraña que un movimiento político que reivindica las virtudes de la Reforma (como la segunda gran transformación), ahora elabora una iniciativa para eliminar el significado histórico de esa justa política.

En estos momentos, donde se ha combatido a favor de los derechos civiles de los mexicanos, y justamente los grupos sociales conservadores han impedido la realización de esos derechos civiles de los y las mexicanas en nombre de una supuesta moral religiosa, es doblemente indignante que una senadora de Morena haga una iniciativa que empodera el conservadurismo nacional. Incluso el Papa Francisco no ha podido realizar las reformas que tenía pensadas al interior de la Iglesia por la insensatez del conservadurismo, ahora resulta que una senadora de Morena potencia las fuerzas conservadoras que derechizan la nación. Inaceptable. ¿Qué hace posible que haya surgido una iniciativa de este tipo al interior de Morena? ¿Es la sola y gigantesca ignorancia de Soledad Luévano, o hay otros motivos más preocupantes? Una iniciativa es motivada por grupos que se reúnen y la gestionan con los legisladores que consideran sus voceros. Eso significa que los grupos integristas-conservadores tienen presencia activa en Morena y logran impulsar sus iniciativas a través de los diputados o senadores. No se han visto deslindes de los actores políticos clave. Esperamos verlos pronto y se corrija la plana a la abrumadora insensatez de Soledad Luévano.

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