Posibilidad de negar el servicio médico a la comunidad LGTB: ¡Demencial!

Posibilidad de negar el servicio médico a la comunidad LGTB: ¡Demencial!

Cuando se gradúan los médicos hacen un juramento por la vida y la salud. En la intención de dichos juramentos, se entiende la práctica médica como una de las formas de alta responsabilidad para preservar la vida humana en un estado de equilibrio y bienestar. Es decir, la idea de la preservación (es la cantidad) y el equilibrio con bienestar (la calidad de vida de las personas) que los médicos deben gestionar. Lo que se conoce como ‘objeción’ de conciencia es cuando los médicos se ven interpelados por situaciones que pueden negar la misión que juraron cultivar; por ejemplo, en el caso de los abortos, es posible una objeción de conciencia porque si el médico cree que un embrión ya es un ser humano, pues en ‘su creencia’ es razonable aceptar que le cause ‘objeción’ en su fuero interno la práctica del mismo. Además, ‘su creencia’ tiene razonamientos que la justifican en un debate o polémica pública. En esos casos es lícito hablar de objeción de conciencia.

El caso que observamos en el estado de Nuevo León, donde se pretende permitir no atender a personas de la comunidad LGTB no puede constituir objeción de conciencia alguna. En primer lugar, la atención a los (las) homosexuales no contraviene ninguno de los juramentos esenciales que señalan la misión médica, como defender la cantidad o calidad de vida de las personas. La referencia a las comunidades de preferencia sexual diversa no tiene que ver con impedir la conservación de la vida humana o perturbar la calidad de la misma. Por ello, no cabe la idea de objeción de conciencia. Es, por el contrario, la expresión de una nefanda discriminación y la locución de los más inconfesables prejuicios, que lindan con ideologías cuasi-racistas.

El caso debe ser abordado por la Comisión Nacional de Bioética Médica del gobierno federal, y revisar algunos aspectos contemplados en sus protocolos: las buenas prácticas clínicas, los aspectos que contravienen la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos y el Código Internacional de Ética Médica. Hay elementos no sólo para nulificar las iniciativas absurdas y llenas de dolo del caso Neolonés, sino para fincar responsabilidades y sanciones por causa de negligencia premeditada en las iniciativas legales propuestas.

La polarización social en los últimos años en temas de derechos civiles ha llevado al extremo algunas posturas, sobre todo de las derechas conservadoras con olor cavernario. En poco tiempo veremos que propongan el regreso al castigo físico en los códigos penales, como los latigazos por robo o el suplicio público en faltas graves. O el regreso a la penalización de la diversidad sexual, como declarar delito a la homosexualidad o la pena con lapidación al adulterio. ¡Es demencial! Justo es lo que ahora vivimos al abrir la posibilidad legar de que se niegue servicio médico a personas por causa de su preferencia sexual: ¡demencial y estulticia extrema!

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