Miguel León-Portilla (1926-2019). Darle la voz a los vencidos

Miguel León-Portilla (1926-2019). Darle la voz a los vencidos
Miguel León-Portilla (1926-2019). Foto de Pascual Borzelli Iglesias.

La Gualdra 403 / Op. Cit.

 

 

No será sencillo resumir el legado académico y ético de Miguel León-Portilla (1926-2019).

Fueron muchas sus aportaciones, ahora más cercanas, útiles y visionarias, distribuidas a lo largo de muchos años.

Cuestión de las redes sociales, de sus apretados espacios para decir más con menos caracteres, pero fueron éstas desde donde cientos enumeraron con justeza la labor del maestro universitario.

“Pionero en los estudios de filosofía, el lenguaje y la cultura náhuatl. Fue también un férreo defensor de las culturas originarias y publicó decenas de libros, como La visión de los vencidos. Descanse en paz, un fuerte abrazo a su esposa e hijos”, escribió en Twitter el presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Pionero que dio voz a los vencidos”, diría en su cuenta Alejandra Frausto, secretaria de Cultura, “y (quien) nos compartió sus ideas, sus costumbres, sus creencias, sus producciones artísticas y su versión de la historia que les tocó vivir, la cual también es nuestra historia, también es nuestra voz. Todo eso y más significa Miguel León-Portilla”.

“Militante en la trinchera de los vencidos”, firmaría alguien más y así, sucesivamente, uno y cientos de reconocimientos al maestro emérito de la UNAM, tan solo uno de sus múltiples reconocimientos académicos que asumió con humildad, siempre compartiéndolos con sus pares.

¿Sus libros?, muchos también. Los de un historiador, humanista, filósofo, gran charlador, investigador, maestro, editor, traductor, escritor, lingüista, etnógrafo, antropólogo, arqueólogo y poeta. Tlamatini, hombre sabio en náhuatl, su amada y estudiada lengua.

De Visión de los vencidos (1959), revelación de la otra mirada a lo sucedido hace más de 500 años, la de los indígenas originarios de esta tierra ¿descubierta?, ¿inventada?, ¿violentada? Hasta Erótica náhuatl, de reciente aparición y donde con grabados de Joel Rendón el autor acerca los vocablos erótica y náhuatl para encontrarnos con una tradición literaria indígena en torno a ese amor que llamamos erótico. Ello en el mismo “marco conceptual que concibieron los griegos”. Y es que para los nahuas, establece León-Portilla, este aspecto tuvo “la fuerza de un torrente que todo lo penetra y todo lo vence”.

En la obra, profusamente ilustrada, León-Portilla reproduce cinco textos provenientes de la vieja tradición si bien no hayan sido escritos “con una intención semejante a la de quienes hoy buscan en el erotismo su propia creación literaria”. Con todo, los textos “se nos presentan como portadores de ideas y sentimientos relacionados con ese amor sexual que llamamos erótico”. (Los textos incluidos son “La historia de Tohuenyo”, “El canto de las mujeres de Chalco”, “Las querellas del amor: canto de tórtolas”, “Nezahualcóyotl y las ancianas libidinosas” y “Afrodita y Tlazoltéotl”).

 

Ejemplo a seguir

También editado por El Colegio Nacional, circula en mesa de novedades Miguel León-Portilla. Nonagenario cuidam dicata, de Eduardo Matos Moctezuma, compendio de los textos del autor dedicados al gran maestro recientemente fallecido, prueba de demostración “de cariño y admiración”. Una cita resume con tino los contenidos de este sencillo opúsculo:

“De pocas personas se puede decir que son ejemplo a seguir en un mundo donde todo lo avasallan los intereses mezquinos y las glorias pasajeras. Miguel León-Portilla es una de ellas. En la cátedra y la investigación ha aportado su saber y su enseñanza. Maestro de muchas generaciones, su conocimiento de los viejos cantos y de la antigua palabra nos llevan en el tiempo para conocer, como en un espejo de obsidiana, aquello que fue y que sigue siendo. Tuvo el privilegio de darles voz a los vencidos y que ésta se escuchara en todos los confines de la Tierra”.

Como también en uno más, en oportunidad de los festejos de los 90 años de León-Portilla. Dijo Matos Moctezuma:

“Les diste forma a las voces negadas por medio de la palabra escrita para darla a conocer e irradiarla por el mundo a otras muchas lenguas. De esta manera, nos diste la razón de ser de quien padece la injusticia e hiciste tuya la palabra del vencido para esgrimirla en contra de la injusticia hacia el indígena de ayer, pero también a favor del indígena de hoy. Reivindicaste la visión del mundo indígena y su manera de percibir el universo, pese a quienes pensaban que estos seres no tenían su propia concepción del mundo”.

Queda la vastísima obra de León-Portilla, alumno de Manuel Gamio y Ángel María Garibay, uno de los grandes maestros del México más profundo.

 

Las campanas resuenan
Las campanas resuenan,
son corolas de bronce al revés,
sacudidas por golpes
que las hacen hablar.
Las campanas resuenan
y muchas cosas saben decir,
repican de fiesta,
llaman a orar,
tocan a rebato,
doblan a muerto.
Las campanas resuenan,
son corolas de bronce al revés
y yo sé que un día
los golpes que las hacen hablar,
aunque cerca, no habré ya de escuchar:
estarán doblando por mí.

Miguel León Portilla (Poesía náhuatl, la de ellos y la mía).

 

 

Ilustraciones: grabados de Joel Rendón.

Miguel León-Portilla, Erótica náhuatl. Con grabados de Joel Rendón, El Colegio Nacional, México, 2019, 112 pp.

——Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la Conquista, UNAM, México, 1959, 224 pp.

Eduardo Matos Moctezuma, Miguel León-Portilla. Nonagenario cuidam dicata, El Colegio Nacional, México, 2019, 172 pp.

* @mauflos

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_403

 

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