Brontis Jodorowsky. Cómo escapar de las trampas

Brontis Jodorowsky. Cómo escapar de las trampas

La Gualdra 401 / Libros / Op. Cit.

 

Sinónimos de codicia se cuentan hasta diez. Ambición, avidez, ansia, apetencia, gana, deseo, envidia, usura, miseria, avaricia. Pero la que Brontis Jodorowsky (Ciudad de México, 1960) estruja, truena y abre, cual apetitoso fruto de nogal en su libro Manual de codicia, alcanza 365 versiones, una para cada día del año. La suma, cientos de “claves para el capitalismo despiadado” llenas de sátira, humor y elegancia.

Y es que de lo que se trata es de socavar los absurdos de los pensamientos económico, empresarial y financiero a partir de la exacerbación de los mismos. Una manera de entrar “en la piel de un ferviente capitalista, de un sacerdote del mercado libre y de la competencia sin trabas, de un ultra liberal sin escrúpulos, cuyo único objetivo es ganar dinero, siempre más dinero”.

Menudo revuelo levantó Jodorowsky cuando, en noviembre de 2013, abrió una cuenta de Twitter bajo el seudónimo Hammer Clume donde publicó citas atribuidas al ficticio autor de A time for global money. Medida que tuvo como respuesta más de 20 mil personas siguiendo @Hammer-Clume, donde se ponían dos citas al día. Algo, dice el autor, que además de gracia generó el terror de “haberme convertido en un experto más […].

“Tengo la inmodestia de pensar que este proceso ha dado a luz un libro pedagógico: espero que ayude al lector a escapar de las trampas de la mercadotecnia, a entender ciertos aspectos básicos de la política económica, a cuestionar su relación con el dinero, a darse cuenta del abismo al que nos conduce la codicia que reina hoy en día y, quién sabe, quizás a volverse rico también”.

También actor y director escénico, Jodorowsky (hijo de unos padres “buen ejemplo para no recorrer la vida en un solo sendero”) decidió publicar el supuesto libro del que habrían surgido cada uno de los tuits de la cuenta referida. Pensamientos “orgullosamente maquiavélicos de un supuesto financiero” que se expone abiertamente, según refiere el economista Thomas Porcher en el prefacio de Manual de codicia. Del mismo algunos ejemplos:

 

Economía política

Un país desarrollado debe ayudar a los países en vías de desarrollo (a mantenerse en vías de desarrollo, no más).

Cuide y promueva las enfermedades: la salud del comprador se mantiene con las medicinas; la salud de la economía, con los beneficios engendrados por las medicinas.

Las marchas de protesta son para los perdedores; los ganadores asisten al desfile desde la tribuna oficial.

Se puede ganar contra la subversión aplastándola; más eficaz es hacerla pasar de moda.

 

Dinero

No pierda tiempo y dinero ayudando a los pobres. Para eso están los pobres.

El tiempo es dinero y el dinero poder. Cobre rápido, pague a su ritmo.

No hay amigos, no hay aliados, sólo hay intereses. Eso es lo que hace de una vida de negocios una vida apasionante.

Creer en Dios es de perdedores; ser su socio-empresario, de ganadores. La fe mueve montañas; sobre todo de oro.

 

Mercadotecnia

El mejor negocio es venderles a los pobres haciéndoles creer que comprar los hará ricos.

Para vender un producto, nunca venda el producto; venda ascenso social, nacionalismo, autoconfianza, virilidad, buena conciencia, etc.

El sentimiento de soledad y vacío del comprador es buena palanca de venta: promocionar su producto como generador de amistad o vida familiar armoniosa inducirá a compras repetidas.

Al moldear las mentes, la religión nos ha preparado el terreno: promocione su producto con metáforas bíblicas. Adán, Eva y el pecado, en particular, siempre funcionan.

Produzca películas de superhéroes, le inculcan valores de sacrificio al comprador: así preparado pagará lo que se le pida por las palomitas.

Para ganar dinero con productos de primera necesidad, es mejor venderlos de baja calidad: nadie quiere pagar por lo que necesita.

Una buena campaña convence al comprador de que más vale fotografiar y archivar los eventos de su vida que vivirlos.

Venda camisetas con el Che, gorras de Lenin, pelucas de Marx: el comprador quiere el traje de revolucionario, no hacer la revolución.

 

Venta

¿Posee una aerolínea? Adquiera tiendas duty free en los aeropuertos y atrase sus vuelos para aumentar la frecuentación a éstas.

Nos lo enseña la tauromaquia: antes de la estocada están las banderillas. Sepa usar un “líder de pérdidas” (producto con poco margen que sirve de gancho para otros más rentables).

Aceptar un regalo compromete. Cuando llegue el comprador, regálele, por ejemplo, un cafecito: tragará mejor el precio que luego usted exigirá por el producto o el servicio.

Cuando logre que el propio comprador se considere como el producto, habrá alcanzado lo sublime: venderle el comprador al comprador.

 

Empresa

Recordemos lo básico: para ganar más con el producto gaste menos en el empleado.

Déjele claro al empleado que su trabajo no dependerá de las buenas o malas condiciones de trabajo, sino del riesgo que corre de perder su empleo al cuestionar dichas condiciones de trabajo.

No rechace el diálogo social: si los monos del zoológico protestan porque reciben tres nueces en la mañana y solamente dos por la tarde, ceda dándoles dos en la mañana y tres por la tarde.

Grande, ayude a crecer al pequeño. Cuando esté al alcance la talla requerida, tómele hasta la ropa y aplástelo.

 

Final

Ganar, ganar, ganar…, de eso se trata: dónde hemos escuchado esto.

 

 

***

Brontis Jodorowsky, Manual de codicia, Urano, España, 2019, 124 pp.

* @mauflos

 

 

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