¡Sonríe o muere!

¡Sonríe o muere!

Lo de sonreír es una obligación actual. Más si te crees el cuento de que lo mereces. Eso: la felicidad. Aprendes, además, que se contagia como la peste. Si tú te esfuerzas y te sientes feliz, seguramente lo serán las personas que te rodean. Para eso es la energía: hermana bastarda de la felicidad.

Como un acto de magia sorprendente. Sin embargo es fraudulento en ocasiones. Para eso nos es útil esta lectura. Y la industria de la felicidad juega con los sentimientos y las emociones de las personas. Por eso Barbara Ehrenreich, actualmente una de las ensayistas estadounidenses más destacadas, recorre puntualmente el camino del derecho a la felicidad (creo que hay una película o telenovela con este título, ¿verdad?). Y lo que hace es ir tras del acto de magia sorprendente. Se esconde tras bambalinas. Alcanza a percatarse de que en realidad no cortan a la mujer en dos partes. Muchas de las sonrisas son tan falsas como la creencia de que por el solo hecho de desearlo serás feliz. Hagan un ejercicio: deséenlo en estos momentos con todas sus ganas. Tengo derecho a ser feliz. Vuelvan a repetir: tengo derecho a ser feliz. Vamos a esperar a llegar al final de este texto.

Barbara nos señala las distintas teorías en torno a la felicidad y el pensamiento positivo. Algún nombre hay que darle a la infinidad de cuentos que sirven para colocar novedades editoriales por los cielos: venden y ganan más que cualquier autor mexicano, eso me quedó claro. En ellas se habla de superación personal, pero también de recetas para la energía positiva, de talismanes, de acciones que todo individuo puede emprender para alcanzar la felicidad y, antes de ello, para construir el pensamiento positivo. Nuevamente hagan otra pausa y repitan: tengo derecho a ser feliz.

Van tres veces que repito la misma palabra en un mismo párrafo. Va la cuarta: en “Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo” (Turner 2018), la felicidad es uno de los personajes principales. Si se trata de una novela policiaca, la felicidad es la asesina que encuentran muerta antes de llegar al desenlace.

Si se mira desde cierta distancia filosófica la lectura podría resultar anodina, no obstante, Barbara se encarga de darle un buen toque con una narrativa que se encuentra más cercana a las narraciones tipo documentales entretenidos. Incluyan las imágenes de gente enloquecida y una voz en off. Así es su inmersión en un mundo que tal vez les resulte ajeno. No lo es tanto, se los aseguro. Sobre todo si son de los que se paran frente al espejo por las mañanas y sonríen. Evítense la vergüenza y la culpa: lleguen a “Sonríe o muere…” para comprobar cómo han perdido el tiempo. Por cierto, mientras escribo esto Bono, el vocalista de U2, ha hecho una petición a la población mundial: pide que sueñen en grande y da algunos consejos. No, no lo hice: ignoré sus consejos porque yo leí esta semana “Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo” y aún me despierto con la creencia de que merezco ser feliz. A Bono lo han de estar admirando ahora mismo en los países más pobres de Latinoamérica.

Pero regresemos a nuestra lectura: Barbara también se encarga de darnos las pistas suficientes respecto a la crisis económica y social que actualmente padecemos. Si a estas pistas sumamos el mercado reciente de todo lo que tenga que ver con superación personal obtendremos resultados interesantes. Por ejemplo, aquellos pensamientos mágicos que han hecho de la autoayuda un súper mercado. Por ejemplo, la necia y persistente idea de que a los sucesos negativos hay que sacarles una oportunidad para salir adelante. Así en las enfermedades incurables. Así en las crisis económicas. Hay un ejemplo constante en el libro: ¿perdiste tu trabajo? No lo veas desde el lado catastrófico, piensa que estás frente a una enorme oportunidad de cambiar la trayectoria de tu vida. ¿Tienes algún tipo de cáncer? No, espera, no te desanimes: es una gran oportunidad para examinar tu conciencia y admirarte de la fortaleza del ser humano. Barbara analiza cientos de situaciones semejantes.

Hay muchos casos donde las ganas de felicidad funciona. Una de las principales virtudes ensayísticas de Barbara es que evita a toda costa caer en generalizaciones. Y lo aclara en cuanto habla de un caso. Es un libro que primordialmente se centra en la industria de la felicidad de Estados Unidos. Y sabemos lo que allá significa la felicidad. Sin embargo, yo encontré similitudes con muchos casos entre nosotros. Reconocí a muchos de mis amigos de redes sociales. Esos que se la pasan dando las gracias a Dios, a la vida por tanta felicidad. Los de los gatitos y sonrisas.

Supongo que si usted repitió la frase que le he solicitado ya es feliz. De lo contrario hemos llegado a algunas conclusiones importantes. Apunten las suyas. Ahora lean “Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo”. Como final de cuento, felices, nos despedimos. Hasta la siguiente semana.

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