El neoliberalismo en el Plan Nacional de Desarrollo

El neoliberalismo en el Plan Nacional de Desarrollo

A pesar que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) señala en la p.7 que “tendrá carácter histórico porque marcará el fin de los planes neoliberales”, a lo largo de los dos documentos que se presentaron al Congreso de la Unión, se hace una defensa de las políticas neoliberales, de más mercado y menos Estado, que han venido predominando desde los años ochenta, hasta la fecha. El PND empieza afirmando que “la Constitución ordena al Estado mexicano velar por la estabilidad de las finanzas públicas y del sistema financiero”, como si los Constituyentes de 1917 hubieran luchado por llevar a la Constitución dichos objetivos. Ello evidencia que la prioridad para el nuevo gobierno sigue siendo la de sus antecesores, velar por los intereses del sector financiero, que es el sector hegemónico a nivel mundial y nacional, que traza las políticas económicas a su favor. Gobiernos van y vienen de diferentes partidos y colores, y continúan las mismas políticas de disciplina fiscal, libre comercio, altas tasas de interés, estabilidad del tipo de cambio, desregulación del sector financiero, que reducen la participación del Estado en la economía y actúan contra el sector industrial y agrícola, contra el crecimiento económico, la generación de empleo y el bienestar de la población.

Se afirma en la p. 7 que “el poder público debe servir en primer lugar al interés público, no a los intereses privados”, lo que dista de corroborarse con el Dictamen aprobado el 29 de abril en la Cámara de Diputados de las Reformas al Sistema de Ahorro para el Retiro, que favorece a las Administradoras de los Fondos para el Retiro (Afores), y no a los trabajadores, ni al desarrollo económico del país.

Se dice en la p.8 que “la corrupción ha sido el principal inhibidor del crecimiento económico”. Se continúa con el mismo discurso de campaña, sin considerar la gran cantidad de estudios que demuestran que la causa del no crecimiento de la economía, han sido las políticas neoliberales, de libre movimiento de mercancías y capitales, como las políticas macroeconómicas de ‘estabilidad’ que le acompañan. Si el gobierno logra erradicar la corrupción en el país, no se retomará el crecimiento económico, debido a que siguen las políticas neoliberales, que favorecen lo financiero a costa de atentar contra el crecimiento.

En la p. 9 señalan que “retomaremos el camino de crecimiento con austeridad…disciplina fiscal, cese del endeudamiento, respeto a las decisiones autónomas del Banco de México”. La disciplina fiscal y la autonomía del banco central son políticas neoliberales que vienen desde principios de los años noventa que han reducido el tamaño del Estado en la economía, han contraído el crecimiento del mercado interno, como la esfera productiva, la generación de empleo, e incrementado las presiones sobre el sector externo, y los requerimientos de entrada de capitales, todo lo cual nos ha llevado a crecer cada vez menos, y ahora nos llevan a la recesión económica. La austeridad fiscal y las altas tasas de interés impiden el crecimiento económico, debido a que contraen el mercado interno y además, la economía tiene déficit de comercio exterior y el sector privado enfrenta problemas financieros y alta deuda, como consecuencia de lo anterior. En tal contexto no hay motor alguno de crecimiento, ni el sector público, ni el sector privado, ni el sector externo.

En la p. 14 se afirma que “la corrupción es la forma extrema de la privatización, es decir, la trasformación de bienes y recursos públicos a particulares”. Para nada hacen referencia a la política de austeridad fiscal, que es la que ha achicado el tamaño y participación del Estado en la economía y ha dado lugar a que el sector privado pase a invertir donde el gobierno ha dejado de hacerlo. Al continuar el gobierno con políticas de superávit primario, donde gasta menos (excluyendo el pago de la deuda) que sus ingresos, continuará el proceso de privatización de la economía, a pesar del combate que realiza contra la corrupción.

En el segundo documento del PND se da un amplio tratamiento al sector financiero. Se dice que la “asignación de recursos juega un papel importante en el sistema financiero”, pero no se dice que esa asignación no ha favorecido al sector industrial y al sector agrícola, y para nada se contempla regular a dicho sector para que sea funcional al crecimiento económico, sino dicha tarea se la dejan a la competencia, que es lo que recomienda el modelo neoliberal para todo. No reconocen que por más competencia, la banca gana lo que quiere y no impulsa la dinámica económica. Se habla de la necesidad de un “desarrollo incluyente del sector financiero” que vaya a la población no atendida. Lo que el sector excluido quiere, es que crezca la economía para mejorar sus ingresos y no depender de los caros créditos bancarios. El PND afirma que la apertura económica y la inversión extranjera han sido benéficas, sin considerar que tales políticas nos han llevado a la desindustrialización, al menor crecimiento económico, a altos niveles de endeudamiento, a la creciente extranjerización de la economía y a que el país no nos pertenezca. ■

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