Necesario, saber cómo se implementará la Estrategia Nacional de Lectura: Campech

Necesario, saber cómo se implementará la Estrategia Nacional de Lectura: Campech

■ Destaca omisión en el discurso del programa de Salas de Lectura

■ “Se requiere una política pública de sensibilización en el tema”

 

Denominar “estrategia” a los ejes y acciones para promover la lectura en el país anunciados el pasado domingo en Mocorito, Sinaloa, por parte del gobierno de México, significa que “existe un plan mayor que no conocemos” y que en las próximas semanas habrá de informarse, opinó Eduardo Campech Miranda, quien insistió luego de hacer una revisión de lo expuesto por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, Paco Ignacio Taibo II, encargado del Fondo de Cultura Económica (FCE), y Eduardo Villegas Mejía, coordinador de la Memoria Histórica y Cultural de México, en la necesidad de una “política –pública- de sensibilización” hacia esta actividad que aproveche la experiencia de las Salas de Lectura, misma que suma ya 25 años e incluso ha sido exportada hacia otras naciones.

Campech Miranda ha dedicado los recientes 19 años de su vida a la promoción y difusión de la lectura, 14 de ellos como docente en la formación de mediadores en el programa Salas de Lectura de Conaculta, y es colaborador de La Gualdra, suplemento cultural de La Jornada Zacatecas.

“El éxito hacia a formación de no lectores está cimentado en la buena voluntad nada más”, dijo, refiriéndose a la falta de capacitación de mediadores o promotores de lectura.

Desde su experiencia aseveró que se ha insertado en esta función “gente que le echa ganas pero que no ha leído, que sabe que leer es bueno pero para los otros, ni siquiera para ellos mismos”.

En este sentido, destacó la omisión en el discurso expresado el pasado domingo, al Programa Nacional de Salas de Lectura que tiene “25 años de experiencia de trabajo de la sociedad civil”.

“Si bien es cierto que no se ha anunciado que desaparezca, tampoco se mencionó que es parte de la estrategia. Allí estamos dejando fuera a más de 2 mil personas de la sociedad civil que al menos dos horas a la semana realizan actividades de formación de lectores”, algunos en zonas de alto riesgo como reclusorios o comunidades marginadas, pero también en cementerios, escuelas, espacios abiertos como parques, jardines, mercados, y aun en oficinas gubernamentales.

“Si se habla de democratizar la lectura, de hacer de este ejercicio algo plural, me parece que es imprescindible voltear a lo que ha realizado Salas de Lectura”, un modelo de política pública para la formación de lectores que ha sido exportado y “presumido en otros países”.

En este momento, agregó, no se sabe si el gobierno de México está pensando en sustituirlo “con los éxitos o la experiencia de la Brigada para Leer en Libertad” que ha tenido en Paco Ignacio Taibo II a su creador y promotor, o mediante un área del FCE dedicada a la capacitación, pero subrayó, “no aparece al menos en el discurso del domingo ninguna mención a la palabra formación o capacitación”.

Lo expuesto se refirió “a todas las bondades y virtudes” que propicia la lectura “y que son ciertas” dijo, pero hay otra parte que no se está contemplando y sobre la cual le gusta reflexionar: “Leer no necesariamente es un placer. Yo estoy convencido de que todos los lectores hemos tenido un libro con el cual nos rompemos la cabeza y no sentimos un maldito placer para nada”.

Ese placer se descubre en otros textos y momentos, en otros espacios, agregó a la par de manifestar su convicción de que gran parte de la población que es justo la que no lee, “no ha tenido esa oportunidad” por lo que se tendrían que brindar los espacios, momentos y materiales para generar esa experiencia.

En su análisis de la Estrategia Nacional de Lectura dijo de su primer eje, el formativo, que plantea conocer qué y cómo se lee en México y para ello aprovechar las escuelas y bibliotecas públicas del país, que le parece acertado.

Se aprovechará una infraestructura que ya se tiene y que ofrece cobertura a nivel nacional, pero también la experiencia de estas instituciones, “al menos en el papel”, en el manejo e implementación de programas de lectura, comentó.

Acotó sin embargo que en algún momento ambos esfuerzos, con sendos programas de lectura, parecían “aquel ejemplo que nos ponían en la primaria para explicarnos los vectores, donde dos asnos o dos mulas tiraban en sentidos opuestos a partir de un mismo punto en común”.

Eduardo Campech dijo que la historia ha demostrado que si no se sensibiliza tanto al personal bibliotecario como al docente en torno al placer lector que se mencionó en los discursos, “definitivamente van a seguir padeciendo, así tal cual la lectura, ellos, porque lo van a hacer por obligación laboral, y quien les escuche, porque lo van a hacer por obligación extracurricular incluso, ya ni siquiera curricular; vas a tener que leer fuera de la escuela”. Lo que haría endeble al primer eje.

Respecto del segundo eje de la estrategia que tiene que ver con la disposición de materiales bibliográficos e incluye ediciones económicas, realizar coediciones entre el FCE y otros sellos editoriales, y con ello sustituir importaciones, observó luego de revisar las redes sociales Twitter y Facebook, que quien celebra estas políticas de accesibilidad, “es gente que ya lee”.

“No he visto, esto no significa necesariamente que no exista, ojo, no he visto, a la ama de casa que escribe con faltas de ortografía, o al albañil, sin que estos dos roles laborales sean peyorativos, no he visto que ellos celebren el anuncio”.

Por ello reiteró su postura acerca de la necesidad de que exista una política pública de sensibilización hacia la lectura.

Consideró que el discurso de que la población no lee porque los libros son caros, implica sólo a un sector y deja mucho a la “sospecha” porque “lecturas maravillosas” que aparecen en algunos libros de texto no son leídas a veces ni por los docentes.

Sobre el tercer eje, el informativo, que habla de una difusión mediática de la lectura, agregó que lo primero que se le vino a la mente fue la campaña en la que participaron invitando a leer por lo menos 20 minutos al día, entre otros personajes del espectáculo, Margarita “La diosa de la cumbia…y sin embargo cuando los entrevistan, lo menos que denotan es lectura”.

Lo que el gobierno de México quiere explotar desde este eje, agregó en un segundo momento, son las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICS), las redes sociales, para compartir fragmentos de textos.

“Habría que observar, porque formar lectores no se genera ni por decreto ni por buenas voluntades; hay mucha gente que lo hace de buena voluntad y jamás ha leído un libro”.

Eduardo Campech Miranda dijo que hace falta mayor información para saber cómo se implementará esta Estrategia Nacional de Lectura pero observó que puede ser un momento propicio para un debate nacional, “porque no muchas veces la lectura está en el centro de las políticas de este país bajo la mirada de propios y extraños”.

Otra vez sobre las reacciones ante el anuncio hecho el pasado domingo en Mocorito, agregó que hay dos posturas muy claras, “y me parece, que desafortunadas ambas”.

Una que celebra con “alegría inconmensurable” la presentación de la estrategia, y que reiteró, es gente que ya lee, y la otra que la descalifica y le augura un fracaso.

“Insisto, es muy ambiguo, supongo que en estos días van a estar aterrizándola y que tendremos los elementos, los pelos de la burra en la mano…”.

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