Gobiernos neoliberales han despojado a trabajadores de sus derechos esenciales

Gobiernos neoliberales han despojado a trabajadores de sus derechos esenciales
Rosalío Hernández Beltrán foto: alma ríos

PRI y PAN, impulsores de reformas que van en contra de los trabajadores: Hernández

Reparto de utilidades, el salario constitucional, pensión digna, estabilidad en el empleo y las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo, entre los “derechos pisoteados”

 

La política de Estado ejercida desde el gobierno de Miguel de la Madrid a la actualidad, que presenta las tres agravantes, premeditación, alevosía y ventaja, para despojar a los trabajadores “de sus derechos esenciales”, ha traído como consecuencia “la muerte de tantos y tantos jóvenes, la desintegración de miles de familias, los desaparecidos”, y ha creado las condiciones para que el 60 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) se encuentre en la informalidad, dijo Rosalío Hernández Beltrán, fundador y actual presidente del Centro de Asesoría Jurídica y Sindical “Valentín Campa” A.C.

El artículo 123 de la Constitución de 1917 mandata que las autoridades del país deben ser tutelares de los derechos de los trabajadores; “el Constituyente tenía claro que el sector más desprotegido en el sistema que genera la riqueza del país requería que las autoridades lo apoyaran para vigilar el cumplimiento de sus derechos, que en la medida de la capacidad económica de las empresas implicaba mejorar sus condiciones de vida y trabajo”.

Pero las autoridades no sólo dejaron de ser tutelares de los derechos de los trabajadores sino que se constituyeron en tutelares de los intereses de los patrones, y de manera preponderante, de los del gran capital, lo que ha generado una desigualdad social en México “como no se había conocido desde la Revolución Mexicana”.

Esta desigualdad que generó una de las riquezas más grandes del mundo, la de Carlos Slim Helú, y por el otro lado un salario mínimo propuesto actualmente en 82 pesos con 34 centavos, una cantidad que no ajusta para comprar siquiera un kilo de carne, acota, ha tenido como consecuencias el incremento de la delincuencia en el país donde “el 80 por ciento de los jóvenes muertos en la Guerra contra el narcotráfico -que inició Felipe Calderón y ha continuado Enrique Peña Nieto- son menores de 22 años”.

“Han sido cooptados por alternativas que no tienen nada que ver con uno de los propósitos fundamentales de un Estado, de un país, que son, no solamente crear las condiciones para generar riqueza sino responsabilizarse de su distribución más equitativa y justa. Esa es una gran responsabilidad de estos gobiernos neoliberales”, sentenció.

En una síntesis apretada Hernández Beltrán enumeró “los derechos laborales pisoteados” por estos gobiernos neoliberales en el transcurso de más de 35 años de posesión del poder político en México a través del PRI y el PAN: el reparto de utilidades, el salario constitucional, la pensión digna, la estabilidad en el empleo y las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo.

Neoliberalismo
e izquierda, corresponsables
Pero en el proceso de pérdida de los derechos laborales en el país también hay una corresponsabilidad de los partidos de izquierda en México. Recordó que cuando el PRI tenía “todo el control político”: Presidencia, Congreso de la Unión, gubernaturas, legislaturas locales y ayuntamientos, existían partidos políticos de izquierda que no solamente cuestionaban las políticas públicas del gobernante o participaban en las elecciones sino que tenían “oficinas especiales para atender a los trabajadores”, pero además, la política de generar organismos de base en los centros de trabajo que llamaban “células”.

Se refirió a los partidos Comunista Mexicano (PCM), Popular Socialista (PPS), Obrero Campesino Mexicano (POCM), Mexicano de los Trabajadores (PMT), Socialista de los Trabajadores (PST), Socialista Unificado de México (PSUM), el Mexicano Socialista (PMS), “y el PRD en un principio”.

Estos institutos políticos capacitaban a los trabajadores sobre sus derechos fundamentales para que los exigieran aún bajo el control corporativo que no les permitía acceder a las direcciones de las organizaciones sindicales en manos “de Fidel Velázquez y compañía”.

Había así, “un movimiento soterrado” que empujaba y obligaba a las dirigencias oficialistas a “luchar o exigir mejores condiciones de trabajo”.
Para ejemplificar una política que han olvidado los partidos de izquierda, ofreció tres ejemplos de su impulso antaño.

Dijo que Adolfo López Mateos reformó así la ley para crear la Comisión Nacional para la Participación de los Trabajadores en las Utilidades de las Empresas, un instrumento que vigilaba el efectivo reparto de utilidades. Y que Díaz Ordaz, “con todo y lo que fue”, promovió y organizó el Congreso del Trabajo (CT) aún existente, “pero que no tiene nada que ver con el de aquellos años”.

Esta influencia desde la izquierda también implicó que Luis Echeverría Álvarez decretara durante su periodo gubernamental incrementos salariales de emergencia como también lo hizo su sucesor, José López Portillo.

“Y hubo emplazamientos masivos cuando había devaluaciones. Hoy hay devaluaciones y todos los días se devalúa el peso, y no hay nada”.
A pesar del control del PRI, los partidos políticos de izquierda “tenían una vida social abajo” organizando a los campesinos y a los trabajadores como en el caso del PMT, del que el propio Hernández Beltrán fue militante.

Fue desde allí que se creó el Sindicato Nacional de Trabajadores Agrícolas, comités de base en la mayoría de los centros de trabajo de la Ciudad de México y otras partes de la República, y dos organizaciones nacionales de jóvenes y mujeres, además de una escuela de cuadros.

Este trabajo organizativo se realizó cuando estos partidos no recibían financiamiento público sino que los militantes con dinero de su salario aportaban una cantidad para ello.

“A veces lo teníamos que hacer de manera clandestina o semiclandestina, pero no permitíamos que hubiera tanta manera como ahora de aplastar los movimientos de los trabajadores”.

El recuento que hace de lo que sucedió después, expone a un PRD “desnaturalizado”, y la existencia de un partido como Morena que no tiene oficinas para ofrecer asesoría laboral a la población, por ejemplo, para enterarse “qué hacer ante el reparto de utilidades”.

“Eso no existe. Eso existió durante años, por decenas de años en los partidos de izquierda”.

El politólogo egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, consideró esto, cierto y muy grave, “y más si nos decimos de izquierda, se supone que debemos atender a los grupos vulnerables. Claro que es grave”.

Indoblegable y seductor
Rosalío Hernández Beltrán estuvo ayer en Zacatecas en el contexto de la conmemoración por el Día Internacional del Trabajo invitado por el candidato a senador por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), José Narro Céspedes, para presentar la biografía política y novelada, Demetrio Vallejo. Indoblegable y seductor (Plaza y Valdés Editores, 2018), en el Foyer del Teatro Fernando Calderón.

Al respecto de este tipo de eventos y luego de la lectura crítica hecha a los partidos políticos de izquierda actuales, comentó en entrevista que es raro que se hagan, y observó que el candidato la realizó desde su representación en la CNPA (Coordinadora Nacional Plan de Ayala), “no es el partido político”.

Como testigo de primera mano del movimiento sindical en México, Rosalío Hernández Beltrán expresó que es importante, “sobre todo para quienes tenemos el pensamiento de izquierda, recuperar la memoria histórica –respecto- de muchos mexicanos y mexicanas que han entregado su vida por un México mejor”. Ese es el caso del líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo.

El oaxaqueño se encuentra en este recuento histórico “en primera fila” dijo, al recordar que duró 11 años, cuatro meses y un día en la cárcel por luchar por que los trabajadores ferrocarrileros incrementaran su salario y se les respetara su Contrato Colectivo de Trabajo.

Habiendo tenido la oportunidad de ser excarcelado de Lecumberri a través del indulto, se negó por considerar que el gobierno no tenía nada que perdonarle, pues su lucha se dio en el marco de la ley y sus motivaciones eran legítimas.

Cuando Demetrio Vallejo salió el 29 de julio de 1970 casi por cumplir los 60 años, todavía se empeñó conjuntamente con otro ex presidiario político, Heberto Castillo, en fundar el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) desde el cual recibieron asesoría muchas organizaciones gremiales del país, entre otras, la emblemática Sociedad Cooperativa de Trabajadores de Pascual Boing, “de la cual yo fui asesor”. La empresa mexicana compite actualmente con las transnacionales Coca Cola y Pepsi Cola.

Por eso a Demetrio Vallejo “hay que recuperarlo para los jóvenes” que no tienen la referencia de su lucha, “la educación no les habla de ellos. Entonces nosotros tuvimos esa experiencia, yo tenía 22 años –cuando conoció tanto a Vallejo como a Heberto Castillo- y sentí la obligación moral de traerlo al presente.

Rosalío Hernández Beltrán ha ocupado cargos de responsabilidad pública como diputado federal, director de Trabajo y Previsión Social en el gobierno del entonces Distrito Federal; fue subdelegado en Iztapalapa y asesor de las fracciones parlamentarias del Partido Mexicano de los Trabajadores y el Partido Mexicano Socialista.

Ha asesorado sindicatos de hospitales, de la industria alimentaria y refresquera, y el denominado 19 de Septiembre, de costureras.

Es autor, además, de las biografías noveladas de Vicente Lombardo Toledano, Valentín Campa y Fidel Velázquez. Y ha escrito libros de cuentos para niños y otros de literatura erótica.

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