Pecados de omisión

Pecados  de omisión

La crisis no es producto de lo que hacen los malos, sino de lo que dejan de hacer los buenos.

No puedo menos que iniciar esta nueva etapa, agradeciendo a La Jornada Zacatecas, y a su director Raymundo Cárdenas Vargas por la oportunidad que me brindan abriendo sus páginas a esta colaboración que pretende ser semanal y de largo aliento.

Hace una década ya participaba con una columna semanal en este medio; entonces mis reflexiones siempre críticas y cuestionadoras molestaron al gobierno en turno que presidia Amalia García, y con intermediación de su hija Claudia Corichi se interrumpió mi colaboración de casi una década.

Emigré al Diario NTR en donde mis reflexiones salían a la luz todos los viernes en la página editorial y durante 10 años sólo en una ocasión se inconformaron con el contenido cuando me atreví a mencionar el nombre del Sr. Aguirre dueño, amo y señor de ese periódico en donde mis comentarios cuestionadores y críticos hacia el dueño me fueron comunicados por mi buen amigo Martin Carcaño, quien salió a mi defensa y logro que mi columna siguiera en forma ininterrumpida hasta ahora.

Hace un par de semanas, sin embargo, mis comentarios tocaron por un asunto de Tráfico de Influencias al actual dueño de Cesantoni, no iré más a fondo pero claro que esos comentarios calaron hondo en este personaje que estaba siendo señalado en mi escrito por usar su amistad y cercanía con el gobernador para utilizar sus instituciones – en este caso la Procuraduría de Justicia del Estado de Zacatecas – en contra de un particular que le había ofendido.

Esto fue el motivo para que se comunicara con su amigo – y compadre –  Aguirre, quien inmediatamente giró la orden de que se me cerraran las puertas en este medio en el que había colaborado por casi una década.

Es importante comentar que nunca he cobrado un solo centavo por escribir en los medios locales de comunicación, porque escribir es un placer, y lo es más comunicar mis críticas y cuestionamientos ante la realidad que vivimos y despertar en los lectores la inconformidad que se requiere para intentar cambiar la realidad que todos padecemos.

Después de que el escrito  saliera a la luz, ese mismo día recibí la llamada del Sr. Laviada, director del diario NTR, quien indignado me reclamó el hecho de que según él me había metido en un asunto particular,  y no hubo argumento que valiera, porque es claro que en mi escrito no se mencionaba ningún nombre, y el énfasis era sobre el tráfico de influencias de estos personajes que se creen todo poderosos en contra de aquellos que sin influencias no les queda otra que sufrir el peso de la supuesta ley – nunca bien respaldada o justificada – por actos menores que según ellos no puede realizarse sobre estos señorones que no pueden ser tocados ni con el pétalo de una rosa, y mucho menos de un comentario sobre todo si éste es negativo – aunque verdadero – sobre sus personas y sus actividades.

Ya no nos debe sorprender que estas personas que se sienten en el Olimpo – lejos de los simples mortales – y que utilicen los medios a su alcance para atacar a quien se atreve a cuestionarlos, pero una persona  como  el Sr. Laviada, que incluso se ha presentado ante la sociedad como un personaje de izquierda ¿? Y ha solicitado el voto para acceder a cargos públicos, – que por fortuna no ha conseguido – se deje presionar por su jefe, muestra la enorme distancia de personajes como Martin Carcaño – qpd – quien defendió con todo mi libertad para expresar mis críticas y cuestionamientos, mientras que este señor agacha la cabeza y  servilmente me comunica el final de un convenio que nunca ni siquiera fue firmado. Y así 10 años al servicio gratuito de ese medio ni las gracias me dieron, solamente una patada en el trasero con lo que se terminaron mis días en ese medio de comunicación.

Por esto me permito a decir en voz alta las palabras de Juan Manuel Serrat.

“Entre esos tipos y yo hay algo personal”.

Piénselo solo un momento, uno puede expresar abiertamente sus cuestionamientos en contra de personalidades del medio político, en contra del mismísimo gobernador o del Presidente de la Republica, porque nadie puede negar que somos críticos de la clase política – de toda – de todos los colores, lo mismo cuestionamos los gobiernos priístas  el local o el nacional, que comentamos los errores de Andrés Manuel López Obrador, y nadie dice nada, pero cuando toca comentar que la clase política no es la única corrupta, que en la corrupción también tiene parte – y una parte importante – la clase empresarial corruptora ante una clase política fácilmente corrompible, y cuando señalamos a los magnates que se sienten intocables entonces se cierran las puertas de los medios que supuestamente están al servicio de la ciudadanía.

Ejemplos sobran, hace 10 años, Alfredo Valadez tenía un programa en un canal local donde teníamos una mesa de discusión los días miércoles, y el gobierno de aquel entonces tuvo que comprar ese canal privado para sacarnos de la jugada, lo mismo sucede con los programas de radio maiceados por el gobierno que no abren sus espacios – que en esencia son públicos – a quienes sienten que pueden cuestionar el status quo.

Pero esto se acabara… algún día. ■

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