Los candidatos y la cultura: una visión superficial

Los candidatos y la cultura: una visión superficial
Calamara, de Jael Alvarado.

#DiálogoEnRedes: Cultura / La Gualdra 243

Cuestionados sobre las acciones que emprenderían en favor de la cultura en caso de arribar al poder, a través de un ejercicio denominado Diálogo entre redes propuesto por el diario La Jornada Zacatecas, los candidatos a la gubernatura del Estado expresaron una visión muy limitada de la cultura. Si bien el tema en otro contexto pudiera no ser de la total incumbencia de un gobernante, en el caso de Zacatecas, al plantearse el desarrollo cultural de la entidad como una vía para el desarrollo económico, es importante que haya claridad y sentido en el abordaje político de la cultura.

¿Qué debemos entender por “cultura”, en principio? Desde una perspectiva más académica podría entenderse como la forma de vida de los pueblos, la conformación de identidades individuales y colectivas, que tienen que ver con cómo se construyen y reproducen modos de vida y relaciones entre los hombres, ideologías, creencias y sentidos de la existencia y que se manifiestan en representaciones simbólicas de la relación de los pueblos con sus contextos naturales; prácticas que mantienen el tejido social, la estructura organizativa y la autoconciencia; el orgullo grupal que permite generar visiones de un futuro posible. En contraparte, en las respuestas de los candidatos predomina una visión frívola, superficial y de ornato, que se evidencia en la forma responder y plantear los objetivos y estrategias para la actividad artística y cultural como parte de las políticas públicas del estado de Zacatecas.

Temas como la diversidad cultural o las culturas regionales son ignorados en las respuestas, lo que nos hace sospechar que estamos en riesgo de que, sin importar quién quede en el poder, la administración de la cultura continuará siendo centralista, vertical y homogénea. Si el objetivo es que todos los habitantes del Estado lleguemos a “vivir la cultura y respirar la cultura” como afirma Rafael Flores, habría que empezar por entender qué estrategia de desarrollo cultural se aplicaría en la vida de un niño jornalero, en la de un adolescente de un barrio pobre, en la de una mujer madura en una comunidad del semidesierto. Una población diversa exige atención a su diversidad.

¿Qué relación guardan los habitantes de Zacatecas con sus creadores, con sus productores culturales en todos los rincones del Estado? Y ¿qué papel juega el aparato de la administración del Estado, en determinar o encauzar esa relación para el desarrollo, para promover la paz como forma de vida, para instituir el “bien vivir” como la razón más importante de cualquier política cultural y la construcción del futuro de los pueblos? Son preguntas cuyas repuestas deberían verse respondidas por los candidatos en la pregunta sobre objetivos y estrategias para la actividad artística y cultural de los nuevos gobiernos.

En los proyectos que plantean los candidatos aparecen recurrentemente cuatro propuestas:

  1. La integración del arte y la cultura en la educación formal pero sin explicar a través de qué mecanismos se va a efectuar ni cómo se van a articular esos nuevos contenidos con el resto de las asignaturas o con el programa federal de Educación Artística ya existente.
  2. La creación de organismos administradores, reguladores o gestores de la cultura. Magdalena Núñez propone, por ejemplo, la creación de Casas de Cultura en los municipios; Tello en la creación de Secretarías, Fondos e Institutos nuevos. ¿De verdad hace falta más burocracia para administrar la cultura? Bastaría con hacer más eficiente la labor de los organismos ya existentes, y que éstos funcionaran de manera más horizontal y en concordancia con organismos ciudadanos de gestión cultural.
  3. El rechazo a los genéricamente denominados “espectáculos”, cuando los recitales gratuitos en espacios públicos son estrategias para la integración de la comunidad y la formación de audiencias. Los candidatos no han entendido que lo que actualmente se critica no es la organización de festivales o de conciertos sino el dispendio y el desequilibrio en su realización.
  4. La necesaria asociación de desarrollo cultural con promoción turística. Las acciones en caminadas al desarrollo cultural han de plantearse en principio para mejorar la calidad de vida de los zacatecanos, y no que estén condicionadas prioritariamente para generar oferta cultural atractiva para el turismo.

Cabe decir que a buen tiempo de creada la Ley de Desarrollo Cultural para el Estado y Municipios de Zacatecas, poco se ha implementado en el funcionamiento adecuado de Consejos Ciudadanos, del Sistema Estatal de Desarrollo Cultural, donde las universidades, los ciudadanos organizados en asociaciones civiles, ONG’s y otros mecanismos de intervención social sean contemplados para la toma de decisiones con respecto a su Patrimonio Cultural y al fomento de la práctica social del arte. Estos mecanismos son los que, suponemos, David Monreal llama “organismos intermedios”.

Poco se ha visto en relación al justiprecio de la producción cultural endógena en las políticas públicas, y se ha visto más una sobrevaloración a las expresiones artísticas y culturales foráneas, lo que desalienta el desarrollo de las manifestaciones propias.

 

*Universitarios. Artistas y promotores culturales. Forman parte del colectivo La Segunda Escalera.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-243

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ