Degradación cultural en Zacatecas

Degradación cultural en Zacatecas
El autor comenta que lo que al lector le parezca es la cultura es válido, mas señala que lo que no es válido es ofrecer a nuevas generaciones menos de lo que se ofreció a las anteriores. Una de las presentaciones de la más reciente edición del festival ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

Algunos llevamos seis años sosteniendo que en el diseño del nuevo gobierno, encabezado por la administración alonsista, no había una clara idea de cómo alimentar la vocación cultural del estado y sobre todo de la capital, entendiendo que desde la misma creación de un plan estatal de desarrollo se esgrimieran políticas públicas para continuar en ascenso en esta materia, que dicho sea de paso, no hay duda de los avances que existieron el sexenio pasado, propios y extraños han reconocido la capacidad para gestionar y luego incidir en la calidad de la vida de las personas por medio de la cultura y entendiéndola como un derecho humano de primer orden, tal vez tan indispensable como la educación misma, incluso podrían ir de la mano bajo la premisa de que sin cultura y educación, no hay desarrollo, sin cultura y educación los pueblos están condenados al subdesarrollo intelectual. Es por esto que en esta ocasión he decido alimentar el debate que se ha formado en las últimas semanas, concretamente desde que se presentó el programa del festival cultural de Semana Santa y que sobre él, decenas de voces pregonan opiniones a veces encontradas sobre la definición conceptual de cultura y sus alcances, que desde mi punto de vista no es ahí donde radica el debate, por dos razones: la primera, es indiscutible que cualquier expresión humana puede ser cultura, sin embargo más adelante trataremos de matizar al respecto, y segundo, el festival de Semana Santa es apenas un evento anual en la agenda cultural del estado, inexistente por cierto.

CULTURA:

Sic: ‘Conjunto de conocimientos e ideas no especializados adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo’.

Cito textualmente un concepto que me pareció neutral y con la posibilidad de darnos luz para intentar llegar a un consenso, a un acuerdo sobre lo que pretendo demostrar y es la degradación cultural en el estado de zacatecas a partir del desmantelamiento tangible e intangible de programas, instituciones, eventos y tradiciones.

Hay un principio fundamental en todas aquellas empresas (de emprender algún proyecto) exitosas que utilizan con normalidad, en este caso el cambio de administraciones cada determinado tiempo hace que se pueda ejemplificar que las cosas (llámese así para referirnos a una generalidad) que están bien hechas se deben continuar, no es posible por desconocimiento o por celo político dejar morir por inanición lo que bien funciona y caer en la fácil provocación de la improvisación, en el estado de Zacatecas hasta 2010 y desde varios sexenios y administraciones para atrás, en materia cultural el camino era en asenso, con mucho esfuerzo en un estado con las condiciones tan precarias como existen aquí, se logro gestionar recursos sin parangón para colocar al evento más importante del año, llamado Festival Cultural de Semana Santa al primer plano de los festivales nacionales culturales, tal vez solo abajo del Cervantino en Guanajuato, pero sí al nivel del festival de Tajín celebrado cada año en Veracruz, o la semana de festejos en el marco de la Guelaguetza en Oaxaca, estábamos pues hasta hace algunos años cumpliendo con la definición que arriba cito y que entiendo como la capacidad de una sociedad para a partir de su origen y su historia trasmitir un legado que las nuevas generaciones arropen y con esas herramientas, la integralidad de la calidad de vida permita acceder a una nueva condición de ciudadanía, misma que con lo que yo llamo desmantelamiento cultural se ve truncada en los últimos años, al grado de retroceder en la materia que nos convoca a niveles que las ciudades industriales tienen y que por lo regular son muy pobres por la vocación tan diferente que tienen, en comparación con estado como Zacatecas que es eminentemente cultural.

En 2010, en el año último de Amalia García y con la presencia durante todo el año de artistas como Chick Corea y Gary Burton, Roberto Carlos, Deep Purple, Nelly Furtado, Soledad Jimenez, Youssou N’Dour’s, Ruben Blades, America, Lila Downs, Concha Buika y Mariza, Kítaro, Diana Krall y Joaquin Sabina, el presupuesto del Festival cultural era de 62 millones de pesos; en la actual administración en 2011 se recortó el presupuesto a 36 millones, prácticamente la mitad, después en 2012 volvió a bajar a 25 millones, en 2013, 26 millones de pesos, en 2014, 38 millones de pesos, en 2015 32 y al final, en el ocaso del sexenio de Alonso en 2016, fue de 40 millones, para así, con la frialdad y neutralidad de los números, perfilar el desmantelamiento cultural.

Querido lector, la definición que a usted le parezca de cultura es válida, lo que no es válido es ofrecer a las nuevas generaciones menos de lo que nos ofrecieron a nosotros, los presupuestos de cultura nunca más pueden ser sujeto de caprichos políticos y la degradación cultural del pueblo de Zacatecas tiene nombre y apellido, yo estimado lector me quedo muy triste al respecto. ■

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