Un sistema integral de garantía de derechos de la infancia, “una respuesta a todas luces necesaria”: Carlos Muñoz Izquierdo (segunda parte)

Un sistema integral de garantía de derechos de la infancia, “una respuesta a todas luces necesaria”: Carlos Muñoz Izquierdo (segunda parte)

A partir de hoy hay menos espacio para que los gobiernos de los estados se escondan en “leyes de papel” y continúen implementando políticas públicas de forma irresponsablemente inercial. El Presidente de la República, los gobernadores y los presidentes municipales tendrán que rendir cuentas. Será más difícil funcionar como si los niños, niñas y adolescentes con mayores desventajas no existieran.

Recordemos que sólo 16% de los niños y las niñas de México, de acuerdo con Unicef, ejercen todos sus derechos, como el de vivir en familia, a la educación, a la salud, a la vivienda digna, a la participación o a la protección especial. Los gobiernos con leyes más atrasadas tienen la oportunidad de ponerse al día con la ley general, mientras que los más abiertos y progresistas en la materia, los que ya se comprometieron con iniciativas como 10 por la Infancia y ya han hecho avances legislativos, como Coahuila, Jalisco e Hidalgo, potenciarán su esfuerzo.

Nuestro reto es la implementación, la armonización legislativa en cada estado de la República y mantener la capacidad de generar propuestas efectivas y de dar el debate, porque la agenda de la ley general debe elevar la capacidad del Estado de utilizar mejor el presupuesto y de generar bienes públicos para la infancia y eso es lo que tenemos que exigir. No queremos saber qué se dice que se hace, sino realmente lo que se hace, los derechos que se garantizan efectivamente, con indicadores precisos y con evaluación de por medio.

La Redim, como se anota en sus irreductibles, propuso al Coneval “con el objetivo de establecer cuántos y cuáles de esos derechos son efectivamente respetados, protegidos y satisfechos por las instituciones y de obtener elementos para realizar recomendaciones” y eso ya está en la ley general. Ahora nuestra lucha será lograr que esas recomendaciones sean de carácter vinculante y tengan presupuesto. Ya dimos este importante paso contra las “leyes de papel”, y nos dimos un instrumento para dar la luchar por la agenda pendiente, como vivir libres de violencia y lograr inclusión y calidad educativa para todos y todas.

Guerrero, por ejemplo, debe ser de primera importancia para el Sistema Nacional. El Semáforo Municipal de los Derechos de la Infancia lo ubica en el lugar 31 en garantía de derechos de niños, niñas y adolescentes http://tinyurl.com/nm7abyx La salida a la violencia pasa por garantizar derechos de la infancia, porque la paz no es posible en las condiciones que viven miles de niños, niñas y adolescentes, así como sus familias, maestros y los estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa.

El Sistema Nacional, y sus réplicas estatales y municipales, deben de servir para lo que el INEE ha señalado para el caso de la educación. Muchos de los problemas que causan la inequidad en este ámbito “no son educativos ni dependen de las políticas del sector” por lo que el combate a la inequidad educativa “requiere de políticas intersectoriales capaces de atender al menos aquellas consecuencias de la pobreza (…) que afectan de manera directa la escolaridad de la población”.

También puede servir para entender lo que don Carlos Muñoz, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2012, señala cuando dice que “las becas que distribuye la Sedesol (a través del programa Oportunidades) son entregadas a las familias sin implementar en las escuelas a las que asisten los becarios, las medidas pedagógicas que son indispensables para ofrecer a esos alumnos una educación que se adecue a las condiciones socioculturales en que se encuentran. Como reiteradamente se ha demostrado, esas ayudas financieras son necesarias, pero insuficientes, para asegurar los aprendizajes de los niños”.

El Sistema puede servir para reorganizar el Estado y la política educativa hacia los más pobres. Hay que hacer las cosas de otra manera, porque de becarios de Oportunidades están llenos Ayotzinapa y miles de localidades del país, sobre todo en las zonas rurales. Don Carlos Muñoz, precisamente el último día que nos vimos, me dijo que este programa es una “puerta giratoria” que favorece el ingreso, pero no impide que muchos estudiantes abandonen prematuramente la escuela o salgan de ella sin las competencias para participar en la sociedad del conocimiento. “Necesitamos fortalecer la escuela y garantizar los derechos de los niños con mayores desventajas porque de otra manera la desigualdad permanece y el Sistema de garantía que propones es una respuesta a todas luces necesaria. Así entiendo la Segunda Oportunidad para los niños fuera de la escuela que propone Odisea en Zacatecas”.

El mensaje de don Carlos es que no habrá avances significativos mientras los apoyos sociales y pedagógicos estén disociados. La tarea del Sistema es asociar lo disociado en este y otros temas.

Me quedo con el aliento, la generosidad y el ejemplo de don Carlos. El logro de haber sacado esta ley general, en lo que toca a nosotros, se lo dedico a él porque siempre nos apoyó con su consejo, con su nombre, y porque siempre pensó que lo conseguiríamos. Ya platicaré en otro espacio de su colaboración con nosotros.

En lo que toca propiamente a este proceso destaca cómo debe trabajar el sector más progresista y educado de la sociedad civil con el Legislativo (principalmente con argumentos legales y técnicos), el mismo que después votó en contra de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes. Nadie tiene el monopolio de la democracia.

Dimos un paso importante, en el mar de pendientes en materia de derechos humanos que tenemos. En este sentido también hay que decir que la gran amenaza para el Sistema de Protección de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes es la falta de estado de derecho y que los titulares de deberes, los funcionarios, trabajen como si lo primordial no fuera el respeto y garantía de los derechos humanos. Tampoco puede funcionar sin una sociedad fuerte que impulse el cambio y sin ejemplos como el de don Carlos Muñoz Izquierdo, que comprometió su vida con el señalamiento de que mientras no reconozcamos que la pobreza y las desigualdades educativas van de la mano, no podremos tener un México ni justo, ni en paz. ■

 

@LuisBarquera

 

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