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jueves, 27 enero, 2022
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Cristiano, de buenas costumbres, “una moralidad intachable” y dominio de la aritmética

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Por: LEONEL CONTRERAS BETANCOURT •

Sobre los exámenes de oposición para la primera enseñanza de los que existe evidencia que se comenzaron a aplicar en Zacatecas, quienes aspiraban a concursar por una plaza de preceptor deberían por encima de todo ser cristianos, observar una moralidad a toda prueba y tener dominios en la escritura y la aritmética.

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Una vez que al maestro Hoyos le fue aceptada su solicitud para concursar por la plaza de maestro vacante a principios de 1792. El examen se sujetó a lo establecido por la real provisión del Supremo Consejo de Castilla del 11 de junio de 1771, que regía el ingreso y las condiciones para emplear a una persona como maestro de primeras letras. Así como en acatamiento al acuerdo de la Junta Superior de Aplicaciones del 17 de diciembre de 1784 (1) que fijaba la realización del concurso para ocupar la plaza de una de las escuelas públicas de la ciudad de Zacatecas. El maestro Hoyos, tras ser examinado satisfactoriamente, le fue otorgado el trabajo.

La comisión que nombró el “Ylusre Ayuntamiento” para examinar a los interesados en ganar la plaza, emitió su dictamen favorable al maestro Miguel de Hoyos el 15 de mayo del año ciado.

Pero, ¿en qué aspectos fue examinado el ganador? ¿Cuál eran los conocimientos y ramos en los que debería demostrar aptitud todo aquel que se interesara en tener un destino como maestro de escuelas de primeras letras?

Del examen que se aplicó a Miguel de Hoyos nos damos cuenta sobre los dominios y conocimientos que deberían de reunir los maestros de enseñanza elemental. A los aspirantes se les comenzaba preguntando sobre algunas cuestiones de doctrina cristiana, pues por encima de todo se les exigía además ser cristianos, observar en su vida y en su conducta con sus semejantes buenas costumbres y de una moralidad intachable. A estas cuestiones de religión y moral deberían contestar “literalmente”, lo que significa que sus respuestas deberían ser puntuales recitando las oraciones, pasajes y narraciones de las obras religiosas sobre las que eran cuestionados tal y como estaban escritas. Un examen de memoria. Satisfecho el ramo de la religión se les entregaba una pluma para que escribieran en forma manuscrita algunos pensamientos o frases, expresiones verbales sobre algunos juicios que los examinadores llamaban con el nombre de “proposiciones”. Estas los concursantes deberían de escribirlas con el “corte” o tipo de letra de 1ª, 2ª, 3ª y 4ª clase de escribir. Este ejercicio de escritura lo realizaban ante la vista de la comisión examinadora. Mismo que debería hacerse “con agilidad e inteligencia”. Lo que significa que deberían escribir a la vez que bien, rápido. Así mismo, de este ejercicio se hacía llegar a la autoridad una copia sobre las muestras con los distintos tipos o clases de letra. También los aspirantes a obtener una plaza de maestro en las escuelas en cuestión deberían tener un dominio tanto teórico como practico de “las cinco reglas de aritmética de sumar, restar, multiplicar, medio partir y partir por entero”.(2)

El examen por oposición concluía agregando los informes que daban cuenta sobre los antecedentes extrajudiciales recabados sobre la buena conducta, honradez y dominio del método de enseñanza y costumbres cristianas que deberían observar los sustentantes. Si dichos informes eran satisfactorios y favorables, la comisión ex profeso consideraba al ganador capaz de desempeñar las funciones como preceptor de escuela “en todas sus partes salvo el mejor discernimiento” de la autoridad. Tal y como se dictaminó el examen que paso satisfactoriamente el maestro Miguel de Hoyos y cuyo informe fue enviado a quienes fungían como autoridades del municipio, Joseph Francisco Castañeda y Joseph Fernández Moreno por parte de la comisión encargada de aplicar el examen por oposición el 15 de mayo del año referido.

Finalmente, el título mediante el cual se asignaba la plaza de maestro de una de las escuelas de primeras letras de la ciudad de Zacatecas a Miguel de Hoyos, en sustitución del finado Fernando Villalta, fue firmado en el Puesto de San Pedro de Guadalajara, el 28 de enero de 1793.(3)

Referencias:
AHEZ. Archivo Histórico del Estado de Zacatecas.
1AHEZ. Ondo Ayuntamiento, Serie Instrucción Pública “Solicitud de Miguel de Hoyos para ocupar la plaza de preceptor, 1792, fj. 53.
2 Loc. cit.
3 ARHZ. “Libro de asientos de Real cédulas, ordenanzas y despachos de los escmos. Señores virreyes, desde junio de 1774 en adelante”, op.cit., fj. 196.

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