Durante 23 años, el número 7 fue más que una cifra en la espalda de Cristiano Ronaldo y se convirtió en el símbolo de una generación que lo vio marcar goles de todas las formas posibles con su país. Pero eso llegó ayer a su fin, cuando dio a conocer su adiós de la selección portuguesa con una carta que él mismo leyó frente a una cámara, sentado en un sillón, y con dedicatoria a su nación; mientras decenas de imágenes evocaban los mejores momentos de su carrera.
“Ha llegado el día de devolver la camiseta 7. Nunca sentí que me perteneciera únicamente a mí, pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, defenderla y llevarla conmigo a estadios de todo el mundo. Hoy llegó el momento de pasarla al futuro. No fue una decisión fácil, porque algunas no se toman sólo con la mente, sino con el corazón. Un viaje que comenzó en agosto de 2003 y cambió mi vida para siempre llegó a su fin”, dijo en un video publicado en sus redes sociales, donde el astro portugués estableció otra fortaleza, al reunir más de 679 millones de seguidores en Instagram.
Su despedida se dio después de dos décadas de carrera, en las que vivió seis Copas del Mundo, desde Alemania 2006 hasta la edición de 2026, y en la que consiguió 146 goles en 234 encuentros con el combinado luso. Ningún futbolista ha disputado tantos partidos ni marcado tantos goles con una selección nacional.
Cuando CR7 apareció por primera vez con Portugal, el país todavía perseguía su primer gran título internacional. Un joven espigado, con el número 16 en la espalda, sustituyó a Luis Figo en su debut ante Kazajistán para comenzar a construir un legado que lo colocaría entre los mejores futbolistas de la historia.
En la Eurocopa de 2004, disputada en casa, marcó su primer gol internacional y ayudó a Portugal a alcanzar la final, aunque Grecia terminó con el sueño de los anftriones. Dos años después, en Ale-mania, participó en el equipo que consiguió el cuarto lugar mundialista, el mejor resultado portugués desde 1966 con el ídolo Eusebio.
Sin embargo, el momento que durante años pareció imposible llegó en Francia 2016. Como capitán, Ronaldo levantó la primera Eurocopa de Portugal, después de una final ante Francia que tuvo que abandonar por una lesión en la primera parte. Con gritos desde la banda, con la tensión de quien no podía intervenir en el campo, acompañó a sus compañeros hasta la victoria por 1-0 en tiempo extra.
Más allá de los límites
“Siempre me exigí más allá de mis límites, quería ganar, ser mejor y hacer historia. Creí que podíamos llegar más lejos y lo di todo por esta camiseta”, agregó CR7.
Aquel trofeo cambió la historia de una selección acostumbrada a quedarse cerca de la gloria. Después llegaron las conquistas de la Liga de Naciones en 2019 y 2025, otros capítulos de una generación que encontró en Ronaldo a su principal referente.
Su legado también quedó escrito en los registros individuales. Fue el primer futbolista en marcar en seis ediciones diferentes de la Copa del Mundo y terminó su participación en el torneo con 11 anotaciones. Además, estableció las marcas de más goles y más partidos internacionales en el futbol varonil, así como los récords de anotaciones y apariciones en la Eurocopa.
Pero su despedida no estuvo exenta de polémica. Su última aparición con Portugal ocurrió el 24 de septiembre, en una victoria 1-0 ante Gales. Después, una diferencia con el seleccionador Jorge Jesús, quien lo dejó fuera de la alineación y no contemplaba darle la titularidad en el siguiente encuentro, derivó en su abandono de la concentración.
Aunque días después ofreció disculpas y manifestó su disposición para seguir representando al país después de recibir una sanción, el episodio terminó por marcar el tramo final de su relación con Portugal.
“Hubo tardes y noches perfectas, así como victorias que nunca olvidaré. También existieron derrotas que todavía duelen al recordarlas. Cometí errores. Sufrí. Hubo momentos en los que no pude darle al pueblo portugués lo que tanto quería. Pero nunca me rendí, nunca dejé de sentir orgullo por representar a mi país”.
La carrera de CR7 no podría entenderse de la misma forma sin la rivalidad que mantuvo por años con Lionel Messi. Incluso en sus respectivas despedidas, las comparaciones continuaron, pues el argentino dijo adiós en medio de un fervor y nostalgia de sus compañeros, así como de millones de albicelestes; mientras el portugués dejó la sensación de salir por la puerta de atrás.
La federación de su país dijo que tiene la intención de organizar un homenaje a su principal figura “en el que los aficionados y todo Portugal puedan una vez más aplaudir y celebrar a un jugador que nos ha dado tanto”.
Diversos ídolos del deporte felicitaron a CR7, entre ellos destaca el hombre más rápido del planeta, Usain Bolt. “¡Felicidades por tu retiro, Cristiano! Nos hiciste a todos fans”, publicó en sus redes sociales.
Ronaldo, sin embargo, todavía no se despide de las canchas. A sus 41 años y valuado en 10 millones de euros, según Transfermarkt, su carrera a nivel de clubes continuará con Al Nassr de Arabia Saudita, mientras persigue la marca de los mil goles, de la que se encuentra a 15 anotaciones, con 985 dianas.
“Pasé mi vida trabajando para convertirme en el mejor jugador del mundo. Hoy me doy cuenta de que mi mayor victoria fue haber merecido el honor de representar al mejor país del mundo”, expresó el cinco veces ganador del Balón de Oro.
El niño que comenzó a perseguir una pelota en Madeira se marcha de la selección con una colección de récords y tres títulos internacionales. La camiseta número 7 seguirá en Portugal, pero durante más de dos décadas tuvo un dueño que convirtió su nombre en parte de la identidad futbolística de un país.
En su despedida, Cristiano aseveró que es tiempo de devolver la playera con el icónico número, pero nunca mencionó si hay alguien digno de usarla.
Con información de Ap



