Medición de la desigualdad y concentración de la riqueza

Medición de la desigualdad y concentración de la riqueza

El estudio de cualquier cosa o de cualquier tema, requiere que se comprenda y analice también contraparte, es decir, para apreciar el silencio, se tiene que conocer el ruido; para disfrutar lo dulce hay que probar lo salado; para valorar la luz, se tiene que conocer la oscuridad; y para terminar con la pobreza, se tiene que analizar la riqueza. Para que las políticas públicas que están diseñadas con el fin de reducir la pobreza en nuestro país, tengan mayores efectos positivos, resultados reales y que en verdad estén cambiando la realidad en que se vive, se tienen que tener datos muy precisos respecto a la riqueza que hay en México; solo así se tendrán referentes reales, puntos de partida y de comparación, que coadyuvaran a que no se improvise o se experimente en la forma en que se pretende terminar la pobreza, de tal forma, que sean más precisas y efectivas cualquiera de las acciones encaminadas a terminar con la marginación en la que desde hace décadas viven millones de familias mexicanas. Contar con datos sobre la concentración de la pobreza y de la riqueza, nos permitirá conocer la brecha de desigualdad entre la población, que sabemos que es enorme en nuestro país.

Las diferencias abismales entre la población es algo que tiene muy claro el Presidente Andrés Manuel López Obrador, pues es el único político que ha visitado los casi 2 mil 500 municipios del país, eso le ha permitido ver y escuchar de cerca la desigualdad en que se vive. Quizá no haya pronto otro líder que tenga esa cercanía con el pueblo y mientras eso pase, se deben de tener mecanismos e instituciones que reúnan, manejen e interpreten los datos necesarios que permitan medir la desigualdad y la concentración de la riqueza.

El zacatecano Alfonso Ramírez Cuellar, Presidente Nacional de Morena, hizo esta semana una propuesta en este sentido, la cual implica, entre otras cosas, facultar al INEGI para que tenga acceso a los datos necesarios que permitan hacer una valoración respecto a la concentración de la riqueza, esto con fines primeramente estadísticos, que como ya lo hemos dicho, ayudaran medir con eficacia la desigualdad y a partir de ahí atacar con precisión a la pobreza. Dicha propuesta ha causado un intenso debate en redes sociales, en medios de comunicación y opiniones encontradas entre miembros de morena y actores de La Cuarta Transformación; pero como el mismo Ramírez Cuellar lo ha referido, el diálogo y la propuesta apenas comienza.

Seguramente, habrá quien opine que ya existen instituciones y mecanismos que nos permiten obtener los datos necesarios para medir la desigualdad; eso solo es parcialmente cierto, en primer lugar porque lo que le ha preocupado por “medir” a los últimos gobiernos, es la pobreza y no la concentración de la riqueza, sin mencionar que esas mediciones quedan únicamente en estadística; en segundo, si bien es cierto que ya existen instituciones como el SAT que “monitorean” los ingresos de los mexicanos, también es cierto que los “ricos” se las arreglan para ser lo más invisible posible para el SAT, si no pregúntele a cualquier Contador en ejercicio de su profesión. Entonces, con lo que tenemos ahora, no es posible hacer una medición exacta y efectiva.

Es cierto que no podemos prescindir la actividad recaudatoria, los impuestos es algo de lo que difícilmente saldremos librados, pero mientras “Juan Pueblo” se las ve difícil para cumplir con sus obligaciones fiscales, el “acaudalado” evade de una u otra forma esas responsabilidades. La nueva normalidad después de la cuarentena del Covid-19, implica que obligatoriamente se haga realidad la frase de “que pague más el que tiene más”; por eso se deben complementar los datos que tiene el SAT para ubicar la concentración de la riqueza y que la frase anterior sea una realidad.

No se trata de una cacería de brujas, se trata de un acto de justicia que los mexicanos han reclamado durante años.

Como es costumbre, después de que Ramírez Cuellar presentara la propuesta de medir la desigualdad y la concentración de la riqueza, los medios de comunicación (esos que en este gobierno dejaron de recibir millones de pesos por publicidad) mal interpretaron la información difundiendo la errónea idea de que personal del INEGI entraría físicamente a las casas de los mexicanos a contabilizar sus bienes ¿se imagina? Esa idea fue bandera de algunos políticos que pronto salieron a posicionarse en contra de la propuesta, seguramente por el temor de que el hecho de conocer donde se concentra la riqueza en nuestro país, ponga al descubierto a tanto presta nombres de la política.

Sin duda seguirá habiendo debate respecto a este tema, pero vale la pena el diálogo y los acuerdos entre las fuerzas políticas, sea la institución que sea y con el mecanismo que sea, siempre y cuando se respeten a los derechos humanos, es importante conocer en donde se ha concentrado la riqueza de nuestro país, quienes deben de pagar más impuestos y con quienes se debe ser flexible. Conocer la desigualdad social permitirá disminuirla. ■

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