México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto Violencia de género

México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto Violencia de género

Un grito desde los Altos de Chiapas, de una mujer zapatista.

Vivimos los tiempos de una difícil cuarentena, tiempos de encierro, del ya famoso “quédate en casa”, y en este quédate en casa se ha dado la confrontación entre los géneros y se ha incrementado exponencialmente la violencia en contra de la mujer.

Según las cifras oficiales las denuncias de la mujer por casos de violencia de genero se incrementaron de 75 que existían previo a la crisis sanitaria, a cerca de 350 casos por mes, y por más que el problema sea minimizado por el mismo Presidente de la Republica quien con todo que se dice un humanista, no ve con empatía este tema de gran relevancia para la convivencia humana – seguramente porque poco puede hacer para revertirlo – el tema está ahí y debe de ser analizado y repensado una y otra vez por toda la sociedad, tanto por hombres como por mujeres.

Con este objetivo en mente, recientemente ley un libro editado desde la zona zapatista, donde una mujer hace más de 5 años toca el tema y lo hace de una manera sorprendente por lo que me he tomado la libertad de transcribirlo tal y como fue escrito por que no existe desperdicio alguno y por qué toca el tema con la claridad y la energía que pocas veces podríamos imaginar y siento que tiene que ser analizado por todas y por todos.

“Ustedes son pero bien pendejos. Creen que nos arreglamos para agradarles, o para atraerlos, o como dicen ustedes – porque estamos queriendo – o buscando. Ya va siendo la hora de que entiendas que nos arreglamos porque nos da la gana, porque así nos sentimos más cómodas o porque nos gustan esos zapatos o esa blusa o esa falda o ese pantalón, total muy nuestros pies y muy nuestro cuerpo. O porque nos tenemos que arreglar porque el pinche patrón o patrona nos dicen que así tenemos que ir a la chamba, al jale, a trabajar. Y ultimadamente a ustedes que madre les importa porque nos arreglamos.

Ustedes son como un cazador esquizofrénico. Creen que la ciudad es un coto de caza y que las mujeres somos como animales idiotas que hacemos todo lo posible por convertirnos en blancos fáciles. Cualquier cazador sabe que no es así, pero los varones machistizados son tan imbéciles que piensan, no solo que las mujeres somos una pieza a cobrar, así se dice en el argot de los cazadores, sino que además somos una pieza que hace todo lo posible por ser descubierta y por ponerse en la mira del disparo de la bala o del semen.

Mira, los piropos. Los piropos por muy inocentes que sean o parezcan, pueden, y con razón, ser recibidos como acoso. Porque no podemos esperar que en una sociedad capitalista como la nuestra, hablo de México, con la tasa de feminicidios y de violencia de género que tenemos, que no tengamos miedo. Es ridículo no esperar que reaccionemos con rechazo.

Además, yo creo que ustedes son idiotas o que.
¿A poco creen que si nos dicen “mamacita que buena estas” o que si nos agarran las nalgas en la calle o en el trasporte público, lo que, además, es por cobardes, para que no sepamos quien fue o poder poner cara de “yonofui” vamos a arrojarnos en sus brazos y decirles “tómame, hazme tuya papaíto”?, Además luego son unos culeros, porque si nosotros les decimos “qué bueno estas papito” o les agarramos las nalgas, se cagan de miedo y no saben qué hacer. Ustedes no quieren ligar o tener sexo, ustedes quieren dominar, mandar, violentar.

Y luego creen que somos tan idiotas como ustedes, porque llegan con el royo de “oye compañera, está muy bueno eso de la lucha, explícame más”, ah bueno, y por qué no nos vamos a tomar un café y seguimos platicando? Es que eres muy inteligente”. Y nosotros pues explicamos. Ustedes de weyes piensan que es porque queremos con ustedes, y no tardan con salir con su “oye, pues yo quiero contigo” y etcétera. Y entonces cuando les decimos que no, que no va por ahí la cosa, salen con su “pinche vieja lesboterrorista, lo que necesitas es una buena cogida para que te dejes de pendejadas, pinche vieja, ni que estuvieras tan buena”.

Si tienes razón cuando dices que luego las mujeres somos más crueles con otras mujeres comparadas con los hombres, que usamos insultos machistas para referirnos a otras mujeres, que les decimos “puta”, “ofrecida”, “robamaridos” o como en tus películas de Pedro Infante “motivosa” que todas son palabras que ustedes inventaron. Pero ¿No dices que todo es un proceso? ¿Qué en las comunidades indígenas las mujeres fueron y están construyendo su propio camino sin que nadie les diga cómo, o les dé ordenes, o les imponga manuales o recetas? Bueno pues nosotras también estamos aprendiendo. Y la cultura que nos jode por sus pendejadas de ustedes, también nos jode en nuestra cabeza. Y por eso es que luego hay tanto feminismos como mujeres, porque cada quien su modo, y cada una tenemos nuestra propia historia y ahí vamos buscando como pelearlos y como vencerlos.

Y ustedes, frente a nuestra lucha, pueden ponerse a modo o no. Pero fíjate que dije “Frente a nuestra lucha” o sea que no son parte de nuestra lucha.

Por muy sensibles y receptivos que sean, no pueden ser feministas, porque nunca van a poder ponerse de este lado, nunca van a menstruar, nunca van a desear o temer embarazarse, nunca van a parir, nunca van a padecer la menopausia, nunca van a sentir miedo de salir a la calle en plena luz del día, de pasar frente a un grupo de hombres, nunca van a nacer, crecer, vivir con el temor que surge de ser lo que se es. Y no es que deseemos no ser mujeres, y que maldigamos el haber nacido mujeres y que hubiera sido mejor nacer varones. No, lo que deseamos, y luchamos por ello, es que podamos serlo sin que eso sea un pecado, una falta, una marca, algo que nos predestina ya a estar siempre a la defensiva o a ser víctimas directas. Así que no me vengan con que hay hombres feministas. Cuando esos hombres me traigan una toalla femenina manchada de su sangre menstrual, entonces hablaremos, o tal vez ni así.

Si ya sé que me vas a decir que la culpa es del piche sistema capitalista. Pero también pinches ustedes que nada hacen, que son unos dejados. Ahí andan con que es muy importante luchar contra el sistema y ustedes son también el pinche sistema. Ustedes y nosotras también. Pero nosotras no andamos de dejadas, al menos resistimos. Ustedes ni eso, por haraganes y convenencieros, por culeros. Y si, ya sé que ese es un insulto machista, pero les arde y por eso se los digo.

Por razón de espacio me permitiré dejar la segunda parte de este grito zapatista para la próxima semana.

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