6 premisas y una conclusión: La Necesidad de una Coalición Igualitaria en México

6 premisas y una conclusión: La Necesidad de una Coalición Igualitaria en México

Uno: la oposición de las derechas
Los partidos políticos que perdieron el mando continúan marginados en la presencia política nacional. Los actores que se han movido en las redes haciendo oposición al gobierno están desprestigiados y, por ello, su oposición termina fortaleciendo la acción de amlo. Así, ante la ausencia de oposición partidaria, los grupos que vieron desplazado su poder político se han agrupado en otras expresiones, entre las que destaca el sindicato patronal. Grupos que han perdido el gobierno, pero conservan una buena parte de su poder. Se agrupan y articulan con la intención manifiesta de acabar el gobierno que encabeza Andrés.

Dos: el peligro estratégico
El movimiento político (no movimiento social) que encabezó amlo se entendió como el ascenso de la izquierda, de tal manera que si fracasa el golpe será mayúsculo para el futuro electoral de la izquierda, porque quedará en el imaginario ‘que los gobiernos de izquierda son incapaces de tener éxito’. Como pasó (guardando las debidas proporciones) con el ascenso de los comunistas soviéticos, que terminaron construyendo una feroz experiencia totalitaria que, claro está, jamás fue socialista sino fue una cosa que podíamos denominar como una ‘totalitarismo burocrático de Estado’, nada que ver con el socialismo. Sin embargo, desprestigió tanto al socialismo que este quedó borrado en las configuraciones políticas después de los 90’s. Pues bien, un mecanismo parecido puede ocurrir si este gobierno fracasa: la derecha se volverá a posicionar sembrando al electorado la consigna de que ‘la izquierda es incapaz de gobernar’.

Tres: el neoliberalismo vivísimo
Este gobierno entró con dos consignas: (1) terminar con la corrupción, y (2) superar el neoliberalismo. Y ninguna de las dos ha ocurrido. Las mediciones de lo primero siguen siendo elevadas y el segundo es persistente. Diversos economistas han mostrado con detalle cómo las políticas de austeridad del gobierno, sus lógicas monetarias y su prioridad por contener la inflación en lugar de apostar por políticas de empleo, lo mantienen en la ortodoxia neoliberal.

Cuatro: gobierno deficiente
El gobierno ha sido muy deficiente. La forma de realizar las decisiones ha sido sin justificación previa: el caso de las guarderías se ha convertido en un patrón, ahora en los fideicomisos y la afectación de la cultura, investigación científica y apoyos esenciales al campo. Desaparecen los fondos sin que exista una evaluación previa, sólo promocionando supuesto manejos irregulares que nunca son exhibidos. Falta evidencia, hipótesis causales y teorías de cambio. Nada. No publican las propuestas que sustituirán dichos programas o fondos. Estas formas han tenido consecuencias: ningún indicador positivo de avance en alguno de los objetivos que se planteó inicialmente. Ni en seguridad, ni en empleo, ni educación básica o salud. A la fecha no hay ningún avance respaldado en indicadores objetivos y confiables. Hay programas nobles y con buenas ideas, como Jóvenes Construyendo el Futuro, pero la estructura de implementación ha desfondado el propio programa. Además, con la desaparición del sistema de evaluaciones, no hay forma de construir un mecanismo metódico para corregir y retroalimentar los programas. La falta de evidencia y mediciones objetivas ha sido sustituida con propaganda y ataque mediático a los críticos. El colmo de lo que aquí mencionamos es el anuncio de la desaparición de 10 subsecretarias, pero… ¡sin saber aun cuales! Lo que refleja que toman la decisión que anuncian con puros criterios contables y sin medir la pérdida de capacidades institucionales del Estado para cumplir las metas del propio gobierno. Decisiones alucinantes.

Cinco: destrucción del poder popular
El gobierno ha decidido actuar sin la mediación de las organizaciones sociales, con el argumento de prevenir prácticas clientelares. Y han metido en el mismo bulto a organizaciones como Antorcha Campesina y a la Coordinadora Nacional Plan de Ayala. Si quiere tener éxito, el gobierno debería potenciar el poder popular con las organizaciones de base que tienen pretensiones igualitarias, democráticas y progresistas. Pero no ha sido así. En el caso de las demandas de libertades civiles se ha comportado como un gobierno de centro-derecha.

Seis: la suma de tres componentes del escenario que se abre
Tenemos tres componentes estructurantes del escenario político: (1) una derecha que se reagrupa desde las cúpulas empresariales con un discurso de odio, desprecio y beligerancia contra todas las iniciativas igualitarias; (2) un gobierno que se revuelve en su alta deficiencia e insuficiencia, y (3) un polo político de auténtica izquierda debilitado y ausente.

Siete: ¿qué hacer?
Para evitar el peligro expuesto en (dos), será esencial lograr una meta estratégica: agrupar una COALICIÓN IGUALITARIA con una agenda muy clara en cinco ejes: (1) las metas macroeconómicas de superación real del neoliberalismo, (2) proyecto de presupuesto progresivo, (3) apoyo y reconocimiento de las organizaciones sociales como mediaciones de las políticas sociales, (4) Propuesta de programas estratégicos en la producción de alimentos y en educación superior; y (5) una reforma hacendaria para lograr el gravamen al capital.

Las izquierdas sociales y electorales deben agruparse ya, pero con una agenda muy clara elaborada con rigor ideológico y técnico. Constituirse en sujeto político que incida en la orientación del gobierno y el poder legislativo. Y lo más importante: la conformación de un polo organizado que empuje al país hacia la justicia y la igualdad en todos los órdenes.

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