López-Gatell frena expectativa de que se vuelva a producir ‘chela’

López-Gatell frena expectativa de que se vuelva a producir ‘chela’
La cadena de producción de cerveza debe considerarse una agroindustria, y es un error pararla. "Ni protegemos a las cerveceras ni tenemos un acuerdo con ellas, sino que nos preocupa la gente del campo", asegura José Narro Céspedes. Foto Cuartoscuro
Un oficio de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), dirigido a la cámara de la industria, abrió la expectativa de que en plena emergencia sanitaria podría continuar la producción y venta de cerveza. Dos veces hubo de salir, en días recientes, el subsecretario Hugo López-Gatell a desmentir la especie.

La más reciente, el 14 de abril: López-Gatell escuchó a un reportero que, datos en mano, expuso la tragedia del sector: 5 mil familias campesinas productoras de cebada sin ingresos, 800 mil pequeños comercios que tienen en la cerveza una de sus principales entradas.

Con su elegancia habitual, el subsecretario admitió como legítima la preocupación de los pequeños comerciantes, y precisó: Conozco de manera directa que los grandes capitalistas, dueños de la industria, fueron los primeros en mostrar esta inquietud, básicamente con todos los argumentos que usted ha señalado, así de manera literal.

El funcionario explicó que la lista de actividades esenciales fue estudiada cuidadosamente por varias dependencias gubernamentales y que, en el caso de la cerveza, se aceptó que los agricultores tuviesen la posibilidad de vender a los consorcios cerveceros sus cosechas, por la sencilla razón de que no tienen posibilidad de almacenarlo. Pero nada más. No se autoriza la continuidad de operaciones.

La expresión abrió la expectativa es del senador José Narro Céspedes, político largamente vinculado con el campo. López-Gatell dijo que el oficio de la Sader fue un error que se va a enmendar.

Yo creo que así lo quisieron hacer, dice Narro, para quien sí hubo un error, pero en la negociación previa para que la industria cervecera no parara totalmente. Al aceptar la denominación de bebidas alcohólicas, dice, se perdió la posibilidad de que la producción de cerveza fuera considerada parte de la cadena agroalimentaria.

En todo caso, sigue Narro, el oficio firmado por el chiapaneco Santiago Argüello, quien colabora con el subsecretario Miguel García Winder, hizo posible la negociación entre 5 mil campesinos y los dos consorcios cerveceros (Modelo y Heineken México), para la compra de 180 mil toneladas que los agricultores –la mayor parte de ellos pequeños productores– no están en condiciones de almacenar.

En realidad, explica el legislador, los agricultores son productores cautivos, pues producen bajo contrato para las cerveceras, que muchas veces les proporcionan también asistencia técnica, la semilla y el fertilizante (en el proceso también interviene el gobierno que suele enviar extensionistas y alguna maquinaria).

Aunque podría usarse para producir pan, por ejemplo, la inmensa mayoría de los productores sólo pueden vender a las cerveceras.

La comunicación de la Sader tuvo el efecto de abrir la expectativa: “Tan es así que a los trabajadores les notificaron que se reincorporarían gradualmente. Gente del sindicato de la CTM –de la planta de Zacatecas que es la más grande del país– nos dijo que ya les habían informado que volverían al trabajo.”

Eso era cuando iba bien la negociación. Por ejemplo, la planta de Zacatecas (Modelo), tiene tres líneas de producción y había comenzado por parar una, y luego otra. Según una fuente de la CTM, algunas de las plantas siguen trabajando a un tercio de su capacidad, pese a que las autoridades de salud han dicho, con todas sus letras, que la industria cervecera no tiene la autorización para restablecer operaciones.

Narro, dirigente de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), participa en un grupo donde confluyen otros legisladores, líderes del sector privado y funcionarios estatales. Nuestra propuesta es lograr que se apoye a los productores rurales. Entendemos que todas las empresas deben bajar su ritmo de producción, cuidar el tema sanitario, pero estamos hablando de pequeños productores que pueden resultar afectados en Tlaxcala (Llanos de Apan), El Bajío y una parte de Zacatecas.

Por lo pronto, para cuando se reanude plenamente la producción habitual, las cerveceras contarán con materia prima suficiente, y el grano de la cosecha otoño-invierno que compraron a 5 mil 200 pesos la tonelada.

La peor parte en la crisis por venir será para los campesinos, puesto que, desde ahora, las multinacionales de la cerveza han anticipado que pagarán a un precio menor la cosecha primavera-verano, cuyo acopio comienza en octubre próximo. Los productores piden que la tonelada sea pagada a 5 mil 700 pesos, debido al aumento en los costos de fertilizantes y otros insumos que se cobran en dólares.

Narro Céspedes asegura que entre actores clave hay consenso de construir una propuesta que tenga como finalidad enfrentar la crisis del Covid-19 en el campo. Pensamos que es el único sector que va a seguir trayendo divisas al país. Las remesas se cayeron, lo mismo que el turismo y el petróleo. El único sector que va a permitir ingresos al país es el campo. Y suelta el dato: una cuarta parte de las exportaciones agroindustriales de México son de cerveza.

–¿Van a insistir en que se reabra esa industria?

–El problema es la cadena de producción, el problema es la gente del campo. Pensamos que debe ser considerada una agroindustria. Y que es un error pararla. Es como si le dijeras al Presidente que pare Pemex. Ni protegemos a las cerveceras ni tenemos un acuerdo con ellas, sino que nos preocupa la gente del campo.

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