■ México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto ¿Las drogas y las nuevas culturas?

■ México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto ¿Las drogas y las nuevas culturas?

En la última conferencia “dominguera” El Señor Obispo hizo una declaración que apareció en primera plana en los medios impresos de comunicación – los electrónicos radio y televisión local confieso que ni los veo ni los oigo como diría Salinas de Gortari – acerca de que la reducción en el número de católicos en México se debía tanto a las drogas como a las nuevas culturas.

Confieso que solo leí el encabezado que me hizo preguntarme a que quiere referirse con el termino de las nuevas culturas seguramente estaba hablando del celular por ejemplo que se ha vuelto elemento indispensable para la supervivencia, pero no solo de los milenials esa nueva generación poco descifrable por los adultos – pero también de niños, adolescentes y adultos tanto de hombres como mujeres que – claro – ha deshumanizado al ser humano aún más de lo que ya estaba, lo que podemos corroborar en cualquier mesa de cualquier cafetería o restaurante donde aquellos sentados en una misma mesa no ven al familiar, al compañero o al amigo sino que tienen su mirada clavada en su celular y que día a día intercambian menos palabras, menos miradas y llegara un día pienso – en el que le sea difícil a un ser humano mantener fija su mirada en la mirada del próximo y solo pueda comunicarse con él a través de los mensajes vía telefónica.

Tal parece que los teléfonos inteligentes nacieron para restar en alguna medida la inteligencia del ser humano, o al menos restarle algo del poco humanismo que aún permanecía en él y nadie sabe hasta dónde va a llegar esta la nueva cultura del intercambio indirecto de afectos, comentarios y emociones.

¿Realmente estamos más y mejor comunicados? – sería la pregunta – sea lo que sea que nos depare el futuro tendríamos que preocuparnos y mucho por lo que está sucediendo con estas nuevas formas de convivencia que al final de cuentas son en gran medida, las nuevas formas de cultura.

Pero lo que no veo es como esto pueda afectar o provocar la disminución del número de católicos en nuestro país que tradicionalmente fue uno de los países más católicos del mundo. Ahora solo podemos decir que menos del 80% de la población se considera parte del catolicismo, pero estos números decrecen exponencialmente cuando vemos que solo el 20% de aquellos que se identificaron a sí mismos como católicos son en realidad católicos practicantes, de aquellos que van a misa y preservan verdaderamente la Fe – así como mayúsculas – que les fue trasmitida por las previas generaciones.

Y esto no sería lo más preocupante a no ser porque de este 20% el 90 % está conformado por personas ya mayores, es decir solo un 10% de este triste 20% – un 2% – está conformado por jóvenes que practican la religión de sus padres y sobre todo creen realmente en ella.

Esto debe sin lugar a dudas ser preocupante para la jerarquía católica, pero me atrevería discrepar radicalmente de la opinión del Sr. Obispo de que ello se deba a “las nuevas culturas” cualquier cosa que ello signifique – y mucho menos a las drogas que desde mi punto de vista nada tienen que ver con esta debacle de la Iglesia Católica en nuestro país.

Para entender lo que realmente sucede tendríamos que voltear a otros países tradicionalmente católicos como Brasil- por ejemplo – en donde la caída del número de católicos ha sido aún más acelerada que la nuestra y donde actualmente solo el 50% de la población se asume católica.

Es claro que allá las diferentes propuestas protestantes es decir Cristianas, han ido avanzando sobre todo en las clases más bajas donde la ayuda económica de estas “nuevas” iglesias de cristo que además del mensaje cristiano traen también un mensaje puritano – al más claro estilo norteamericano – de donde reciben subsidios con el objetivo – según algunos – de infiltrar las culturas locales y hacerlas más proclives al sistema norteamericano.

Nuestro país no puede ser la excepción, aquí también se cuecen habas y vemos en rápido crecimiento de las Iglesias Cristianas sobre todo en el empobrecido sur de Chiapas Oaxaca y Guerrero, pero no solo ahí sino en el resto del territorio nacional donde la pobreza trae aparejado – por alguna razón aun difícil de entender – el ser más proclive a la evangelización por los pastores cristianos.

Y por otras propuestas religiosas como es el caso de La Iglesia del Nuevo Mundo.

Pero si esto ha sucedido no puede negar la jerarquía católica que en gran medida ha sido su culpa por que las elites de esta jerarquía poco se asoman hacia abajo, por el contrario ven con preocupación – y combaten – cualquier desviación en lo que desde su punto de vista no son las enseñanzas de cristo – y claro que están totalmente equivocados – como la Teología de la Liberación – “opción preferencial por los pobres” que fue combatida con todo nada más y nada menos por Juan Pablo II.

Es ahí donde tendría que voltear el Obispo, no a las drogas o a las nuevas culturas, o se ha olvidado como permitieron que creciera la imagen de Marcial Maciel hasta convertirlo en un cuasi dios en vida, mientras con otra vara median – y hundían – a Don Samuel Ruiz evangelizador como Fray Bartolomé de las Casas de esas benditas tierras del sur indígena de nuestro país, no se les olvida como bajo las ordenes de Rivera Carrera y del delegado apostólico con el apoyo de Ernesto Zedillo lo corrieron enviando para que ocupara su lugar al Obispo Arizmendi.

No Sr. Obispo no miren hacia afuera en búsqueda de los pecados que les son propios, asómense hacia adentro y pregúntense que es lo que están haciendo mal, y claro no solo ustedes sino toda la Iglesia, porque la Iglesia somos todos y todos somos responsables. Tal vez las generaciones ultimas no hemos sabido implantar la Fe que nos heredaron nuestros padres, hemos descuidado esto, pero la jerarquía eclesiástica también ha tenido en gran medida su parte de culpa.

Y por favor dejen en paz las drogas que nada tienen que ver al respecto y que se consumían en mayor medida que la actual en los setentas donde no vimos una reducción tan importante del número de católicos, traten de abril los ojos, pero los ojos del alma y verán que las cosas son muy diferentes a como las piensan. ■

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