Margaret Randall

Margaret Randall

La Gualdra 388 / Poesía / Dossier Margaret Randall

 

 

Margaret Randall es una autora admirablemente prolífica. Poeta, ensayista, fotógrafa, periodista, traductora y analista de cuestiones sociales y políticas, su obra ha creado puentes entre universos distintos y distantes, tanto geográfica como culturalmente, con libros de poesía, fotografía y prosa, historia oral, ensayo, antologías y traducciones, que suman más de un centenar de volúmenes publicados.

Margaret nació en Nueva York en 1936, pero podemos afirmar, con la evidencia de más de ocho décadas después, que es una ciudadana del mundo. En 1961 llegó a México con su hijo Gregory, que aún no cumplía su primer año de vida. Eran tiempos de efervescencia cultural y había muchos poetas estadounidenses que establecían residencias temporales en México, entre ellos William Burroughs, Gregory Corso, Jack Kerouac, Marge Piercy, Allen Ginsberg, Jerome Rothenberg, y un largo etcétera.

En esa época, Margaret conoció a Philip Lamantia, en cuyo departamento se reunían muchos poetas y escritores, entre ellos Sergio Mondragón, con quien Margaret acuñó la legendaria revista bilingüe El corno emplumado (The Plumed Horn), que se publicó durante ocho años, los últimos también con la participación de Robert Cohen.

Margaret recuerda a El corno emplumado como “una página en mi propia historia y en la historia de las letras de nuestras Américas. Comenzó con una gran pasión. Publicamos 32 números trimestrales, con un promedio de 250 páginas cada uno. Presentamos poesía de muchos países, distribuimos en todo el mundo. Entre los poetas que publicó El corno puedo mencionar a algunos, pero seguramente dejaré a muchos más fuera: William Carlos Williams, Ezra Pound, Violeta Parra, Octavio Paz, Juan Bañuelos, Herman Hesse, Diane di Prima, Denise Levertov, Jaime Labastida. El corno era un mundo en sí mismo. Poetas, escritores y artistas iban para conocerse más allá de fronteras nacionales y de generaciones. Éramos valientes, tenaces y vigorosos”.

Esta significativa plataforma dio voz a muchos escritores de distintas épocas y orígenes, y enriqueció de manera entusiasta la literatura en México y en Latinoamérica en general, a la vez que inspiró a muchos jóvenes escritores para darse a conocer en ese momento. La revista terminó cuando la poeta tuvo que irse de México debido a su firme posición política y antigubernamental en torno al movimiento estudiantil de 1968.

Años después, cuando Margaret regresó a Estados Unidos en 1984, el gobierno ordenó que la deportaran con el argumento de que encontraron que algunos de sus escritos eran “contra el buen orden y la felicidad de los Estados Unidos”. Ganó su caso en 1989, luego de que recibió el apoyo de un gran número de artistas y escritores.

Foto de Margaret Randall

 

Como pocos intelectuales, desde muy joven Margaret Randall ha analizado con su vida misma la situación de países como Nicaragua, Cuba, El Salvador y México, pues durante 23 años vivió en Latinoamérica, convivió con distintos círculos sociales, experimentó en carne propia la situación política de momentos históricos como la revolución sandinista, la revolución cubana, la guerra de Vietnam o el México del ‘68.

Hay que subrayar que en este trabajo polígrafo de Margaret Randall tiene gran resonancia la reflexión acerca de las mujeres, por ejemplo la situación de la mujer en Nicaragua o en Cuba, que ha elaborado a través de su poesía, ensayos, traducciones, y en antologías que coordinó y que reúnen a numerosas voces, como es el caso de Las mujeres, una compilación de textos de escritoras de Estados Unidos traducidos al español, publicada por primera vez en 1970, y que se ha reeditado más de diez veces.

Margaret es también una gran caminante, una viajera, exploradora contemporánea que no sólo camina con su escritura, lo hace también con su fuerza vital. Su poesía —y su obra toda— es un producto de su vida misma, de una experiencia valiente que sorprende con destellos de todo el mundo. Sudáfrica, Grecia o Jordania, por nombrar algunos de sus recorridos, encuentran testimonio no sólo por medio de la palabra, también en la imagen tienen un sitio que sorprende y maravilla con excelentes fotografías, pues como fotógrafa, Margaret es una artista tan desarrollada, propositiva y experimentada que como poeta y ensayista. Sus series de fotografías en Latinoamérica, África, Medio Oriente o el Lejano Oriente dan cuenta de otro tipo de poesía, una descripción con luz, de la luz misma.

Este engranaje de palabra e imagen prevalece también en gran parte de la obra de Margaret, como es el caso de los poemas que recoge Stones Witness, un bello libro que editó con la Universidad de Arizona a finales de la década pasada, y cuya traducción publicó Ediciones de Medianoche en Zacatecas en 2011, con el título Testigo de Piedra, o en El rizoma como un campo de huesos rotos.

 

El rizoma como un campo de huesos rotos y 12 Poetas

En mayo de 2018, durante la Feria Nacional del Libro de Zacatecas, Margaret Randall visitó por primera vez en su vida esta ciudad. Recorrió algunos lugares emblemáticos, con asombro de poeta y mirada de experimentada viajera. Fue un tiempo demasiado corto, pero suficiente para que presentara en Zacatecas sus dos libros más recientes —hasta ese momento— traducidos al español y publicados en México en 2017: El rizoma como un campo de huesos rotos y la antología bilingüe 12 Poetas.

Compilada por Margaret en 2013, 12 Poetas incluye voces poéticas que destacan por su alto nivel lírico, de interesante diversidad estructural y contenido que da cuenta de la pluralidad poética que actualmente se desarrolla en Estados Unidos, en sitios muy distintos entre sí, tanto geográfica como histórica y culturalmente. El primer criterio que siguió Margaret Randall para llevar a cabo esta compilación, según lo expresa en la introducción, “fue presentar una pequeña muestra de voces poderosas, cada una excelente a su manera, que podría representar la poesía que se está escribiendo hoy en los Estados Unidos […]. Esta selección de poetas, aunque pequeña, es extremadamente diversa en términos de género, origen étnico, identidad sexual, habilidad física, edad, cultura, región del país, voz poética y estilo”. Los poetas incluidos en la antología son Hakim Bellamy, Lauren Camp, Lyle Dagget, Kenny Fries, Suzanne Gardinier, Janice Gould, Natalie Ilum, Demetria Martínez, Mary Oishi, Andrea Serrano, Edwin Torres y Richard Vargas.

En la exuberante obra de Margaret Randall, el poemario El rizoma como un campo de huesos rotos es un brillante botón de muestra. Como señala uno de los textos introductorios, en este libro Margaret “nos acerca al patrimonio que tenemos como humanidad, y dibuja nuestra silueta desde los fuegos primigenios de nuestros ancestros y sus lugares, aún portentosos”.

Este poemario fue publicado por primera vez en inglés en 2013, por la editorial Wings Press, en San Antonio, Texas. Es una obra de gran actualidad que hace un recorrido por muchas épocas y lugares del planeta. Para entender esto un poco más, hay que reiterar que durante décadas, la poeta ha recorrido lejanos e insólitos sitios de todos los continentes con un profundo sentido de la historia humana, sus heridas y cicatrices, cumbres y abismos. Estos poemas revelan múltiples instantes de quiebre, cuestionan y también dan respuestas, llevan al lector a la nostalgia o a la sorpresa, a la tristeza o al asombro, con una clara dosis de verdad. De la mano de Margaret recorremos lugares con honestidad y lucidez, y sin duda con agradecimiento. Su guía traduce la realidad en una poesía cuya belleza reside, en gran parte, en su transparencia.

En El rizoma como un campo de huesos rotos, la poeta nos lleva por innumerables impresiones de la memoria, nos hace reclamar “nuestro lugar como nómadas”, nos induce a imaginar que somos un niño en un salón de clases de Treblinka, nos lleva a recorrer la actual Turquía que recuerda el genocidio armenio, o nos invita a contemplar el filo de un machete en Ruanda. En este poemario escuchamos también un largo diálogo de Margaret con La Llorona, mujer antes que madre, ser humano sujeto a circunstancias antes que fantasma. Desde Tokio, Dresden, Hiroshima o Bagdad, la poeta nos lleva hasta el Bronx, más adelante al desierto de Atacama y de ahí a las colinas de Tennessee. Todo este recorrido es inevitablemente histórico, y sorprendentemente actual.

El recorrido que lleva a cabo Margaret por su propia vida es también una inmersión en distintos momentos históricos retratados en muchas páginas de El rizoma como un campo de huesos rotos. De la mano de su padre nos lleva al Vietnam de 1974 y años después a su propio recorrido atestiguando las Guerras Sucias de Latinoamérica, las desapariciones en Guatemala, Argentina y Uruguay, luego nos abre umbrales hacia los Campos de Muerte de Camboya, y a las guerras de su propio país en Irak, Afganistán o Libia. De pronto nos permite ver a través de los ojos de la madre de un joven sandinista, víctima como los jóvenes palestinos, o como los jóvenes de Soweto, Morazán, Aleppo, Ciudad Juárez, Chicago.

De la mano de estos poemas observamos los tatuajes infligidos por los nazis a los judíos, vamos a Angkor y a Vietnam, y nos reímos de los infantiles y absurdos miedos del vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney. De su mano también nos acercamos al amor y a la despedida de su padre y de su madre, hacemos un recorrido actual por su hermoso desierto en Nuevo México, y avistamos Pecos, Cerro Grande, Los Álamos, hasta llegar al Gran Cañón, uno de los sitios que con más ahínco literario y fiereza física ha recorrido la poeta durante décadas.

Este libro de Margaret Randall —como su obra en general— no soslaya una profunda mirada crítica a la modernidad sin sentido y al consumismo, a la injusticia, así como al neoliberalismo, al gobierno estadounidense y en definitiva hacia todos los gobiernos en general, y con esa mirada nos lleva también al futuro, a la nostalgia de una premonición en ciernes; nos permite mirar hacia delante, atisbando “Cuando las últimas gaviotas vuelen hacia la costa”, o la High Line de Manhattan, y un inminente “Peligro de Calentamiento Global”. Después, sin embargo, podemos encontrar respuestas muy profundas al retroceder hasta los inicios de la historia humana en vestigios de Paquimé, Teotihuacán o Kiet Seel.

El rizoma como un campo de huesos rotos es un libro que reúne 50 poemas con múltiples recorridos hacia el pasado, el presente y el futuro. No obstante, desde cualquier punto que se le retome, no cabe duda de que su relevancia para el momento actual es inobjetable.

Relevancia que es cualidad de la obra de Margaret Randall, escrita desde la pasión de un ser comprometido con la vida, la creación y la palabra, una exploradora contemporánea que camina con su escritura y con un ímpetu que es producto de una experiencia que asombra con destellos de lejanos lugares de Sudáfrica, Grecia o Jordania, África, Medio Oriente o el Lejano Oriente, pero que nos lleva al final hasta una inmersión humana decantada en el camino, cantada en un camino y en un caminar sin duda sorprendente, entrañable.

Hace 17 años, cuando la fui a buscar a los rojos desiertos de Nuevo México por primera vez, Margaret me dijo que su poesía es un evento de vida o muerte, porque está comprometida con la vida y con el vivir. Ahora sé que esto trasciende la palabra misma, pues la poesía, la obra toda de Margaret, ha germinado en una vida plena de ocho décadas de asombroso caminar, y es un legado que ha tallado a conciencia y a profundidad en una existencia incansable, incomparable.

 

 

 

 

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