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La educación básica ante los valores de género y la no-violencia

La educación básica ante los valores de género y la no-violencia

En la educación básica las autoridades están demasiado preocupados por el rendimiento académico de los alumnos en matemáticas y español. Y las pruebas estandarizadas, de las que comentamos ayer, se concentran en competencias en pensamiento matemático y nivel de comprensión lectora. Y no está mal que se preocupen por eso. Sin embargo, no hay mediciones sobre el manejo de valores centrales para la vida civilizada: la actitud con los extranjeros (migrantes), el valor de la igualdad y su contraparte, la postura respecto a las desigualdades; la posición que los jovencitos cultivan frente al cuidado del medio ambiente. Y además, los valores que se formen en los temas de género y la violencia. ¿Los valores son educables? Si lo son, entonces no hay cosa más importante para reformar la educación básica. Y francamente, ante los valores, las matemáticas pasan a ser algo secundario en la secundaria.

Pero vemos poco interés de las autoridades de construir una verdadera educación en valores. Desgraciadamente en círculos ilustrados se ha confundido la formación en valores con adoctrinamiento de sectas conservadoras. Pero eso es una confusión. Los valores son lo más práctico que tenemos en todo lo largo de nuestra vida: son los criterios con los cuales actuamos. Educar los criterios para orientar el comportamiento es lo más importante que se puede educar. Entonces, ¿por qué de eso no hay indicadores y mediciones? ¿Y por qué no hay planes y estrategias de estudio? A lo más que llegamos es a proferir homilías o discursos moralinos que son más infértiles que una mula. No se ha tomado en serio la formación en los valores de la tolerancia, el cuidado de la naturaleza, la igualdad radical de géneros y de la paz o no-violencia. Que los jóvenes entiendan esos temas, los comprendan, los experimenten, los disciernan y tomen postura-práctica-vital respecto a ellos. La educación en valores no es un aprendizaje teórico. Ni una habilidad social. Ni tampoco el aumento de su inteligencia. Sino el cultivo del sentimiento moral.

Así las cosas, la pregunta central es: ¿cómo la escuela puede formar el sentimiento moral de sus estudiantes? Los valores se convierten en lo mejor que una educación puede aportar y ahora mismo está suelto o abandonado. Muchos actores han propuesto ejes curriculares en no-violencia. Por ejemplo, en Zacatecas, profesores universitarios en el contexto de la alerta de género propusieron a la responsable de la Secretaría de la Mujer elaborar un programa educativo para incidir en la formación de los escolares sobre violencia contra las mujeres, y dijo que le parecía una buena idea, pero pasa el tiempo y no pasa nada. En el caso de este ejemplo, la secretaria de la mujer no-hizo-nada. Nada. ¿Qué hacer para que los funcionarios se activen en la solución de los problemas sociales? La educación de género, de paz y tolerancia a la diferencia, es un tema esencial para que lo asuma la educación básica en este país. Mucho más importante que las operaciones matemáticas. Sin embargo, vemos que la formación en valores está olvidada. Ante los valores cultivados de machismo, jerarquía y la prepotencia del poder sobre los otros, la escuela debe comprometerse con la igualdad de los géneros, la no-violencia y la paz.

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