Con Noticias del Imperio Fernando del Paso “rehabilitó” la novela histórica

Con Noticias del Imperio Fernando del Paso “rehabilitó” la novela histórica
La muerte a los 83 años de Fernando del Paso, escritor, diplomático, pintor, poeta y publicista, probablemente implique la reedición de sus obras ■ foto: la jornada zacatecas

■ La obra, fundamental para entender lo que ocurrió en la época del siglo 19 en México

■ El recién fallecido autor “se introdujo en la psicología de cada uno de los personajes”

 

“Bueno, digamos que se viene arrastrando la historia de México a cuestas, a veces como una pesada carga, a veces nada más como una capa que nos ensombrece, pero se viene arrastrando…”.

Habla Alejando Ortega Neri, historiador y acucioso lector de literatura, del periodo del Segundo Imperio.

La reflexión viene a cuento de la diatriba entre los “chairos” y los “fifís” en este momento tan intenso en redes sociales, derivada de una polarización social que sin acudir a la memoria histórica pareciera inventada hoy.

El comentario también deviene de recuperar como tema, luego de la muerte ayer de Fernando del Paso, la que fuera considerada por la crítica mexicana la mejor novela del siglo 20, Noticias del Imperio (Diana,1987).

Esta obra, señala Ortega Neri, ha permitido a los amantes de la historia de México, sean aficionados o diletantes, llegar a conocer “más sobre el Segundo imperio” mediante los libros de texto, la lectura de historiadores como Ego Caesar Corte Conti (Maximiliano y Carlota, FCE) o el mismo diario de viajes de Paola Kolonitz (Un viaje a México en 1864, FCE), dama de compañía de Carlota Amalia, acota.

Con Noticias del Imperio Fernando del Paso “rehabilitó” la novela histórica, la rescató de ser un mero traspatio, un ramaje de la novela costumbrista, para darle un carácter literario mucho más fuerte, dijo el también periodista.

La ambición del escritor mexicano de reconstruir todo un mundo, la época del siglo 19 en México, y concretamente el Segundo Imperio, fue más allá al introducirse en la psicología de cada uno de los personajes, centrándose por el que sintió especial aprecio y ternura, la figura de Carlota, agregó.

A la par, el autor desacraliza a los actores históricos, los despoja de la parafernalia de la riqueza y la burguesía y los presenta de carne y hueso; a ella en su periplo hacia la locura, y a él sucumbiendo a las más bajas pasiones desentendiéndose incluso del imperio y dejándolo en manos de princesa de Bélgica, “aunque esto poco se reconoce”.

La lectura que ofreció Del Paso de ambos personajes es importante porque la referencia que se tenía de ellos corresponde a la historia oficial de los libros de texto, pero también porque rescata de manera más profunda lo ocurrido una época que si bien expresa hechos bastante intensos, “creo que a la historia oficial mexicana no le llama tanto la atención”.

Alejandro Ortega Neri propuso que quizá esto se deba a dos razones, “porque el mexicano no quiere recordar que fue sojuzgado por una potencia europea, que le fue impuesto un emperador austríaco, de una gran dinastía” y por otro lado, “que tampoco le gusta que lo haya salvado o rescatado de ese imperio, un gobernante indígena con claras ideas progresistas”.

Pero también es cierto que desde ciertos sectores se ha tratado de revindicar en los años recientes a figuras como Iturbide o Maximiliano; incluso en el caso de este último, proponiendo que hubiera sido mejor para el país que se mantuviera en el poder; lo que habla de una polarización entre las visiones de proyecto de nación.

Al respecto el periodista dijo que novelas como Noticias del Imperio manifiestan de una manera “muy clara su vigencia”.

“Si nos ponemos a pensar en estas dimensiones temporales de la historia, pues podemos considerar esta lucha de fifís contra chairos como una estructura de larga duración, y precisamente en esa época obviamente los conservadores de México estaban a favor de que viniera un emperador -a gobernar el país”.

Alejandro Ortega Neri observó que mientras Maximiliano buscaba “mexicanizarse”, por ejemplo vistiéndose a la usanza campirana de entonces o emitiendo leyes que favorecían a los indígenas, las familias mexicanas de alcurnia “adquirieron las costumbres francesas”.
“Les sale un poco el tiro por la culata” porque el noble de la casa de los Habsburgo resultó “más liberal, incluso a la mejor, que Juárez”.
“Es una etapa bastante interesante por las cuestiones políticas pero no deja de aparecer por ahí como un imperio de opereta, precisamente porque Maximiliano se enamora de otras cuestiones, se desentiende, y mientras está en Cuernavaca pasándola de lo lindo, Carlota va a pedir apoyo a Europa para mantener el imperio”.

Los nobles europeos tampoco tuvieron en México el recibimiento entusiasta que esperaban, “el diario de Kolonitz nos recuerda eso, ‘nos mandaron primero a unos catres donde nos picaban los moquitos, ¿qué está pasando?”.

Y se enfrentan finalmente a la resistencia que en 1867 con el fusilamiento de Maximiliano, “yo creo que es el acto más simbólico de que México termina con toda intención de una dominación extranjera”.

“Es una historia fascinante; Fernando del Paso recrea una novela coral, monumental, donde no solamente nos dice que está pasando en México sino qué está pasando en distintas partes del mundo y cómo todas esas historias convergen en la situación política que acaece en el país”.

“Si nos vamos hasta el siglo 19 que es precisamente cuando México busca con más ahínco su idea de nación, encontraremos que estas luchas siguen vigentes hasta la fecha. Una polarización que viene de hace muchísimos años”.

Andrés Manuel López Obrador no la inventó y tampoco el término fifí, “éste lo utiliza Madero por vez primera”, dijo.

La etapa histórica que conocemos como el Segundo Imperio expresaba una alta polarización de la sociedad mexicana, “entre esos que pretendían ser parte de un imperio europeo y los de la resistencia, la República al final”.

Allende a todas estas cuestiones políticas, económicas, incluso o bélicas, lo que pretende Fernando del Paso es mostrarnos a estos personajes de carne y hueso, y a quien para él fue “el personaje con mayúsculas de esta etapa, que es Carlota”.

“Si leemos la novela hay pasajes donde con una furia, como un grito desesperado, Carlota sueña con la grandeza del Imperio mexicano que pudo ser, pide que le den aunque sea unos metros de tierra de ese imperio que pudo ser”.

La princesa belga murió ya entrado al siglo 20; coincidió aun “con etapas duras que cimbraron al mundo”: la Revolución mexicana, la Revolución rusa, la Primera guerra mundial; pero en su locura, en su anhelo por el pasado “ni se entera y esto hace de este personaje que sea bastante atractivo y tierno como lo presenta Del Paso”.

“Muchas veces también derivado de cierta cultura machista mexicana y de la historia oficial, siempre la concebimos nada más como una emperatriz que se volvió loca, como la loca de la historia, cuando su tragedia es mucho más compleja”.

“Del Paso ofrece como otra gran aportación en esta novela, el rescate de este personaje femenino que es quien realmente cargó con el mayor peso del Imperio mexicano, y don Fernando así lo mencionó en varias ocasiones”.

“Era el gran personaje, de ahí que en el inicio del libro su monólogo ofrezca una retahíla donde empieza a hablar de todos sus títulos nobiliarios para recordar quién fue”.

Noticias del Imperio, como bien señalaron sus críticos, constituye una obra fundamental no solamente para entender esta etapa de la historia de México sino para mostrar lo que se estaba haciendo en la literatura mexicana del siglo 20.

Lamentablemente con el fallecimiento de Fernando del Paso, como ocurre con otros grandes autores, se visibiliza su obra, “tienen que pasar cosas así para que mucha gente los conozca y los comience a leer”, dijo Ortega Neri.

La muerte a los 83 años del escritor, diplomático, pintor, poeta y publicista, probablemente implique la reedición de sus obras, sobre las que “deberíamos echarnos un clavado”, pues además de la que se recupera en la nota se encuentran otras fundamentales como José Trigo o Palinuro de México; la primera que es “un homenaje a las distintas culturas mexicanas”, mientras que la segunda constituye “una de las primeras novelas que por ahí retoma de una manera somera al Movimiento del 68”, dijo.

Del Paso también fue autor de varios volúmenes de ensayos sobre el judaísmo y el islam, importantes para allanar un faltante dentro de la historiografía mexicana respecto de estos temas, e incluso, agregó Alejandro Ortega, “hasta se dio el lujo de escribir una novela policiaca que se llama Linda 67, que es bastante entretenida y que nos habla de la versatilidad de este escritor”.

“Ha tenido que llegar la muerte para que a la mejor las nuevas generaciones lo conozcan, pero mientras lo sigamos leyendo lo mantendremos vivo”.

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