La música barroca alimenta enormemente la inteligencia de quien la hace y escucha

La música barroca alimenta enormemente la inteligencia de quien la hace y escucha
Horacio Franco y Víctor Flores durante su presentación en el Festival Barroco ■ FOTO: CORTESÍA
  • El flautista Horacio Franco además de ser especialista en el género es también ecléctico
  • Junto con el contrabajista Víctor Flores crearon un ensamble con selección de obras variadas

“La música barroca es una música que alimenta muchísimo, en realidad alimenta enormemente la inteligencia de quien la está haciendo y de quien la está escuchando”, dijo Horacio Franco, flautista especialista en este género, quien sumó ayer, ya 16 años de presencia en el Festival Barroco del Museo de Guadalupe, Zacatecas.

Explicó que la música occidental basa su construcción como otras en la expresión de emociones a través de sonidos, pero fueron los europeos quienes iniciaron la escritura de este lenguaje primigenio y perceptible desde que el ser humano es embrión, hace mil años, “en una construcción arquitectónica maravillosa llamada polifonía”.

Franco considera a la polifonía como la gran aportación de Europa a la música mundial, que acotó, surgió en el seno de la Iglesia católica para posteriormente componerse e interpretarse asimismo en las iglesias protestantes.

“Somos seres musicales, si comparamos, el lenguaje hablado y su posterior escritura se aprende mucho después, por eso es increíble que los seres humanos hayan inventado la escritura musical apenas hace mil años cuando la de las palabras se remonta a varios milenios”.

Con esto nació la historia de la música que empezó a codificar ese que denomina un lenguaje muy particular, utilizando el contrapunto, la técnica para escribir la polifonía.

“Los compositores se hicieron doctos, ingenieros, arquitectos del contrapunto (…) entonces toda la música de los siglos 12 al 16 es eminentemente polifónica, y que a mí me encanta dirigir”.

La calificó como una música “inteligentísima, sapientísima con muchas reglas para su construcción” y que por tanto, hace que el cerebro funcione de una manera muy peculiar.

“Cuando uno está oyendo todas las voces, está sintiendo el entretejido de ellas; yo no soy compositor pero aquellos compositores debieron haber sido extremadamente inteligentes y muy sensibles”.

Dijo que Johann Sebastian Bach es el más grande heredero de la polifonía, y en general todos los compositores barrocos son eminentemente polifónicos, Vivaldi, Telemann o el propio Monteverdi, a cuya obra le dedicó todo este año, y que incluye madrigales donde las voces van narrando un texto en la mayoría de los casos, y que “son poemas musicalizados”.

Todo en la música occidental es polifonía, si ésta no hubiera existido, dijo, no se habrían generado un Beethoven, un Brahms o un Stravinsky.

Pero Horacio Franco a la par de ser un especialista en música barroca es ecléctico como lo exhiben los programas que durante 20 años ha propuesto conjuntamente con el contrabajista Víctor Flores, justo como el que ayer ofrecieron en el contexto del Festival Barroco del Museo de Guadalupe, una selección de obras, sí de Bach, pero también de los Beatles, danzones, y música indígena.

Esta conjunción dijo, de inicio está conformada por dos “patitos feos” de la instrumentación, la flauta dulce y el contrabajo, “dos instrumentos que no tienen nada que ver el uno con el otro” pero que en la interpretación de Franco y Flores han logrado una compatibilidad “extraña y maravillosa”.

Este ensamble afortunado tiene que ver asimismo con la forma en que ambos músicos considerados virtuosos de su instrumento, piensan la música, como un patrimonio cultural universal que trasciende los estereotipos con que se le etiqueta, y a sus audiencias.

Ni la música clásica es sólo para gente conocedora ni los danzones son gustados sólo por los citadinos en la Ciudad de México o Cuba, y una pieza indígena maya es tan valiosa como una obra originada en Europa.

Lo que saca a relucir este programa expuso, “es que la música es un patrimonio de todos” y que las fronteras que se le imponen son ideológicas como otras que se le han asignado a visiones filosóficas, económicas, políticas o religiosas.

“Como todas esas fronteras ideológicas, son fronteras que si quieres convivir con tus semejantes no conviene tampoco defenderlas como bastiones. No es conveniente ni es saludable ser excluyente”.

Si Horacio Franco y Víctor Flores se centraran en la música clásica dijo, dejarían fuera muchas creaciones “muy buenas y que nos gustan (…) la música indígena que no tiene nada que ver, pero que es maravillosa, y obviamente, tiene el mismo derecho de estar en el escenario que Bach, que es el más grande compositor de Occidente, un indígena maya que compuso una melodía. Voy a eso. Es muy gratificante hacer todas las músicas y lo mejor posible”.

Horacio Franco manifestó por último en esta entrevista, su agradecimiento por la reiterada invitación de la Dirección del Museo de Guadalupe para intervenir en sus programas cada año, y expresó su deseo de que el Festival Barroco dure muchos años más. Anunció que el próximo 2018 cumplirá su 40 aniversario artístico, que implicará una gira por el país ofreciendo conciertos como solista.

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