¿Debes callar o debes hablar?

¿Debes callar o debes hablar?

Hace unos días una persona me preguntaba sobre qué era más prudente, si quedarse callada o hablar ante algunas situaciones en la vida y me expresaba sobre las diferentes ventajas de mantener el silencio y las dificultades que encontraba por hablar. Evidentemente dicha persona se refería a situaciones que no son agradables y notoriamente estaba afligida, buscando obtener consejos para ayudarse a estar callada ante algo que consideraba injusto. Lo relevante del caso es que dicha persona, al igual que la mayoría de la gente, buscan respuestas absolutas ante situaciones con múltiples variantes, por eso encontramos personas que buscan callarse todo y otras que hablan y opinan en todo. La pregunta correcta debe ser: ¿Cuándo te debes callar y cuándo debes hablar? Y la respuesta es ¡¡Depende!! Lo ideal es que, no siempre te debes callar y no siempre debes hablar.

Las recomendaciones pueden ser diferentes en cada persona, aun estando en la misma situación, esto debido a que hay dos tipos de personalidades, la que lucha y tiene espíritu “guerrillero” y la que huye del conflicto con tendencia “pacífica”. El hombre nace bajo la Ley de Supervivencia, que significa simplemente: Luchamos o Huimos constantemente, esto es regla hasta en las situaciones más cotidianas donde ni siquiera nos damos cuenta. Por ello y si consideramos la tendencia humana a ser extremistas emocionalmente, la recomendación para un “guerrillero” normalmente será que busque mejorar sensiblemente la capacidad para mantenerse en silencio ante situaciones que le desagradan y por el contrario al “pacífico” se le deberá instar a que busque expresarse ante esas mismas situaciones.

Todos reconocemos los perjuicios de hablar sin pensar antes lo que se dice, pero muy pocos entienden el daño que conlleva el callar o reprimirse todo lo que se considera desagradable o injusto. Hablar sin reflexionar antes las palabras, seguramente te creará problemas con otras personas, especialmente cuando dichas palabras llevan emociones de odio o cólera. La gran mayoría alguna vez dijimos algo con enojo, y ya estando en calma, nos arrepentimos y deseamos no haberlo dicho. Por otro lado, pocas veces escuchamos a personas decir que se arrepienten de no hablar lo que sienten, incluso algunas personas que se reprimen todo, consideran que es lo mejor para ellos, debido a que así nunca se meten en problemas. Aquí el problema no es con otras personas, más bien es un problema consigo mismo. Las personas que mantienen silencio ante situaciones desagradables e injustas, asumen diferentes niveles de represión: algunas evaden de manera total en acción y pensamiento al grado de creer que ciertas situaciones no existen; otras si las hacen conscientes pero se mantienen al margen sin aparente conflicto interno y; algunas las reprimen con evidente carga emocional negativa. Reprimir, callar y huir provoca resentimientos que se van acumulando al paso del tiempo y que provocan desequilibrios físicos y emocionales, con el consecuente sentimiento de infelicidad. La mayoría de las personas que callan, creen que es preferible mantener la paz con los demás, a pesar de que eso les cueste la felicidad en la vida, no entienden que no hay peor veneno, que el que te tragas con tus emociones. La máxima aspiración en la vida debería ser la felicidad, de ahí la importancia del adecuado manejo del silencio y el adecuado manejo del uso de las palabras.

Algunas cosas que sí pueden ser regla para callar o hablar serían: no hables ni discutas con necios o personas que notoriamente no cambiaran su mentalidad; no hables jamás con enojo y cólera; no te quedes callado ante cosas que afectan directamente tu felicidad y tus anhelos; no hagas tuyos los problemas de otros; practica en las situaciones de poca importancia, callar si eres “guerrillero” y hablar si eres “pacífico”, recuerda que la práctica y la experiencia en temas menores, son indispensables para lograr avanzar en temas de gran importancia; no hagas las cosas por los demás, sino por ti mismo, si hablas o callas de todas maneras no le darás gusto a los demás; habla con argumentos, con inteligencia y con datos confirmados, no con base a chismes y rumores; no te vayas a los extremos, busca el equilibrio entre hablar y callar y; no te culpes en ningún caso, la culpa es el sentimiento más inútil, mejor conviértelo en aliento para seguir intentándolo. Hablar o callar siempre tendrá sus propios riesgos. Me despido con algunas frases al respecto que espero provoquen su reflexión.

“No todo el que calla es por prudencia, puede ser miedo; así como no todo el que habla es por sincero, puede ser intolerancia”, Julio César Nava. “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”, William Shakespeare. “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”, Proverbio Hindú. “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”, Mahatma Gandhi. ■

 

 jylnava @hotmail.com

 

 

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