Libertad de expresión y la Democracia en México

Libertad de expresión y la Democracia en México

Si la libertad significa algo, será sobre todo, el
derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír.
George Orwell

En México tener el derecho a votar y ser votado significa tener también una amplitud en la Libertad de Expresión. Sin embargo, ¿hasta qué punto la mediatización política ha beneficiado a la sociedad? Los medios de comunicación y las redes sociales se van consolidando como gestores deficientes del espacio público a tal grado, que hacen imposible el progreso del discurso político de la democracia con acciones como la proliferación de acontecimientos mediáticos, la cobertura trivial de la vida social, la personalización de las candidaturas y sobre todo la sustitución de campañas de reclutamiento por desinterés por la prensa partidaria, la situación del contacto personal y la transformación de los partidos políticos en instituciones vacías.

Las comunicaciones que resultan de las redes sociales actualmente nos dan como resultado una diversidad de ideas de todas características, no obstante los mexicanos debemos apostar a que prevalezca el Estado de Derecho.

Nadie somos ajenos ni insensibles al dolor de nuestros compatriotas generado por los últimos acontecimientos de la madre naturaleza, por el contrario el pueblo de México siempre ha demostrado fortaleza, unidad y sobre todo espíritu solidario, sin embargo la confundida lógica mediática dominante, no contribuye en su papel de promover el intercambio democrático, más parece una especie de revanchismo. Ante la emergencia la excepción gracias a las aportaciones de todos del exterior, empresarios, ciudadanos y el clamor, partidos políticos, sin embargo que sea mediante las Instituciones y mecanismos legales bajo un orden, si hay duda que sea el Instituto Nacional Electoral quien indique los caminos legales, si persiste consultar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ambas autoridades encargadas de regular el financiamiento de partidos y procesos electorales. De lo contrario impulsaremos la anarquía.

En tales condiciones el ejercicio argumentativo se encuentra reducido a una caricatura en el que las oraciones breves, metáforas, relatos simplistas se imponen al razonamiento progresivo de una sociedad avanzada.

¿Cuál es el problema a atacar entonces?, definitivamente el restablecer el intercambio político en un espacio público crecientemente mediatizado, es decir, debemos buscar responder al nuevo posicionamiento del público.

Necesario en este momento generar un pensamiento de los medios de comunicación y redes, en términos de una ecología política en la vida democrática: tecnologías de encuentro que, como herramientas y procesos técnicos sean orientadas a la estabilidad democrática de la nación.

¿Qué amenaza a la política democrática? Que las mayorías queden incapacitadas para participar de manera informada y eficiente en la vida política en virtud de la preeminencia de los medios de comunicación y las redes sociales.

Bienvenida la información orientada, responsable, con sustento técnico y jurídico.

Los ciudadanos mediatizados creemos todo, tal cual nos es expuesto en redes y medios de comunicación, gracias a que la información recibida ha sido comunicada por aquellos personajes impuestos por los mismos medios como LÍDERES de opinión. Por tanto los personajes que aparecen en la pantalla y se escuchan en la radio son legitimados por su mismo sistema.

El hecho de que en los medios y redes sociales se hable más cada día de política y de los fenómenos satelitales de ésta, no nos hace una sociedad más abierta e informada. Para que en nuestros días hablemos de una información fuerte y abierta necesitamos consolidar ejes como el acceso amplio de los actores sociales a medios plurales e independientes de los poderes estatales, altos niveles de alfabetización en promedio y una Transparencia Gubernamental consolidada.

Los esfuerzos por alcanzar una efectiva equidad en la contienda electoral deben considerar y generar que en redes sociales y en los medios de comunicación se denuncie y combata con responsabilidad los agravios que padece la sociedad, generando los contrapesos necesarios en el ejercicio del poder público. En nuestro país la evolución de este tema se ha dado con diversas batallas políticas.

En un principio, siendo los partidos políticos entidades fundamentales en la acción ideológica y política, el ejercicio de su derecho a difundir sus ideas en los medios de comunicación social se traducía en el mayor respeto al pluralismo ideológico y cobraría plenitud la libertad de expresión y su correlativo derecho a la información.

Por lo anterior los partidos se habrían de convertir en el sujeto central de tales derechos, sin embargo actualmente estas ideologías se han ido degenerando, ocasionado así, una explotación de conciencias alentadas con fines de lucro y poder.

Hoy en día coexistir en una sociedad democrática debe entenderse como un quehacer en común e inherente a todos, pues la base sobre la que se plantea un proceso democrático es la información sin lugar a dudas, los ciudadanos debemos ser capaces de ejercer el derecho a obtener información de diversas fuentes y ser capaces de identificar los intereses y necesidades de la sociedad en general.

Por su parte, los medios de comunicación deben servir al interés público de la sociedad, deben ser equilibrados en sus contenidos y capaces de informar contribuyendo a la alineación de una cultura cívica.

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