El acceso a Internet o el purgatorio del desarrollo

El acceso a Internet o el purgatorio del desarrollo

Internet ha cubierto nuestras vidas hasta convertirse ahora en un derecho humano el acceso a la red. En forma rápida las actividades humanas se han adaptado a Internet: comunicamos mensajes elementales, conversamos los asuntos personales, compramos, estudiamos, investigamos, pensamos, socializamos, nos curamos e informamos, hasta conseguimos pareja y hacemos política en ese espacio virtual. Todas las dimensiones y órdenes de nuestra vida han sido sumados a la red. Al grado de que la percepción del espacio mismo se ha visto modificada: podemos conversar cara a cara con cualquier persona de cualquier lugar del mundo. Es decir, que la propia noción de realidad se ha visto impactada por la densidad de la virtualidad.  Y la velocidad es un factor esencial en este fenómeno: mientras la radio tardó 38 años en alcanzar 50 millones de usuarios, y la televisión lo hizo en 16 años, la Internet lo logró en sólo 4 años. Esa es la tasa de crecimiento: vértigo. Y la manera de acceder a la web es muy variada, desde computadoras a los teléfonos inteligentes, pasando por televisiones y diversos dispositivos. Es decir, que ahora desde cualquier lugar se puede enlazar a la red.

Como podemos observar, si alguien no está en la red o es ajeno al uso de internet, se puede adivinar las consecuencias: marginación al más alto grado. Significa que está fuera de la información, una parte enorme de conocimiento, de la investigación y hasta la recreación. En pocas palabras, estarán fuera del mundo, del sistema de interacción. Excluidos. Por ello el acceso a Internet es ahora un derecho humano, porque estar fuera de él significa que estaremos al margen de la vida social toda: como Robinson Crusoe en medio de la ciudad. Estar fuera de la red equivale a ni siquiera poder inscribirse en educación básica. Es dejar de ser ciudadano. Ciudadanía es el proceso de inclusión. Podemos estar en medio de la plaza pública y estar fuera de la ciudad. Así de paradójico.

En Zacatecas la distribución del acceso a internet es asimétrico. El 45 por ciento del estado vive en zonas rurales y la mayoría de estas no tienen servicio de internet. Y la mayoría de la población (joven) está en 4 municipios del estado: Guadalupe, Zacatecas, Fresnillo y Jerez. Por lo mismo, experimentamos una ruptura generacional de consecuencias impredecibles. Los jóvenes viven en el mundo del Internet y los adultos lo hacemos en comunicación sensible. La cohesión social depende de la inclusión de toda la población en la Internet. ¿Hay políticas públicas para asegurar que toda la población haga uso del internet? Además de proponerlo en la ley, las acciones efectivas del estado son, justo, poco efectivas. Las zonas rurales siguen con serios problemas de conectividad y mientras eso pase, más del 30 por ciento de la población está en el limbo de la conectividad o en el purgatorio del desarrollo.

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